Relato: “¿Eutanasia activa? Si, existe”.

Andrés Gandía

De todos es conocido el caso de un médico de urgencias en Madrid que fue acusado de sedar en exceso a los enfermos terminales que pasaban por su servicio con objeto de que dejaran de sufrir y con el efecto de un fallecimiento tranquilo.

Fue absuelto en el juicio que por este proceder se llevó a cabo contra él. En realidad, la única prueba era una estadística que demostraba que en aquel servicio de urgencias fallecían cuatro veces más enfermos terminales que en los de otros hospitales. No era suficiente.

Pero pasados unos años, se ha extendido una práctica en diversos hospitales de toda España (no se en otros países, pero me consta que en España sucede, aunque jamás se podrá demostrar nada) que consiste en enviar a su casa a los enfermos considerados terminales, atenderlos durante unos días por el servicio ambulatorio del hospital y, llegado el momento, dejar a los familiares preparadas dos inyecciones de morfina para que, por la noche y a criterio de estos, sean utilizadas para “calmar los dolores” del enfermo.

No importa si hay o no testamento vital del enfermo. No importa si el enfermo ha dicho a sus familiares que llegado el momento no quiere sufrir.

Tampoco importa si hay alguna esperanza de que el enfermo, normalmente de avanzada edad, se reanime y tenga unos días, semanas o meses más de vida. ¿Quién sabe si años?.

Lo que importa es que los familiares están hartos de soportar al viejo, sus cuidados, el gasto, etc., los sanitarios ahorran dinero a la Administración y trabajo a ellos mismos, y, claro, la “solución final” es mejor para todos. ¿Para todos?.

Por parte de los sanitarios no hay responsabilidad. Ellos no han actuado, aunque sería discutible, porque han inducido a actuar. Nadie les va a denunciar porque quienes podrían hacerlo son los familiares y ellos son los responsables finales del hecho, conscientemente o no, según el caso.

Tampoco nadie va a denunciar a los propios familiares porque no han hecho más que lo que se les había indicado, quizá “equivocándose” en lo del “criterio”.

¿Qué no lo creen?. ¡Allá ustedes!. Pero haberlas, haylas.

Yo, por si acaso, tengo hecho mi testamento vital diciendo que quiero tomar mis propias decisiones. Que ya les diré yo si ha llegado o no el momento y que si no se lo puedo decir será porque no estoy consciente y, por tanto, tampoco lo estoy para sufrir dolores, aunque lo parezca.

Y espero poderme ir a donde me lleve la barca de Caronte antes de que alguna Administración, con la excusa del ahorro o de evitar sufrimientos a los enfermos, haga obligatorias por ley estas prácticas.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s