«Varios hemos visto a la niña que se aparece».

«El Sagrado Corazón, el panteón municipal de Reynosa (México), tiene espíritus que aún no pueden descansar, penan por la madrugada y hasta se oyen sus lamentos», narra sepulturero Delfino Ramos los momentos más tenebrosos de su trabajo
Aunque ya no tiene tumba porque enterraron ahí a otra persona, la pequeña como de unos tres años se hace presente a las dos de la mañana
Dicen que la muerte es el descanso para el alma de los seres humanos, pero hay algunos que al perder la vida de manera violenta o al dejar inconcluso algún asunto en vida se aferran en forma de ánimas a dejar el mundo de los vivos y deambulan por lugares llenos de oscuridad, esperando la oportunidad de manifestarse.
Delfino Ramos Rodríguez es uno de los panteoneros del Panteón Municipal que ya tiene seis años cuidando tumbas; para él convivir con espíritus es tan normal que ya ni le espantan.
«Lo pesado empieza a la una de la madrugada, empiezas a escuchar pasos pero no ves nada, salen luces de las tumbas que van de un lado a otro, yo he visto duendes de esos que parecen niños, esos salen muchos, pero a mí ya no me da miedo, ya tengo seis años trabajando haciendo pozos y escarbando», comentó.
Entre los trabajadores del Panteón Municipal son famosos dos espíritus: una mujer y una niña, que recorren el cementerio clamando con gran tristeza el olvido de sus seres queridos.
«Hay una niña que ya hemos visto la mayoría de los que trabajamos, es de tres años, se aparece como a las dos de la madrugada, ella ya no tiene tumba, ahí fue enterrada otra persona porque su familia ya no la venía a visitar, entonces se puede ver a la niña brincando de tumba en tumba pidiendo luz para su camino», platicó Delfino.
«A mí la que me toca escuchar más seguido es una mujer que flota por las tumbas, no se le ve el rostro y anda envuelta como que con cobijas, siempre anda llorando, la he visto en medio del panteón rumbo hacia los mezquites», expresó.
Y es que los panteones, por el hecho de ser el lugar donde se entierran los cadáveres, es un sitio lúgubre, silencioso, que llena de espanto y pavor, las almas de los que se fueron injustamente o los que hicieron daño a gente inocente se entremezclan en el lugar, haciendo del camposanto un lugar de escalofriantes energías y visiones que hacen dudar hasta al más valiente.
Por eso, si usted va al panteón tenga cuidado, camine con precaución sin pisar sus tumbas, pues dicen que ellos tienden a seguirle, y si siente o ve alguna presencia de espíritus cerca de usted no grite ni se desespere, recuerde que ellos están en su casa, usted sólo está de visita… en la casa de los muertos.
(FUENTE:latarde.com.mx)
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