¿La conexión oriental de Jesús de Nazaret?

La conexión Cristianismo-Budismo: los años perdidos de Jesús de Nazareth.

Santiago López

Una mañana de primavera del año 30 de nuestra era, en una lejana provincia del imperio romano, Jesús de Nazareth fue crucificado. Aunque en aquel momento este hecho fue insignificante, la vida, muerte y resurrección de Jesús cambió el mundo por completo.

Cuando se estudia la vida de Jesús hay que enfrentarse a un período de gran vacío, sorprendentemente la bíblia no recoge el tiempo que transcurre desde los catorce a los treinta años. A ese intervalo de años se hace referencia como los años perdidos de Jesucristo. Muchas son las preguntas sugeridas por propios y extraños a la religión cristiana.

 

¿A dónde fue Jesús y que hizo durante esos años perdidos?, ¿Qué pruebas hay para creer la teoría de algunos estudiosos que afirman que salió de Palestina y viajó a lugares tan remotos como la India, donde recibió influencia del pensamiento oriental?, ¿Por qué no habla la bíblia de aquellos años?

En referencia a esta última cuestión, podemos decir que los evangelistas eran portadores de buenas nuevas, no eran biógrafos ni historiadores. Lo importante de Jesús era su mensaje espiritual, su sacrificio redentor y no los detalles de su vida personal. Eso es algo que nos interesa a nosotros en la actualidad.

¿Vivió Jesús en Nazareth, tranquilamente, entre los 14 y los 30 años o puede ser qué en todo ese tiempo, Jesús, viajara, estudiara y predicara en las afueras de Palestina? ¿Fue India su destino e influenciado por Buda y sus enseñanzas? ¿O el Budismo aprendió de la predicación del Nazareno?

Existen antiguos escritos persas e indios que afirman que Jesús estuvo en la India, aunque no podemos estar totalmente seguros de esto. Aún así la prueba está en sus enseñanzas cuando se comparan con los escritos sagrados del budismo. Algunos estudiosos han encontrado interesantes similitudes entre Jesús y Buda. Se dice que como Jesús, Buda, curaba milagrosamente a los enfermos, que andaba sobre el agua o qué alimentaba a multitudes con solo unos pocos panes. También podemos reconocer similitudes básicas como la verdad, la no violencia, el amar al prójimo, ayudar a los pobre y oprimidos,…todo esto es igual en el cristianismo anunciado por Jesús y en el budismo enseñado por Buda. Quizás lo dijeran con palabras diferentes, pero la esencia es la misma al igual que sus mensajes.

La India está a 5000 Km. de Palestina. ¿Cómo pudo hacer Jesús un viaje tan largo? En realidad habría sido fácil, durante esta época había muchas rutas de comercio entre Palestina y Asia. ¿Y hasta la cordillera del Himalaya? La controvertida y discutida historia del profesor Nicolás Notovitch sugiere que así fue. Sigamos esta pista.

En el año 1887, Notovitch, un periodista ruso visitó Hemis, un asilado monasterio budista situado en la alta cordillera del Himalaya, al norte de la India. En su libro titulado “La vida desconocida de Jesús”, Notovitch, afirma que le fueron enseñados unos manuscritos que se relataba la vida de un profeta errante llamado Issa. El nombre de Issa se asemeja al nombre árabe de Jesús, Isa, utilizado en el Corán para referirse a éste. Después de leer los manuscritos y hablar con los monjes, pensó que este profeta se trataba de Jesús, quién con 14 años llegaría y se abría introducido en el budismo, y tras años de estudio habría vuelto a Palestina aplicando lo aprendido allí. Muchos estudiosos cuestionan la veracidad del relato de Notovitch.

Años más tardes varios expedicionarios has estado en Hemis viendo, cotejando y traduciendo las enseñanzas de Buda y la vida del profeta Issa, habiendo conclusiones dispares a las alcanzadas por Notovitch. Actualmente esos rollos de manuscritos no se encuentras en el monasterio budista y se desconoce el destino de ellos, lo que ha levantado muchas suspicacias.

Dejando de lado las evidencias históricas, las evidencias textuales son aún más asombrosas.

