Las cuevas de Ajanta.

Fuente: Grupo Alpha.

Las cuevas se encuentran en la ciudad de Aurangabad, situada en el distrito de Magarashtra, India, su nombre significa «Piedra del Trono», esta ciudad fue declarada por la Unesco en 1983 Patrimonio de la Humanidad, por sus bellísimos monumentos históricos, entre ellos como no, las Cuevas de Ajanta.
  A esta villa se la conoce también como Ciudad de Puertas, ya que ha sido declarada capital del turismo de Magarashtra. A dos horas de esta metrópoli el viajero se encuentra con una de las bellezas más impresionantes que el hombre ha creado, treinta y dos grutas artificiales excavadas en lo alto de la colina sobre una roca volcánica de basalto, uno no puede dejar de recordar imagenes de otros lugares como la Capadocia (Turquia) cuando lo comtempla por primera vez, su forma de herradura y la visión, cientos de metros por debajo del río Vaghora son indescriptibles y evocadoras. Estas cuevas están clasificadas en varias categorías, las viharas, los santuarios y las Chaityas, otras se ordenan por números dependiendo de la antigüedad de cada una de ellas, aunque los estudiosos de la zona datan el comienzo de su construcción sobre el siglo II a.c. La entrada de las grutas está situada en una hondonada boscosa en el centro de los montes Indhyagiri y a unos 5km. de la localidad de Ajanta. Esta construcción estuvo abandonada durante 1.300 años y durante ese periodo de tiempo la jungla creció a su alrededor escondiendo su belleza. En 1819 soldados británicos durante una partida de caza descubrieron de nuevo este lugar. Al fondo de la hondonada o pequeño valle corre el río Vaghora, un torrente en la montaña que forma una serie de cascadas el cual seguro ha escuchado los rezos y lamentos de los moradores de las cuevas.  
Descripción de las Cuevas:
 
Las viharas son cuevas «monasterios» de superficie muy amplia apoyadas sobre columnas, disponen de una grandísima sala cuadrada rodeada de multitud de celdas que sirvieron de retiro a los monjes y al mismo tiempo celebrar en la gran sala sus reuniones para iniciarse como aspirantes a bodhisattras, esto quiere decir que estaban convencidos de poder perfeccionar a la humanidad en la eliminación de la violencia. Las cuevas «santuario» son distintas a las anteriores de fondo redondo y techo abovedado compuestas de una sola nave. Las Chaityas o templos son parecidas a las catedrales cristianas, con techos abovedados y vigas de madera que se cruzan en nervaduras, con pilares de piedra decorados y en su nave central (donde generalmente una iglesia cristiana tiene su altar) existe una gran estatua de Buda. Todas la esculturas que hay en sus muros y en el interior están esculpidas con la misma piedra de la roca. Sin duda esto hace pensar que estos templos de piedra tallados muchos siglos antes de las catedrales cristianas sirvieran de inspiración para los importantes arquitectos de la Edad Media y no sobre los clásicos templos griegos o romanos, pero esta teoría no la sabremos.
 
En cuanto a las pinturas que adornan paredes y techos datan de hace más de 1.500 años de antigüedad, diez siglos antes del nacimiento de Miguel Ángel, Leonardo Da Vinci y del renacimiento europeo, esos artistas desconocidos ya sabían dar perspectiva, profundidad y realismo a sus magnificas obras de arte. Es sorprendente según contemplamos esta maravilla que los artesanos de la época sólo con sus cinceles y pequeñas herramientas pudieran tallar poco a poco la roca para transformarla en algo mágico que perdura a través de los siglos adornado con el colorido de los frescos que realzan este conjunto arquitectónico para deleite de la humanidad. Las Cuevas de Ajanta no solo fueron un lugar de culto y oratoria para los monjes budistas sino que también ejerció de universidad, albergó peregrinos, dio hospitalidad a personas sin techo y fue testigo de escritores célebres como el filósofo Diagnaga, autor de importantes libros de lógica, quién residió por un tiempo entre sus muros. El paso del tiempo, su abandono como ya hemos comentado y como no el «vandalismo» (parece ser) deterioraron su gran esplendor, pero aún en algunas de ellas todavía se puede recrear la vista observando como los siglos que han pasado son lágrimas que adornan en silencio las paredes de estas cuevas. En la actualidad su conservación es impecable ya que el gobierno indio desde que la Unesco lo declaró Patrimonio de la Humanidad impide que los visitantes se acerquen con los coches a ese paraje y les obligan a entrar descalzos en esta catedral de piedra para que su suelo no sufra el desgaste propio de la curiosidad humana. Existen vigilantes que custodian celosamente una obra de incalculable valor que alumbran con tenues linternas mostrando al mundo su riqueza .
Amigos, el hombre tiene en sus manos el don de la creación desde que el mundo es mundo y a través de los siglos nos van descubriendo a las siguientes generaciones que podemos construir bellezas sin utilizar el egoísmo para destruir lo poco que nos queda de él.
Anuncio publicitario

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s