«El Sudario es la llave del misterio de la Sábana Santa, la última pieza del puzzle».

«El lienzo de Oviedo tiene un valor extraordinario como objeto de arqueología y puede tener más si complementa los datos de la Síndone».

Juan Manuel Miñarro, en la sala forense de la exposición «El Santo Sudario».

Juan Manuel Miñarro, en la sala forense de la exposición «El Santo Sudario».

Elena FERNÁNDEZ-PELLO

Juan Manuel Miñarro. Profesor de la Facultad de Bellas Artes de Sevilla, estudioso de la Sábana Santa y el Sudario

Juan Manuel Miñarro (Sevilla, 1952) es profesor titular de la Facultad de Bellas Artes de Sevilla y el autor de la escultura que reproduce la imagen del hombre que supuestamente fue cubierto por la Sábana Santa y el Sudario de Oviedo, y que forma parte de la exposición «La Sábana Santa», actualmente en Sevilla y que, de prosperar la negociación del Ayuntamiento de Oviedo, este verano recalará en la ciudad.

-¿Cómo se acercó al estudio de la Sábana Santa y el Sudario?

-Estudiando en la Facultad, en 1978. Fue cuando por primera vez se sometió la Sábana Santa a un estudio científico. Luego, llevaba ya tres años dando clase en la Facultad cuando se hizo la prueba del carbono 14. Cuando dijeron que la tela era de la época medieval me interesó más, porque la imagen que aparece en ella nada tiene que ver con la Edad Media. En 1988 leí mi tesis, «Estudio de anatomía artística para la iconografía del Crucificado en la escultura». La Sábana Santa ya me parecía algo más serio que una reliquia. Me disgustaba escuchar que era una obra de Leonardo, una protofotografía… ¿Qué es eso de protofotografía en la Edad Media? Cuando buscaba el origen de la iconografía de Cristo todo me remitía a la Sábana Santa y al Mandylion. ¿Por qué se representa a Jesús siempre de la misma manera?, ¿por qué todos se ponen de acuerdo, en Oriente y Occidente, para hacerlo del mismo modo?

-¿Su interés por la Sábana y el Sudario es científico o artístico?

-Mi perfil está a medio camino entre la ciencia y el arte. El arte ha servido para ilustrar a la ciencia, la anatomía había que ilustrarla con dibujos, los cuadernos de Darwin estaban ilustrados. Un científico, por la naturaleza de su trabajo, tiene que ser creativo.

-Es un artista con bastante obra, imaginería religiosa.

-Trabajo para las hermandades de penitencia de muchos lugares de España, no sólo de Andalucía. El rostro de Jesús está muy definido culturalmente, existe un prototipo muy claro. En el siglo IV se le representaba como un joven imberbe, de pelo rizado; cuando Constantino autoriza la religión cristiana cambia su representación. En el siglo VI, en los iconos, la representación siempre es la misma. ¿Por qué se parece a la imagen de la Sábana Santa? ¿No será que es su primer retrato?

-¿Y cuál es la respuesta?

-La Síndone no es una pintura. El tejido de lino es de una especie concreta, podemos determinar el contexto cultural y eso nos dice que es del siglo I o II, de Palestina u Oriente Medio. Hay sangre cadavérica y sangre vital. Tiene un añadido que es agua y además una imagen reactiva, que no está hecha artificialmente. Nadie sabe cómo pudo hacerse, cómo es que se representa a Jesús desnudo, cuando en la Edad Media, en la que el carbono 14 dató la tela, aparecía con una falda por los tobillos. Dicen que se utilizó una técnica pictórica desconocida. Imposible. No hay aglutinantes, ni pigmentos, la luz atraviesa la Sábana.

-¿Cuándo entró en contacto con el Centro de Sindonología?

-En 2001 publiqué un artículo en un periódico de Sevilla y me llamaron. Me asocie y seguí investigando.

-Por entonces no había visto el Sudario de Oviedo.

-Cuando lo vi, me cambió el chip, su información complementaba la de la Síndone. Con ella podía cerrar la cabeza, reconstruir datos antropomórficos… El Sudario tiene manchas, pero no tiene imagen.

-¿Cuál fue el siguiente paso?

-Desarrollar un método de comparación, un método científico, localizar una serie de puntos tanto en una tela como en otra, puntos cefalométricos. En antropología física, una parte de la ciencia forense, se utilizan veintidós. En este caso no vamos a identificar una persona en concreto, pero sí podemos excluir y determinar si la Sábana y el Sudario cubrían a una misma persona. Estamos en ese camino. El Sudario tiene un valor extraordinario como objeto de arqueología y puede tener más si comprobamos que complementa los datos de la Síndone. En marzo de 2012 se realizó la última inspección del Sudario, con la tecnología más moderna. Los últimos análisis de la Síndone son de 1978. Los instrumentos que se utilizaron ya están en los museos. El Sudario es la llave del misterio de la Sábana Santa. La última pieza del puzle.

«El arte ha servido para ilustrar la ciencia; un científico, por la naturaleza de su trabajo, tiene que ser creativo»

«La imagen de la Sábana Santa no es una pintura. No hay aglutinantes ni pigmentos, y la luz atraviesa la tela».

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