Hallan un agujero negro que devora una estrella en Andrómeda.

ABC.ES / MADRID

Con solo una masa diez veces la del Sol, emitió una altísima luminosidad en medio del banquete.

Un equipo internacional de científicos, en el que han participado astrónomos españoles, ha descubierto un nuevo agujero negro en la vecina galaxia de Andrómeda, a dos millones de años luz. El objeto estelar no es muy grande, tan solo una masa diez veces la del Sol -nada comparado con los agujeros supermasivos que se encuentran en el centro de las galaxias-, pero sorprendió a los investigadores cuando emitía una altísima luminosidad, algo inesperado con lo que corresponde a su masa, que se prolongó durante seis meses hasta desvanecerse. Todo parece indicar que el pozo cósmico estaba dándoseun auténtico atracón con el material de una estrella compañera. La investigación aparece publicada en la revista Nature. Sigue leyendo

Descubren el calendario maya más antiguo: el fin del mundo puede esperar.

JUDITH DE JORGE/ MADRID

Las tablas astronómicas del siglo IX, pintadas en las paredes de una casa en un yacimiento de Guatemala, describen el ciclo de la Luna y los planetas mucho más allá de 2012.

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NATIONAL GEOGRAPHIC
Figuras humanas que aparecen en una de las paredes con las tablas astronómicas
Descubren el calendario maya más antiguo: el fin del mundo puede esperar

Números relacionados con el calendario maya

Un equipo de arqueólogos norteamericanos ha descubierto en el yacimiento de Xultún, una gran ciudad escondida en la selva de Petén, en Guatemala, el calendario maya más antiguo que se conoce. Estas tablas astronómicas del siglo IX, que anteceden en varios siglos a los famosos códices mayas escritos en papel de corteza, están pintadas en los muros intactos de lo que parece ser la vivienda de un escribano. Las paredes, adornadas con pinturas únicas -una de ellas representa una formación de hombres con uniformes negros-, están repletas de cientos de números garabateados. Los glifos son cálculos de ciclos: el ceremonial de 260 días, el solar de 365 días, el de 584 días del planeta Venus y el de 780 días de Marte. Las tablas, que intentan encontrar la armonía entre los eventos celestes y los rituales sagrados, se extienden unos 7.000 años en el futuro y son cíclicas, por lo que, según los investigadores, no proporcionan ninguna señal para pensar que el fin del mundo ocurrirá en diciembre de 2012, como la creencia popular se empeña en mantener. El sorprendente hallazgo aparece publicado en revista Science.

Descubren el calendario maya más antiguo: el fin del mundo puede esperar

La vivienda donde apareció el calendario mural

Xultún, un área de 12 kilómetros cuadrados donde decenas de miles de personas vivieron una vez, comenzó a construirse en el siglo I antes de Cristo. El lugar prosperó hasta el final del período Clásico maya -su último monumento data del año 890 d.C.- y quedó en el olvido hasta que fue descubierto hace unos cien años por unos trabajadores guatemaltecos. En 2010, una expedición financiada por laNational Geographic Society sacó a la luz una vivienda de la antigua ciudad oculta por la vegetación, a un metro bajo la superficie.

Lo que había dentro asombró a los arqueólogos. Tres muros pintados, cada uno con su propia historia, prácticamente intactos. En ellos,pequeños glifos rojos y negros arriba y abajo por toda la pared, barras y puntos que representan columnas de números. «No es un templo ni un monumento. Por primera vez, teníamos ante nuestros ojos los registros reales en poder de un escribano», describe por teléfono a ABC.es William Saturno, profesor de arqueología en la Universidad de Boston (EE.UU.). «Es como ver un episodio de la serie de televisión ‘Big Bang Theory’, utilizaban las paredes como un pizarrón para escribir sus problemas matemáticos», continúa. El investigador cree que los escribanos o astrónomos de la época copiaron los datos de «algún libro que no ha llegado hasta nuestros días».

Predicción de eclipses

Las pinturas representan el primer arte maya encontrado en las paredes de una casa. El muro norte, al frente según se entra en la habitación, muestra a un rey sentado, vestido con plumas azules. La imagen de otro hombre aparece en un vibrante color naranja. Los glifos cerca de su cara le llaman «hermano más joven de Obsidian», un curioso título rara vez visto en los sitios mayas. Saturno cree que puede tratarse del hijo o del hermano menor del rey, posiblemente el escriba que vivió en la casa.

En la pared oeste, otras tres misteriosas figuras masculinas aparecen pintadas de negro, con taparrabos blancos, medallones alrededor de sus cuellos y tocados con una pluma, algo que también supone una novedad. Una especialmente corpulenta «como un luchador de sumo» es el «hermano mayor de Obsidian».

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Arqueólogo limpia las pinturas

Pero lo que sin duda resulta más atractivo y misterioso son los calendarios y los cálculos que, en vez de en códices, como ocurriría cientos de años después -el más famoso es el códice de Dresde-, han aparecido escritos en las paredes. El muro oriental está dominado por figuras numéricas, incluidas las columnas de números que representan los cálculos de conteo y calendario. Algunos siguen las fases de la Luna, otros intentan reconciliar los períodos lunares con el calendario solar, «una forma de predecir eclipses», dice Saturno. Incluso algunas notas pintadas en rojo junto a los cálculos parecen correcciones. «Los mayas tenían grandes conocimientos de astronomía», dice el arqueólogo. «Los utilizaban para planificar sus eventos en sus vidas, como por ejemplo la coronación del rey o cuándo empezar una guerra con otro pueblo».

