«Solo la naturaleza puede explicar el gesto de Danel y María».

El ginecólogo que atendió a los mellizos guipuzcoanos que se dieron la mano nada más nacer nos cuenta cómo ocurrió ese especial momento.
diariovasco.com |
El doctor Rodríguez observa una imagen de los mellizos. / Atlas

«Sólo la naturaleza puede explicar el gesto de Danel y María». Lo dice el doctor Rodríguez, el ginecólogo que atendió el parto de estos mellizos guipuzconos que se dieron la mano nada más nacer, una imagen de la que se han hecho eco infinidad de medios de comunicación.

«Enhorabuena, vais a estrenaros como padres, pero no de un niño sino de dos». En el momento en el que Naiara y Mario escucharon al doctor decir estas palabras no pudieron hacer otra cosa que reírse. Durante los siguientes nueve meses todo transcurrió con total normalidad y cada mellizo fue formándose en su propia bolsa amniótica, sin tener contacto. Podían sentirse, pero no tocarse.

La hora del parto había llegado. «Venían de nalgas» -recuerda el doctor Rodríguez, de Policlínica Gipuzkoa-, por lo que le practicaron una cesárea. «Nada más nacer, para que los bebés fueran aclimatándose, les tumbaron en una cuna térmica», añade. Fue entonces cuando esta imagen acaparó la atención de médicos y enfermeras, que rodearon la cuna contemplando la curiosa conexión que existe entre los mellizos. No lo dudaron: había que inmortalizar el momento.

Al tratarse de una sala a la que no tiene acceso más que el personal del propio centro hospitalario, una de las enfermeras fue en busca del padre. «Recuerdo que me pidieron mi teléfono móvil porque querían sacar una bonita foto a los niños», recuerda Mario. Y así fue. Pero no sacaron una, sino tres. Había que asegurarse que la imagen estuviera bien captada. Danel y María miraban cada uno hacia su lado. Ni siquiera eran capaces de abrir aún los ojos, la luz de la vida les cegaba y su madre aún no había tenido tiempo de abrazarlos. Sin embargo, ellos estiraron de la manera que les fue posible sus pequeños y colorados brazos para poder darse la mano.

A los pocos minutos, la enfermera entregó de nuevo el teléfono al padre para que viera el momento que acababan de protagonizar sus recién nacidos. La risa nerviosa que tanto a Mario como a Naiara se les escapó cuando conocieron la noticia de que iban a tener mellizos, se convirtió en ese momento en una sonrisa entrañable. Danel y María habían estado juntos pero separados al mismo tiempo durante el periodo de gestación y al salir al exterior, quisieron dejar constancia de las ganas que tenían de conocerse. «He asistido a muchos partos y he visto muchos niños recién nacidos, pero jamás algo como esto, fue realmente precioso», dice el doctor Rodríguez, quien al quedar tan impactado por la ternura del momento pidió a los padres el permiso para poner la fotografía en su despacho. Una imagen que conmovió ayer a miles de internautas al difundirse en primer lugar en Diariovasco.com y luego en infinidad de páginas web.

Ahora, cuatro meses después y tras superar los llantos nocturnos durante el primer mes, Naiara y Mario ya empiezan a sacar parecidos a los mellizos. «Dicen que Danel se parece a mi hermano y María a su padre», afirma la madre con sonrisa picarona, «¡después de lo que tuve que pasar!», bromea mientras tumba a los bebés sobre la cama. Ahora, no se dan la mano, no se abrazan, pero por alguna razón cuando se miran fijamente se sonríen. El día que estrecharon sus manos firmaron un contrato, el de estar unidos para siempre.

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