Guerra de Sucesión en el Vaticano.

El cardenal Angelo Sodano, decano del Colegio Cardenalicio y Secretario de Estado con Juan Pablo II, mantiene una lucha feroz contra Tarcisio Bertone, actual Secretario de Estado y camarlengo tras la renuncia de Benedicto XVI.

El todavía Papa Ratzinger no ha podido superar esa división interna en las ‘guerras’ por el poder en el Vaticano. Los cardenales ‘bertonianos’ se oponen a la actual política de transparencia propulsada por el Papa para que el Banco Vaticano (IOR) abriera sus cuentas a los inspectores de la Unión Europea para incluirlo en la lista de bancos ‘blancos’ (ya que siempre había estado metido en todos los asuntos de corrupción y blanqueo de dinero). De hecho, en diciembre de 2010, Benedicto XVI promulgó la Ley 127 por la que se obligaba al IOR a mostrar todas las cuentas.

Scola y Bertone

No contento con eso, el entonces Director Gotti Tedeschi, emitió con posterioridad un decreto en el que recortaba lo que podría mostrarse, echándole claramente un pulso al mismísimo Papa ¡y contradiciéndolo! Así las cosas, Ratzinger nombró ayer mismo a un nuevo Director del Banco Vaticano, el alemán Ernst von Freyber, abogado, caballero de la Orden de Malta, y naviero (fabrica barcos de guerra). Todo esto para ‘fastidiar’ a su otrora amigo Bertone.

El Papa no puede manejar a tanto cuervo que se devora entre ellos y se ve obligado a renunciar, no sin antes provocar las luchas intestinas entre los cardenales poderosos. Pero toda esta historia no acaba aquí, viene de hace un par de años, justo el tiempo en el que Tarsicio Bertone ha estado presionando a Ratzinger para que se marchase y le diera tiempo a él a ser elegido Papa. Todo hubiera salido como la seda si no se hubiese entrometido el decano del Colegio Cardenalicio, Angelo Sodano, y opositor “a muerte” de Bertone.

Ahora, los 68 cardenales italianos (de los 117 que elegirán al nuevo Papa) se encuentran divididos en dos facciones irreconciliables: los “sodanianos” y los “bertonianos”, conduciendo al Cónclave a una fractura. Según mis fuentes, lo que ya estaba arreglado para que Bertone fuera el sucesor de Ratzinger corre verdadero peligro por esa lucha, que sólo podría ser decidida por la intervención de la tercera fuerza en discordia (aunque menos poderosa) y es el “clan de los milaneses”, un grupo de cardenales que, al igual que el resto de la curia italiana, está harto de Papas ‘extranjeros’ y exigen que sea nombrado un italiano.

Ahora bien, los ‘milaneses’ no están dispuestos a apoyar a un cardenal que no provenga de Milán. Y ahora se va entendiendo la maniobra de Ratzinger para acabar con su ex-amigo Bertone: Da la ‘casualidad’ que existe un cardenal de consenso entre ‘sodanianos’ y ‘bertonianos’, el Patriarca de Venecia Angelo Scola. ¿Y qué hizo Ratzinger? Pues para contentar a los ‘milaneses’, tras ser patriarca de Venecia, fue nombrado arzobispo de Milán por el papa Benedicto XVI el 28 de junio de 2011, lo que allana el camino para el veneciano que ahora ya ‘procede de Milán’.

Así las cosas, con un Papa incapaz de dominar a tantos animales de rapiña, renuncia, pero haciendo el mayor daño posible a esos animales: Lo que antes era un pacto para que Bertone le sucediera, ahora puede que se convierta en un Papa de mayor consenso. Aún así, la última palabra la tendrá el Espíritu Santo que habrá de posarse sobre el hombro de Tarcisio Bertone o de Angelo Scola.

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