7.000 años en el futuro

Precisamente, en el muro norte cuatro largos números que representande un tercio de millón a 2,5 millones de días reúnen todos los ciclos astronómicos que los mayas consideraban importantes, como los de Marte, Venus y los eclipses lunares. Estas fechas se extienden unos 7.000 años en el futuro, demasiado tiempo como para considerar que el mundo puede acabar en 2012.

Muy al contrario, los científicos creen que estos símbolos reflejan una visión determinada del mundo que nada tiene que ver con las populares profecías sobre el final de los tiempos. «Para los mayas todo era cíclico», dice William Saturno, que se ríe al recordar los terribles presagios para finales de año y pone un ejemplo: «Debemos pensar en el cuentakilómetros de un coche, cuando se pone otra vez a cero, vuelve a empezar». Pese a estos razonamientos, el científico está convencido de que cuando llegue el 21 de diciembre y no ocurra nada, los catastrofistas «se inventarán una nueva fecha». «Tenemos algo que aprender de los mayas y es que nosotros, en vez de pensar en cómo mejorar el mundo, parece que solo pensamos en su fin», reflexiona.

La NASA insiste: «No hay fin del mundo».

JUDITH DE JORGE / MADRID

Científicos se ven obligados a combatir los rumores tras recibir más de 5.000 preguntas de ciudadanos preocupados que temen que se cumpla el supuesto apocalipsis maya el 21 de diciembre.

A menos de veinte días para que, según erróneas interpretaciones delcalendario maya, el mundo llegue a su fin, la NASA se ha visto obligada a impartir su pedagogía científica para combatir los rumores apocalípticos. En realidad, lleva mucho tiempo intentando aclarar pacientemente que nada sucederá ese día, al menos ningún cataclismo cósmico, como el choque de la Tierra con otro planeta, el impacto de un asteroide gigante o una llamarada solar que acabe con nuestra civilización. Pero por increíble que parezca, todavía hay gente que teme que algo tremendo caiga sobre sus cabezas el 21 de diciembre. La página web de David Morrison, director del Centro Carl Sagan de la NASA, llamada «Ask an Astrobiologist» («Pregunta a un astrobiólogo»)y dedicada a combatir los rumores sobre 2012, ha recibido más de 5.000 preguntas sobre este asunto, consultas cada vez más numerosos a medida que se aproxima la fecha «fatídica». Morrison ha respondido a 400 de estos correos y hace unos días ofreció junto a otros científicos de la agencia espacial una conferencia de la mano de Google + para tratar de calmar a los más asustados y explicar por qué no hay nada que temer.

Esos miedos se basan en unas malas interpretaciones del calendario maya. El día 21, fecha del solsticio de invierno, termina un ciclo del calendario llamado baktun 13. Aunque los arqueólogos y expertos coinciden en que los antiguos mayas no se referían a ese día como apocalíptico, los rumores se han extendido con facilidad. «Esto es solo una fantasía fabricada», asegura Morrison. Pero con consecuencias en la vida real. El científico ha recibido un amplio número de correos electrónicas de personas preocupadas por lo que pueda suceder, especialmente jóvenes y niños. Algunos dicen que no pueden comer o dormir por su angustia y, lo que es mucho más grave, incluso algunos ha expresado tendencias suicidas. «Para muchas personas esto (el fin del mundo en 2012) resulta una broma, otras lo ven como un misterio, pero hay algunas que están verdaderamente preocupadas», dice el astrobiólogo.

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Los primeros quesos se hicieron hace 7.500 años en Europa.

ARACELI ACOSTA / MADRID

El análisis de restos lácteos en tamices de cerámica hallados en Polonia aporta la primera evidencia directa de la fabricación de queso en la Prehistoria.

Los habitantes del norte de Europa hacían queso hace ya más de 7.000 años. Así se desprende de una investigación liderada por científicos de la Universidad de Bristol (Reino Unido), que publica en su último número la revista «Nature». Hasta ahora se habían detectado residuos lácteos en restos de vasijas y utensilios en zonas de Anatolia (de hace 8.000 años) y en Libia (que datan de unos 7.000 años), pero nunca antes se había podido detectar si la leche había sido procesada para hacer queso.

Ahora, los investigadores han analizado 34 fragmentos de vasijas de cerámica perforadas, utilizadas para colar la leche, que habían sido halladas en yacimientos arqueológicos de la región de Kuyavia (Polonia) y que datan del año 6.000 antes de Cristo. El hallazgo representa la primera evidencia directa de elaboración de queso en épocas prehistóricas y pone de relieve la importancia que tenían las vasijas de cerámica en la elaboración de productos lácteos.

Los primeros quesos se hicieron hace 7.500 años en Europa

Pieza de la vasija con queso hallada Sigue leyendo