Rusia y su remolcador espacial nuclear.

Hace tres años Rusia sorprendió a propios y extraños al anunciar el desarrollo de una nave espacial alimentada por un reactor nuclear de un megavatio. ¿Qué ha ocurrido desde entonces? Veamos. El gobierno ruso se ha comprometido desembolsar 17 mil millones de rublos en el proyecto desde 2010 hasta 2018, año en el que el prototipo debería estar listo. De esta cifra, 7245 millones se destinarán a la corporación estatal de energía atómica ROSATOM para la creación del reactor propiamente dicho, mientras que 3955 millones irán al Centro Keldish para la construcción del sistema de generación de electricidad y los motores. Por último, la empresa RKK Energía, constructora de las naves Soyuz, se encargará del diseño de la nave con 5800 millones de rublos.

Prototipo de reactor nuclear espacial de 1 MW (ROSATOM).

El proyecto sigue adelante, aunque los progresos han sido más lentos de lo esperado. En cualquier caso, Vladímir Popovkin -jefe de la agencia espacial rusa Roscosmos- ha anunciado que dentro de un año podrían empezar las pruebas en tierra con el reactor. El reactor tendrá una potencia térmica de 3,5 megavatios y una potencia eléctrica de 1 MW. Será del tipo de neutrones rápidos refrigerado por gas y generará electricidad mediante el ciclo Brayton, con una masa que alcanzará las 2,7 toneladas. La masa total del sistema de energía será de 6,8 toneladas. La idea es usar este reactor para alimentar un sistema de propulsión eléctrico (YaEDU en ruso) con motores de plasma (o iónicos) de alta eficiencia. La nave recibe el nombre genérico de TEM (Transportno-Energeticheski Modul, ‘Módulo de energía y transporte’).

Diseño actual del remolcador espacial ruso TEM con una masa de 7 toneladas y un reactor de 1 MW (Rossiskaya Gazeta/RKK Energía).
Motores eléctricos de nueva generación (RKK Energía).

Proyecto original de remolcador nuclear pesado de RKK Energía (RKK Energía).

¿Y para qué quiere Rusia un reactor espacial de este tipo? Pues no está muy claro, lo que de hecho supone uno de los problemas principales del programa. En principio, esta nave podría servir de remolcador reutilizable entre la órbita baja y la órbita geoestacionaria o los puntos de Lagrange del sistema Tierra-Luna o Tierra-Sol. El inconveniente es que ahora mismo no parece haber una demanda que justifique el desarrollo de un sistema así, aunque Roscosmos confía en que podría existir dentro de diez o veinte años, justo cuando el sistema estuviese maduro. Por otro lado, si la NASA sigue adelante con sus planes de situar una estación espacial sobre la cara oculta de la Luna, es posible que el proyecto de remolcador espacial cobre una importancia inusitada. Otras aplicaciones futuras podrían ser la recogida de trozos de chatarra espacial o llevar a cabo misiones para reparar satélites.

Eso sí, para misiones a la Luna, RKK Energía considera que la potencia mínima del reactor debe ser de 6 MW, es decir, seis veces más potente que este proyecto inicial. Para vuelos tripulados, la potencia se estima que debe rondar los 25 MW. Como comparación, los más de treinta reactores espaciales lanzados por la URSS disponían de potencias mucho menores. Los BUK (BES-5) tenían una potencia de apenas 3 kW, mientras que los TOPAZ-1 (TEU-5 Tópol) o los TOPAZ-2 (Yenisey) llegaban a los 6 kW. Por su parte, el reactor experimental SNAP-8 norteamericano alcanzó 35 kW de potencia, pero nunca alcanzó el espacio. Igualmente, en los años 80 RKK Energía proyectó el reactor Gerkules, con una potencia de 500-600 kW. Es decir, estamos hablando aquí de reactores espaciales realmente potentes comparados con los empleados en el pasado. Usando estos reactores de nueva generación y motores eléctricos avanzados con un impulso específico de diez mil segundos se podría realizar un viaje a Marte ida y vuelta en dos o cuatro meses.

Una nave con YaEDU podría ir a Marte en un par de meses (Centro Keldish).
Variante del prototipo de reactor Gerkules de 600 kW de RKK Energía (RKK Energía).

Personalmente, creo que, a pesar de sus incertidumbres, este proyecto se trata de una de las mejores apuestas que puede hacer Rusia en el panorama espacial. Me explico. Tras la cancelación del Proyecto Prometheus/JIMO, Rusia es ahora mismo la única potencia espacial capaz de desarrollar una nave de propulsión nuclear, ya sea por motivos políticos y/o tecnológicos (¿se imaginan la oposición pública a un proyecto semejante en EEUU o en Europa?). Solamente China podría hacerle sombra en este campo y para eso aún quedan muchos años. La ventaja rusa en el área de lanzadores se reduce cada año y a pesar de que ahora goza junto con China del monopolio en el programa tripulado, es evidente que esta situación no durará indefinidamente. Un programa de naves nucleares sería versátil y le daría a Rusia una ventaja tecnológica durante las próximas décadas. Esperemos que logren hacerlo realidad.

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