Dentro del cristianismo encontramos los 10 mandamientos, esto son, las claves con las que vivir en armonía entregadas por Dios a Moisés para reconciliarse con el pueblo de Israel tras la desobediencia en el Antiguo Testamento. Mientras que los budistas tienen las 10 acciones virtuosas, que son también una hoja de ruta para vivir plenamente y en armonía. Confrontémoslas.

• El primer Mandamiento dice: Amarás a Dios sobre todas las cosas. En el Budismo uno se compromete a Tomar Refugio en Buda, Darma y Shanga todos los días y no apoyarse en Dioses mundanos.

• El segundo Mandamiento es: No tomarás el nombre de Dios en vano. En el Budismo nos comprometemos a respetar cualquier representación de Buda, su palabra o escrituras derivadas de Él y las representaciones de su mente que son las Estupas.

• El tercer Mandamiento es: Santificarás las fiestas. En el Budismo hay días de celebraciones conocidos como Tsog, dónde se debe evitar sotre todas las cosas discutir y causar desunión.

• El cuarto Mandamiento es: Honrarás a tu padre y tu madre. En el Budismo se consideran fundamentales el padre y la madre y mostrar agradecimiento y respeto hacia ellos.

• El quinto Mandamiento es: No matarás. Es lo mismo en el Budismo.

• El sexto Mandamiento es: No cometerás actos impuros. En el Budismo se habla de no tener una conducta sexual incorrecta, como por ejemplo ser infiel a tu mujer o marido.

• El séptimo Mandamiento es: No hurtarás. Es lo mismo en el Budismo.

• El octavo Mandamiento es: No dirás falso testimonio ni mentirás. Es lo mismo en el Budismo.

• El noveno Mandamiento es: No consentirás pensamientos ni deseos impuros. En el Budismo es no tener intención dañina hacia los demás seres.

• El décimo Mandamiento es: No codiciarás los bienes ajenos. En el Budismo se considera erróneo cualquier tipo de avaricia.

La carga de la cruz en esta vida o la muerte como puerta para la eternidad son también puntos de encuentros en ambas religiones.

Todo Cristiano tiene que cargar con su cruz, con sus responsabilidades y sufrimientos, y brindar a los demás su ayuda y entrega, de forma que puede aportar a los demás armonía, amor y entereza, así como también puede mostrar el mensaje de Cristo, el Hijo de Dios, a los que le rodean. Cristo cargó con su Cruz y murió incluso en la Cruz, para beneficio de todos, perdonando hasta el final el daño que le hacían sus enemigos. En el Budismo, por el contrario, se practica una técnica de meditación que es conocida como el Tong – Len, (tomar y dar), que consiste en meditar y visualizar a cualquier persona, amiga, enemiga o neutral y desarrollar una actitud de absorber su sufrimiento en forma de luz negra, que llega hasta nuestro corazón por las vías respiratorias, y en él se transforma en luz blanca que sale por nuestras vías respiratorias y llega a estas personas aliviándolas de todo sufrimiento y proporcionándoles la mayor y la causas de la felicidad. Se dice que seres espiritualmente realizados, al ritmo de su respiración, toman el sufrimiento y lo transforman en felicidad realmente y no sólo en meditación.

Con respecto a la muerte en el Cristianismo y en función de nuestros actos en el peregrinar por este mundo, en el momento de la muerte podemos llegar al Reino de los Cielos y resucitar a la vida eterna. Según el Budismo, en el momento de la muerte y dependiendo de nuestro karma, que viene determinado por las acciones pasadas, hay una oportunidad excelente para alcanzar la Iluminación o Budeidad. Es un momento en que podemos reconocer la mente de luz clara madre o bien un poco después, reconocer a nuestra divinidad y fundirnos con ella.

La evidencia histórica de Jesús estando en India es dudosa, ya que como hemos dicho probablemente Notovitch fuese un fraude. Pero no se encuentran respuestas a la pregunta de donde estuvo Jesús en sus años perdidos. Ciertamente, no fue carpintero en su ciudad natal, y probablemente viajó extensamente a través del Asia menor, lo que incrementó su exposición al Budismo. Su viaje está indicado por muchos documentos encontrados en India e incluso en China y por el entusiasta interés demostrado por budistas y otros Orientalistas. Las similitudes y paralelos entre las leyendas de Jesús y Buda y entre sus acciones y declaraciones requieren explicación. Son demasiado cercanos y demasiado específicos para ser explicados por un presumible conjunto de verdades universalistas y éticas.

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