Un misterioso barco de fuego en la Bahía de Samborombón (Buenos Aires).

Se observan extrañas luminosidades a metros de la costa. Allí ocurren cosas inexplicables desde hace décadas
Un misterioso barco de fuego en la Bahía de Samborombón

La visión de un barco que es presa de las llamas navegando a no más de 500 metros de la costa, extrañas luminosidades que surgen como esferas de los profundo del estuario y una suerte de extraño pez linterna que ha dejado mudo a más de un pescador constituyen una parte de la misteriosa sucesión de fenómenos que se registran en la bahía de Samborombón, en la provincia de Buenos Aires, convertida desde hace décadas en escenario de sucesos inexplicables.

Los cultores de la vida al aire libre que eligen en esa zona puntos de descanso y relax en los cuales el buen pique es otra de los condimentos que atrae a los visitantes, suelen dar testimonio de las frecuentes anomalías que se suceden en todo el arco de la bahía, donde los episodios mencionados apenas si logran configurar los primeros tramos del catálogo de hechos extraños.

Residentes en la localidad de Punta Indio, por ejemplo, dan testimonio de las aseveraciones de los que en una estadía circunstancial en la zona aseguran haberse topado con experiencias que le erizaron la piel y que motivaron, incluso, el análisis de investigadores que realizaron trabajo de campo en el lugar.

Agua y fuego

El hecho singular que mayor número de referencias suma es el del barco que aparece en paralelo a la costa pero no más allá de unos quinientos metros, de acuerdo a la estimación de los testigos que señalan que la visión de esa supuesta embarcación envuelta en fuego dura apenas instantes.

Pero eso no es todo en torno a lo es tomada como una aparición: la imagen que proviene del río llega a la costa acompañada por los que parecen ser gritos desesperados de gente que para quienes los escuchan, resulta imposible dejar de asociarlos con pasajeros y tripulantes de una nave con graves dificultades.

La experiencia suele ser impresionante para los testigos que después de vivenciarla, quedan varios minutos más focalizando la vista en el punto aproximado en el que tuvieron la visión a la espera de poder volver a tomar contacto visual con el fenómeno al cual en primera instancia consideran real.

Existe otra versión de las anomalías procedentes del Río de la Plata casi en sus límites con el Océano Atlántico: las esferas luminosas que también son visualizadas sobre el agua a veces con movimiento y otras como afirmada en el horizonte líquido de modo tal de dar la sensación de cúpulas luminosas propias de una ciudad enclavada en medio del estuario donde, es obvio, hay solamente agua.

Muchos de estos relatos, que a veces cobran notoriedad y otras quedan encerrados para siempre en los testigos que temen al descrédito si dan cuenta de semejante manifestación, provienen de los pescadores que frecuentan la zona misteriosa y que también han hecho un aporte al registro de fenómenos de difícil explicación que se reiteran en la bahía.

Se trata del pez “linterna” como alguno lo ha bautizado por el efecto que genera en el agua: un luminosidad zigzagueante que surca rauda a pocos centímetros de la superficie y a la que algunos pescadores hasta aseguran haberla visto saltar lo tramayos.

Investigadores de la Fundación Argentina de Ovnilogía (FAO, que lidera el ufólogo platense Luis Burgos, realizaron el año pasado una vigilia en la zona para constatar estos fenómenos y logró recabar los datos de cuatro personas que aseguraban haber visto meses atrás algo parecido a un transbordador que navegaba con todas la luces encendidas pero que en instantes desapareció para siempre de la vista, aún cuando el punto avistado estaba a unos quinientos metros de la ribera.

Burgos, al abordar un informe sobre lo recolectado por su grupo en aquella Vigilia, señaló a MAS ALLA DEL MISTERIO que si bien es cierto que la pérdida de visual casi instantánea con el supuesto transbordador iluminado impide suponer que un buque de esa envergadura haya sido tragado en segundos por el agua, también enmarca en el terreno de la imposibilidad que el calado de la embarcación pudiera permitiera navegar en la poca profundidad salpicada de rocas que presenta el estuario en ese lugar.

Los archivos de la FAO guardan testimonios de otras manifestaciones anómalas ocurridas en la bahía en otro trabajo de investigación encarado por el grupo en 1996. En esa oportunidad los ufólogos pudieron observar como una esfera luminosa emergió del estuario, cobró altura, voló hasta un árbol situado en la línea costera desde donde al cabo de estar posada unos minutos, retornó al mismo punto de donde había salido, en el cual extinguió su fluorescencia.

Y hay más. La fundación atesora un relato de primera mano de una pareja de novios que había ido al lugar a pescar, vio interrumpida su intimidad en la noche por una potente luz color naranja que se elevó del río.

Desapariciones que no dejaron un solo rastro

La FAO tiene apuntados en torno a los misterios de la bahía de Samborombón tres casos extraños de final trágico que hasta el momento no han tenido explicación.

En marzo de 1997 tres pescadores que se encontraban con sus cañas y redes a borde un bote, a la altura de la localidad de Magdalena, desaparecieron y los cuerpos hasta ahora nunca fueron encontrados.

Catorce años antes había tenido lugar otro episodio traumático en la zona de la bahía: un avión que había decolado de la base aeronaval de Punta Indio, ubicada también a la vera de la bahía, perdió contacto para siempre con la torre de control.

El tercero de los casos comenzó a escribirse en enero de del año pasado, cuando el helicóptero Robinson 44 de la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV) y piloteado por Alejandro Ferzola, quien había partido desde Coronel Brandsen con destino a la costa atlántica, nunca llegó a destino.

Al igual que con los otros dos casos anteriores, ninguna de las cuadrillas y patrullas que recorrieron la zona hallaron vestigios de la aeronave.

Enigma hermanado con el Triángulo de las Bermudas

La teoría que esgrime Burgos para entender los fenómenos que se dan en torno a la Bahía de Samborombón se asocia con un dato histórico: la referencia que el investigador Charles Berlits hizo del lugar cuando escribió del Misterio del Triángulo de las Bermudas. Berlitz, recordó Burgos, planteó a principios de los 80 que la bahía era una de las once zonas con campos magnéticos similares a los que el investigador atribuía extraños fenómenos del Triángulo de las Bermudas.


Por Sebastián Aranguren

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