Este hospital está encantado según la Guardia Civil.

Hospital Verge del Toro.

Hospital Verge del Toro.

  • Varios agentes de la Benemérita hacen un informe en el que cuentan los extraños sucesos que vivieron en la vieja clínica de Mahón

Pedro Flores | Mahón

Una mujer a la que no se le distingue la cara. Muy alta, «altísima». Vestida con un camisón «de color blanco» y con el pelo tan largo que prácticamente «le cubre los hombros». Tal es la descripción que Daniel, un guardia civil de Menorca, ofreció la semana pasada a los espectadores del programa ‘Cuarto Milenio’ (de la cadena Cuatro) sobre la supuesta aparición de un fantasma hace cinco años en el antiguo hospital Verge del Toro, en la ciudad de Mahón. Un ‘episodio paranormal’, según el informe que rubricaron los seis agentes de la Benemérita que lo presenciaron, del que aún hoy, un lustro después, nadie ha sabido dar una explicación racional.

Hay que remontarse hasta octubre del año 2007 para conocer en detalle los hechos que Daniel relató en dicho programa. Todo empieza cuando un vigilante de la empresa Trablisa, encargado de velar por la seguridad del centro tras su cierre, alerta a la Guardia Civil a primera hora de la mañana sobre «unos ruidos» procedentes de la planta superior del edificio que le hacen temer por la presencia de cacos.

Apenas unos minutos después una patrulla formada por dos agentes se acerca hasta el hospital para recorrer una a una todas las estancias del hospital, sin encontrar absolutamente nada. Sin embargo, de regreso a la planta baja escuchan «ruidos, susurros y risas» procedentes de la superior y una vez fuera del edificio ven como «se encienden y apagan las luces y también aparecen y desaparecen sombras», según contó el agente a ELMUNDO.es. Elementos más que suficientes para que requiriesen la intervención de otra patrulla, en este caso de la unidad fiscal del cuerpo.

A los cuatro agentes de la Guardia Civil se les sumaron otros dos del Cuerpo Nacional de Policía que «casualmente» pasaban por la calle del hospital y a los que se les solicitó su colaboración dado lo anormal de la situación. Se lleva entonces a cabo una segunda inspección, siendo el resultado de ésta, como la primera, completamente «negativo».

Contaba Daniel en el programa de televisión que pensaron que los supuestos ladrones estaban siendo «más listos» que ellos, que se habían «escondido» y que no sabían encontrarlos. De ahí que el siguiente paso fue llamar al servicio cinológico de la misma Benemérita para, con la ayuda de un perro policía, localizarlos lo antes posible. A la tercera inspección se percatan al fin de que algo extraño estaba sucediendo en el edificio.

«Entonces nos dimos cuenta de que en la quinta planta habían cambiado de sitio algunas camas durante el tiempo transcurrido entre la primera y la tercera inspección. También las lámparas de los quirófanos estaban movidas así como algunos armarios abiertos», relataba hace unos días el guardia civil de Menorca.

Es por eso que bajan de nuevo hasta la primera planta, cogen al perro y suben en ascensor para, con su ayuda, intentar localizar a las personas que supuestamente habían movido los muebles; aunque, como apuntaba éste, éstos eran «muy pesados» como para cambiarlos de lugar en tan poco tiempo. La situación se torna aún más desconcertante cuando el animal, el cual siempre había respondido a la perfección a las ordenes de sus dueños, empieza a llorar en el ascensor y se niega a salir del mismo cuando éste alcanza la planta superior del antiguo hospital. Ni lanzándole a un pasillo el juguete «que hubiera ido a buscar al fondo del mar» consiguen que el perro salga del ascensor.

Fue durante esta cuarta incursión cuando, por vez primera, ven, oculta en una esquina, la sombra de una mujer «muy rara» que se asoma «como temerosa». Los agentes le ordenan que se identifique y también que salga con las manos bien visibles. Al no obtener respuesta, le avisan que desenfundarán sus armas y dispararán en caso de verse amenazados. Tampoco en esta ocasión obtienen respuesta alguna porque, para sorpresa de los guardia civiles, la sombra de la mujer «desaparece» ante sus ojos.

Todos los esfuerzos efectuados a partir de entonces por encontrarla resultan infructuosos: la mujer se había esfumado a pesar de que tanto las ventanas como las puertas del hospital se encontraban «perfectamente selladas» y de que no había manera física de escaparse de allí.

El informe que la Guardia Civil de Mahón redactó cuatro horas después de tan extraño suceso concluye en calificar dicho episodio como «paranormal», al no haber sabido encontrar explicación al mismo. Cinco años después, nadie sabe aún explicar qué extraño suceso se produjo esa noche en un hospital que hacía apenas unos meses había cerrado sus puertas y que, a diferencia de lo que sucede hoy, no mostraba por aquel entonces síntomas evidentes de abandono.

Lo que está claro es que esta historia de hospitales y fantasmas ha estimulado la imaginación de los mahoneses, algunos de los cuales no dudan en atribuir dicha aparición al hecho de que la quinta planta del hospital, durante los años que éste estuvo en funcionamiento, estaba reservada a personas con problemas psiquiátricos.

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