En Puerto Rico, siempre se han visto fantasmas.

A medida que se acerca la Noche de Brujas, los cuentos de camino sobre fantasmas que se suben a los carros a la medianoche o de las almas en pena que lanzan gritos desgarradores desde el interior de casonas abandonadas se convierten en los protagonistas de más de una conversación casual.
Son decenas los puertorriqueños que aseguran que, en medio de una noche particularmente lúgubre, una mujer vestida de blanco se le apareció de la nada al lado del camino y desapareció con la misma sombra de misterio. El lugar es lo menos que importa, pues el mismo relato se repite en Isabela, Humacao, Corozal y en Lajas, donde es famosa su “Llorona”.
Para algunos, estos sólo son cuentos de borrachos, pero las historias de sucesos paranormales son tan parte de la tradición puertorriqueña como los cuentos para niños, a juicio de la folcloróloga Calixta Vélez.
“Todo es parte de nuestra tradición oral. En Puerto Rico, siempre se han visto fantasmas en distintos sitios, que sea realidad o no, es otro cosa. La mente humana es bien poderosa, como nosotros no solamente somos carne, somos espíritus encarnados, pues son muchas las situaciones que se pueden dar”, expresó Vélez. Los fenómenos paranormales se definen como sucesos que son difíciles de explicar tanto por la ciencia como por la religión.
Más allá de las criaturas míticas que aparecen regularmente por la Isla, Vélez señaló que las apariciones de fantasmas pueden ser explicadas desde diferentes ángulos, pues tanto las religiones como los creyentes en los eventos paranormales establecen la existencia de espíritus que permanecen en el plano terrenal tras la muerte del cuerpo.
“El espíritu trasciende la materia, se queda uno días en la Tierra después de la muerte, especialmente los que mueren abruptamente, que generalmente se quedan en el sitio porque no se dan cuenta que ya no les toca estar ahí. Algunos se quedan más tiempo, algunos menos tiempo. Por eso es que se ven tanto en las carreteras, porque murieron de repente”, aseguró la folcloróloga.
Para ayudar a que el alma llegue a donde debe llegar es que en la religión católica se rezan rosarios durante nueve días tras la muerte de una persona, aseguró Vélez, pues hay que decirle al espíritu que ya es hora de partir. Por eso, más allá de temerle, la folcloróloga expresó que en medio de un encuentro con un alma en pena, lo mejor es decirle que no pertenece a este plano y que debe partir.
La educadora, además, indicó que los casos en los que hay presencias difíciles de explicar en residencias se deben a espíritus que aún están apegados a los objetos materiales que tuvieron en vida.
Un libro publicado recientemente por los sociólgos Christopher Bader y Carson Mencken explica que la afición entre adultos por los fenómenos paranormales representa una manera para añadir emociones y aventuras a la vida, además de ser una forma para explicar el mundo que los rodea.
A través de sondeos a más de 3,000 estadounidenses, los académicos no pudieron trazar un perfil del fanático de lo paranormal, por lo que concluyeron que toda clase de persona cree en estos fenómenos.
(FUENTE: elnuevodia.com)

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