El enigma de la sonrisa.

 

A continuación reproduzco la foto de un grupo de jóvenes, del revés para poner a prueba la agudeza visual de los lectores.

Pregunta:

¿Por qué se ríen? ¿Por qué su foto es famosa?

Respuesta:

Los cuatro jóvenes no se están riendo, sino que tienen una cara monstruosa que inspira miedo e iustra una ilusión óptica famosa: el llamado”efecto Thatcher” o “Thatcher illusion” (quien entre en este último enlace, podrá sobresaltarse viendo al derecho la foto de los jóvenes).

La ilusión se llama así desde que en 1980 -pocos meses después de que la Sra.Thatcher ganara sus primeras  elecciones en el Reino Unido e iniciara sus 11 años como Primera Ministra- un psicólogo británico de la Universidad de York, Peter Thompson, la ilustró con sendas fotos de la política conservadora en su artículo “Margaret Thatcher: a new illusion”.

Así, en estas fotos invertidas la Sra. Thatcher aparece sonriendo.

Pero al darles la vuelta, salta la sorpresa:

Desde entonces los psicólogos llaman también “thacherizar” una cara a poner del revés la boca y ojos. En consecuencia, cuando invertimos una foto “thacherizada” veremos la boca y los ojos en sentido natural y eso nos hará creer -equivocadamente- que estamos viendo del revés la imagen de alguien que nos sonríe.

En su interesante libro “The Optimism Bias. A Tour of the Irrationally Positive Brain”, la psicóloga israelita Tali Sharot explica en detalle esta ilusión óptica, que pone en relación con otra más peligrosa que pueden sufrir los pilotos de avión – la “desorientation espacial”-, que se da cuando el piloto pierde referencias visuales (por ejemplo, en una noche oscura, con bruma) y puede engañarse sobre la verdadera posición del avión (por ejemplo, creer que está avanzando recto cuando en realidad está bajando). Esa desorientación espacial o “vértigo” fue el motivo del accidente que sufrió en julio de 1999 John Kennedy, Jr, cuando se estrelló en el Atlántico por la noche cuando trataba de llegar en avioneta a Martha´s Vineyard.

Según Sharot, nuestro cerebro está acostumbrado a identificar con rapidez caras en sentido vertical- que es la forma habitual en que las vemos-, pues las fuerzas de la evolución favorecieron que desarrolláramos esa facultad. Y para lograrlo “percibimos” la imagen global de esa persona tan pronto identificamos algunos de sus rasgos esenciales. Así pues, tan pronto identificamos una boca y unos ojos que parecen estar riéndose, creemos que lo está haciendo la persona que los muestra.

Como ocurre con las demás ilusiones ópticas, no podemos evitar el “efecto Thatcher” incluso aunque seamos conscientes de que se trata de una ilusión.

En la Crónica Mínima de la próxima semana haré comentarios más de fondo sobre la gran política inglesa, fallecida el pasado lunes.

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