BlackBerry y Windows compiten por el tercer puesto del mercado de los sistemas operativos.

 

MICHAEL MCLOUGHLIN / MADRID

Los nuevos sistemas operativos, sobre todo los basados en HTML5, pueden flexibilizar un poco el mercado.

BlackBerry y Windows compiten por el tercer puesto del mercado de los sistemas operativos

Si se tratase de una partida de Risk –ese juego de estrategia que invita a la conquista del mundo– es posible que Tim Cook estuviese reorganizando sus fichas para mantener la privilegiada posición de Apple en el tablero. Android, por su parte, iría fagocitando más y más casillas a cada nueva ronda y Steve Ballmer estaría buscando nuevas alianzas con las que asentar Windows 8 más allá del tándem con Nokia, donde Stephen Ellop estaría supervisando los últimos coletazos de Symbian, un sistema inmerso en una retirada paulatina. Alrededor de todos estos oligarcas tecnológicos esperan un buen puñado de jugadores a que les llegue el turno de entrar en liza.

Y es que el programa de 2013 incluye una retahíla de eventosque, a la espera de cómo transcurran los acontecimientos, pueden suponer un cambio significativo en el mercado de los «smartphones», donde Google y Apple se reparten casi el 90% del pastel. Uno de los más tempranos ha sido el lote de credenciales que ha presentado la compañía antes conocida como RIM, que la pasada semana mostró su esperado sistema operativo móvil BB10.

Un lanzamiento que fue jalonado con dos nuevos terminales, uno de ello sin el habitual teclado que fue el santo y seña de la Blackberry, que tuvo entre sus más fieles usuarios al mismísimo Barack Obama. La presentación en sociedad, más que estar centrada en la habitual palabrería técnica de chips y materiales, orbitó alrededor de las bondades de su nuevo software, un lanzamiento clave para la supervivencia de la empresa.

El mensaje, extrapolable a toda la industria, fue claro: en un momento en que las diferencias del mundial de constructores móviles encogen cada vez más, las aplicaciones y las funcionalidades pueden ser la clave donde resida la decisión de compra. En este caso han puesto 70.000 «apps» sobre la mesa. Aunque lejos de los bazares de sus rivales, ha conseguido solucionar una preocupante anemia de los títulos más populares, incluyendo en su ecosistema «superdescargas» como Foursquare, Angry Birds y un largo etcétera inédito hasta el momento.

«Los desarrolladores son el corazón de esta revolución». Esta llamada a filas, con fines muy diferentes a los de Blackberry, la realizó Stormy Peters, una de las cabezas visibles de la fundación Mozilla, que junto a Telefónica ultima la llegada de Firefox OS, un sistema operativo móvil de código abierto basado en HTML5, la misma pasta con la que se construyen las páginas webs.

Con eso pretenden que más de ocho millones de profesionales se animen a desarrollar programas en este lenguaje que puedan funcionar en múltiples plataformas. Esta tecnología está en un estado mucho más embrionario porque aquellos que querían diseñar una aplicación no tenían el acceso a todas las funcionalidades del dispositivo -la cámara o la luz- que aquellos que querían hacer una específica para una plataforma.

De esta manera, estos programadores podrán crear sus propias tiendas de aplicaciones «solo sujetos a las normas de la comunidad» y «no los intereses de una empresa en concreto». Lo más parecido hasta ahora era Android, modificable pero siempre bajo los cada vez más ajustados criterios de Mountain View. El laboratorio comercial de Firefox OS lo formarán varios países latinoamericanos, donde lanzarán móviles de bajo coste este mismo año. Sus creadores apuntan que, en un futuro, se llegará a Europa y a todo tipo de gamas.

Más código abierto

Sin embargo en esta tarea de flexibilizar un gremio todavía muy encorsetado, no van a estar solos. A principio de año Ubuntu, la versión más conocida de Linux, anunció sus planes para el salto al mundo móvil, donde podría aterrizar en 2014. «Queremos una plataforma para todas las clases de navegación, para teléfonos, tabletas, ordenadores, televisores y la nube», afirma Mark Shuttleworth, fundador de Canonical. Desde la compañía están trabajando para que su creación puede ser adoptada de manera fácil para los actuales fabricantes que tejen el universo Android.

También en Linux, en las próximas semanas habrá noticias de Sailfish, un sistema nacido de un proyecto abandonado por Nokia. «Creemos que el código abierto es el vehículo de la innovación y que el mundo se puede beneficiar de ello», señala Stefano Mosconi, uno de los uno de los directivos de Jolla. «Nuestra ventaja reside en que, al ser más pequeños, podemos mejorar más rápido que los gigantes de la industria», añade sobre Sailfish, que pone entre sus objetivos China y otros mercados asiáticos y europeos.

Sin embargo, este fenómeno también ha atraído a grandes empresas como Samsung, Docomo o Intel, que están colaborando en el desarrollo de Tizen OS. Aunque los planes de futuro no están todavía muy definidos, con estos notorios padrinos no sería de extrañar ver este sistema conviviendo con otros productos de la misma marca equipados con Android.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s