Nixon pensó en usar la bomba atómica con Corea del Norte.

Nuevos documentos del Archivo de Seguridad Nacional revelan que el presidente estadounidense tuvo la tentación de usar el arma antes incluso que en Vietnam.

FERNANDO NAVARRO

Para Richard Nixon, la tentación de pulsar el botón rojo de la bomba atómica siempre estuvo ahí, en su cabeza. Es conocido el diálogo que tuvo con su asesor de Seguridad Nacional, Henry Kissinger, durante la guerra de Vietnam. Preocupado con el desgaste político que le estaba causando el conflicto, Nixon creía en el arma atómica como solución a sus problemas en el país asiático. En la tarde del 25 de abril de 1972, Nixon se reunió con Kissinger para discutir la estrategia militar y este sugirió bombardear las fábricas en Vietnam del Norte. «Prefiero usar la bomba nuclear», dijo el presidente norteamericano. «Creo que sería exagerado», respondió el asesor. «¿La bomba nuclear le molesta, Henry? Solo quiero que piense en grande», señaló escuetamente el jefe de la Casa Blanca.

Richard Nixon, el mandatario estadounidense más impopular de la historia, siempre pensaba a lo grande, incluso antes del embrollo de Vietnam. Nuevos documentos del Archivo de Seguridad Nacional de la Universidad George Washington revelan que el presidente también pensó en usar el arma más mortífera de todas con Corea del Norte en 1969. Tras la guerra de Corea (1950-1953), Pyongyang se había convertido en un enemigo de Washington en el transcurso de la guerra fría.

En abril de 1969, el régimen norcoreano había derribado un avión espía estadounidense que sobrevolaba el mar de Japón. Los nuevos documentos desclasificados señalan que Nixon barajó varias opciones, entre ellas, la bomba atómica. El presidente veía a Corea del Norte como una «inminente amenaza», aunque la opción nuclear se contemplaba especialmente en caso de que los norcoreanos atacasen por aire a su vecino del sur.

El plan, codificado bajo el nombre Freedom Drop, contenía «opciones precoordinadas para el uso selectivo de armas tácticas nucleares contra Corea del Norte». Lo sorprendente es la predicción de víctimas que contenía. Las bajas civiles se cifraban «entre unos 100 y varios miles», según una nota del entonces secretario de Defensa, Melvin Laird, dirigida a Kissinger.

Los documentos muestran otras posibles opciones, todas ellas dentro del «ataque punitivo» contra las «amenazas norcoreanas». El Ejército de EE UU hubiera usado armas nucleares tácticas para destruir centros de mando militares, así como bases aéreas y navales norcoreanas. Pese a todo, la Administración norteamericana decidió por entonces seguir realizando vuelos de reconocimiento y ejercicios navales, mientras se mantenía la tensión con Pyongyang y se seguía derramando sangre en Vietnam.

La bomba atómica, desarrollada por EE UU durante la II Guerra Mundial, se ha utilizado únicamente en 1945. El presidente estadounidense, Harry Truman, decidió hacer uso de ella contra las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki para poner punto final a la peor de las contiendas militares. El ataque contra Japón acabó con la vida de 200.000 personas. Para Nixon, aquello, seguramente, fue pensar en grande.

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