Adolf Hitler y su rocambolesco plan para dominar el mundo desde una mansión en Hollywood.

Roberto Arnaz

Los simpatizantes estadounidenses del dictador alemán estaban seguros de que saldría triunfante de la II Guerra Mundial y le construyeron un lujoso rancho en las colinas de Hollywood desde el que pudiera gobernar de día y compartir glamurosas veladas con los artistas de la Meca del cine. Ahora, el recinto está en ruinas y es poco más que un refugio para vagabundos.

Los simpatizantes estadounidenses del dictador alemán estaban seguros de que saldría triunfante de la II Guerra Mundial y le construyeron un lujoso rancho en las colinas de Hollywood desde el que pudiera gobernar de día y compartir glamurosas veladas con los artistas de la Meca del cine. Ahora, el recinto esté en ruinas y es poco más que un refugio para vagabundos.

  Herr Schmidt, un espía alemán que residió en Los Ángeles en la década de los años 30 tenía el plan perfecto: Adolf Hitler aplastaría a sus enemigos en la II Guerra Mundial, dominaría Europa y la gobernaría con puño de hierro desde un lujoso y acorazado rancho situado en las colinas de Hollywood, donde compartiría glamurosas veladas con el ‘star system’ de la era dorada del cine estadounidense, según un reportaje de Travel Channel.
Schmidt, que aseguraba tener poderes sobrenaturales, se aprovechó de la fascinación por los fenómenos paranormales de un matrimonio de industriales estadounidenses, los Stephens, para convencerles de la segura victoria del Führer y su inminente llegada a Estados Unidos. Les aseguró que, tras la caída del Viejo Continente, la anarquía se apoderaría del país y su única opción sería abrazar la causa filonazi.
Los Stephens cayeron víctimas del hechizo del espía del Tercer Reich y decidieron dedicar su fortuna a la construcción del palacio hollywoodiense de Hitler, al que bautizaron como Rancho Murphy. En 1933, el mismo año en el que Hitler convirtió el nazismo en su modelo de gobierno en Alemania, los millonarios californianos compraron al vaquero cinematográfico Will Rogers una enorme finca de más de 20 hectáreas a los pies del cartel de Hollywood.
A sugerencia de Herr Schmidt, quien se presentaba como el enviado personal de Hitler a EEUU, los Stephens invirtieron cuatro millones de dólares de la época –unos 70 millones actuales, ajustando la inflación– en la construcción de un faraónico complejo que incluiría un palacio fortificado con 22 dormitorios, un bunker a prueba de bombas, una planta de suministro eléctrico y un tanque de depuración de agua con capacidad para más de un millón de litros.
Además, en los planos diseñados por el afamado arquitecto de la época Paul Revere Williams, que paradójicamente era afroamericano, se incluían cinco bibliotecas, una gigantesca piscina, varias salas de convenciones y un gimnasio que se edificarían con un dinero proveniente de Alemania, pero que nunca llegó a Estados Unidos.
Enemigos de EE.UU.
“El rancho Murphy estaba pensado para convertirse en el bastión del fascismo estadounidense desde el que Hitler dominaría el mundo”, asegura el historiador Randy Young. Sin embargo, aquella quimera desapareció el día después al ataque japonés a la base naval de Pearl Harbor: el 8 de diciembre de 1941, el FBI asaltó la fortaleza nazi en Hollywood y detuvo al pequeño ejército de 50 personas que allí preparaban la presunta llegada de un triunfante Adolf Hitler.
Los agentes federales llevaban años siguiendo las evoluciones de la base estadounidense del Tercer Reich y, ante la inminente entrada de EEUU en la II Guerra Mundial, decidieron que era el momento de terminar de un plumazo con su plan.
Entre los arrestado aquel día figuraba Herr Schmidt, que fue acusado de espionaje y condenado a cadena perpetua, aunque no hay documentos ni prueba alguna que confirmen lo que realmente sucedió con él.
En ruinas, pasto de las llamas
En 1948, el matrimonio Stephens, arruinado, vendió la propiedad a la Fundación Huntington Hartford, que la convirtió en una residencia para artistas y gente del mundo del cine. Así continuó hasta 1973, cuando ya en un estado decrépito y casi vació, el complejo acabó en manos de la Ciudad de Los Ángeles por una cantidad simbólica.
Cinco años después, la furia de las llamas del fuego del cañón Mandeville destruyeron casi todas las infraestructuras del Rancho Murphy, convirtiendo en un amasijo de hierros y hormigón lo que cinco décadas antes pudo haberse convertido en la casa de recreo estadounidense de Adolf Hitler.
Ahora, las pocas paredes que quedan en pie están cubiertas con grafitis de de todo tipo, incluidas unas cuantas esvásticas. Aún así, el bastión nazi de Estados Unidos, situado a poco más de un kilómetro de la casa del director judío Steven Spielberg, autor de ‘La lista de Schindler’, continúa siendo lugar de reunión habitual de bandas de skinheads.
Anuncio publicitario

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s