La piedra de navegación de los vikingos.

Ojo Científico

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Algunas teorías mantienen que Cristobal Colón no fue el primer europeo «descubridor» de América, sino que los vikingos llegaron mucho antes. Los arqueólogos saben desde hace tiempo que su llegada a Norteamérica se produjo alrededor del año 1000 DC. Una popular leyenda islandesa narra las aventuras de Leif Eriksson, un jefe vikingo que navegó hacia el oeste buscando fortuna. Es que la habilidad de los vikingos en la navegación es legendaria.

Pero, ¿es esto cierto y comprobable científicamente? Sí, y gracias a una piedra. Te invitamos a verlo a continuación.

En 1960 dos investigadores noruegos, Helge Ingstad y Anne Stine Ingstad descubrieron y excavaron una base vikinga en L’Anse aux Meadows en Canadá, descubriendo el primer asentamiento vikingo conocido hasta el momento, datado entre los años 989 y 1020.

El año pasado la arqueóloga Patricia Sutherland anunció que había descubierto un segundo asentamiento. Las habilidades en la navegación de los vikingos era legendaria, atribuible a una gran habilidad en la orientación, y probablemente al uso de una «piedra solar», un dispositivo que los habría ayudado a navegar mejor que nadie.

La piedra solar de los vikingos

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Los cielos en Escandinavia, tierra de origen de los vikingos, no eran precisamente despejados. ¿Cómo podían encontrar la posición del Sol? En 1592 se encontró un cristal entre los restos del naufragio del barco inglés Alderney, un barco de guerra de la época de Isabel I. La piedra se encontró junto con utensilios de navegación, lo que hizo pensar que posiblemente la usaban para orientarse en las aguas. Y un análisis químico demostró que la piedra era espato de islandia (un tipo de calcita). Las piedras solares también son mencionadas en la saga Hrafns  Sveinbjarnarsonar (siglo XIII). Una traducción aproximada sería:

El tiempo es frío y nevado como Sigurður predijo. Entonces el rey convocó a Sigurður y Dagur. El rey pidió a la tripulación que  comprobase que el cielo estaba encapotado. Entonces le pidió a Sigurður que dijese donde estaba el Sol en ese momento. Le dió una respuesta clara. Entonces el rey hizo traer la piedra solar , la mantuvo en alto, comprobó dónde era irradiada la luz desde la piedra, y vió que tenía razón.

Luego el uso de esta piedra pudo explicar la gran habilidad para orientarse con cielos nubosos. Aunque la historia de esta piedra no acaba aquí.

La polarización de la luz

La magia de esta piedra se la debe al efecto de la polarización. Cuando la luz del sol llega hasta la piedra debido a la estructura cristalina de la calcita se divide en dos. Incluso cuando el Sol está tapado.

El efecto de la polarización de la luz fue uno de los caballos de batalla entre los seguidores de la teoría corpuscular de la luz y la teoría ondulatoria. El fenómeno era conocido tanto por los seguidores de Newton como por los de Huygens, pero ninguno era capaz de ofrecer una explicación satistactoria. Así que la Academia de París ofreció en 1808 un premio al que ofreciese un mejor trabajo matemático sobre el tema.

El espato de islandia producía una separación de los haces de luz, fenómeno conocido como «doble refracción». Un ingeniero militar francés, Étienne Louis Malús estaba en su estudio estudiando este fenómeno cuando en cierto momento se reflejó un haz de luz procedente de un cristal del Palacio de Luxemburgo que estaba enfrente.

Así que Malús cogió uno de los cristales y miró en esa dirección, esperando ver dos haces. Pero no los vió. Malús era seguidor de la teoría de Newton de la luz, lo que le llevó a pensar en una de las teorías propuestas por Newton, consistente en que tal vez los corpúsculos de luz tuviesen una naturaleza semejante a los polos de un imán. Y pensó que tal vez debido a la reflexión previa, a su estudio solo había llegado uno de los polos de la luz. Y por tanto, la llamó luz «polarizada».

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La solución al problema llegó de mano de Young y su teoría de la luz consistente en ondas de luz transversales, es decir, que vibran de arriba hacia abajo (Huygens mantenía que las vibraciones eran semejantes a las que se producen en un muelle, es decir, longitudinales).

La vibración de las ondas de luz se produce en todos los planos posibles antes de que se produzca la polarización, y lo que hacía este cristal, la calcita o espato de islandia, es limitar los planos de vibración posibles debido a su estructura cristalina.

Aunque el nombre de «luz polarizada» se mantuvo.

¿Curioso, no te parece?

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