Las galaxias donde ya no nace casi ninguna estrella.

Usando el observatorio ALMA, que se encuentra parcialmente terminado, unos astrónomos han encontrado pruebas convincentes de cómo evolucionan las galaxias que comienzan teniendo una actividad notable de formación estelar, y acaban por convertirse en galaxias elípticas rojas, que se pueden describir como «muertas» porque en ellas ya no nace casi ninguna estrella.

Los autores del nuevo estudio han conseguido hallar estas evidencias al lograr observar un gran grupo de galaxias que se hallan justo en mitad de este proceso de cambio.

Durante años, los astrónomos han estado desarrollando una teoría sobre la evolución galáctica en la que las fusiones entre galaxias espirales podrían explicar por qué las grandes galaxias elípticas tienen muy pocas estrellas jóvenes. Según esta teoría, la fusión de galaxias agrupa una parte del gas y el polvo en cúmulos de rápida formación estelar y otra parte del material acaba siendo tragado por el agujero negro supermasivo que crece en el núcleo de la fusión. A medida que más y más materia es arrastrada hacia el agujero negro, se eyectan poderosos chorros de materia muy caliente y la región alrededor del agujero negro resplandece brillantemente, en la forma de quásar. Estos chorros acaban privando del poco material para formación estelar que todavía le quedaba a la galaxia resultante de la fusión, y de este modo el nacimiento de una estrella pasa a ser un acontecimiento muy infrecuente.

Hasta ahora, los astrónomos nunca habían visto suficientes fusiones de galaxias en esta fase en que los chorros de un agujero negro barren el citado material. Durante algunas de sus primeras observaciones, sin embargo, el observatorio astronómico ALMA se ha convertido en el primero en confirmar casi dos docenas de galaxias en esta breve etapa de evolución galáctica. La labor de análisis ha sido realizada por el equipo de la astrónoma Carol Lonsdale, del Centro norteamericano de Ciencia del ALMA, adscrito al Observatorio Nacional estadounidense de Radioastronomía (NRAO) en Charlottesville, Virginia.

Quásares observados con el sistema ALMA. (Foto: C. Lonsdale, NRAO/AUI/NSF; ALMA (NRAO/ESO/NAOJ))
Los resultados del observatorio ALMA revelan que hay poca o ninguna formación estelar rápida ocurriendo en estas galaxias que, por lo demás, son aún jóvenes y están bastante activas. Esto confirma por tanto la teoría antedicha.

Una vez que el gas de formación estelar se ha expulsado, el proceso de fusión entre las galaxias no es capaz de generar nuevas estrellas. A medida que se extingue la última generación de estrellas azules, masivas y brillantes, pero de corta vida, las estrellas de larga duración, con masa más baja, y que son rojas o de tonos amarillentos o rojizos, llegan a dominar la población estelar resultante de la fusión entre galaxias, dándole a la nueva galaxia una tonalidad general de color rojizo con el paso del tiempo.

Noticiasdelaciencia.com

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