Arabia Saudí necesita más efectivos para perseguir brujas.

Los casos de ejecución de delincuentes acusados del uso de la magia y las artes oscuras son comunes en el país aŕabe.
El Gobierno de Arabia Saudí ha decidido ampliar el número de unidades policiales que se dedican a perseguir los casos de brujería.
Los denuncias de este tipo en Arabia son una cuestión común. En 2007, el egipcio Mustafa Ibrahim fue decapitado por “practicar la magia y brujería, adulterio y profanación del Corán”. En mayo de este año dos sirvientas fueron condenadas a 1.000 latigazos y 10 años de cárcel después de que sus jefes afirmaran que practicaban brujería. La semana pasada, otra mujer fue detenida por sospecha de practicar artes oscuras. La división especial irrumpió en su casa en una supuesta visita rutinaria, la mujer que estaba desnuda, saltó por la ventana en un intento de huir, pero finalmente fue detenida y acusada porque tenía incienso, talismanes y vídeos de brujería.
La obsesión del Gobierno saudí por acabar con las artes oscuras llegó extremos preocupantes cuando en el 2009 creó la Unidad Especial de Brujería. En el 2011, ya existían nueve unidades especiales repartidas por todo el país y había logrado un éxito notable con la tramitación de 586 casos de delitos mágicos. Durante ese año más de 40 personas fueron ejecutadas.
La búsqueda más agresiva de brujas se produce en el interior del país, región ultra conservadora donde viven la mayoría de los fieles salafistas más férreos. En Arabia Saudí la práctica de otras religiones está totalmente prohibida, por lo que las personas más propensas a ser acusadas suelen ser trabajadores extranjeros de origen africano que practican rituales propios de su país.
De acuerdo con el director de la unidad de vigilancia de brujería, su división proporciona total confidencialidad a los informantes y también afirma que para arrestar a alguien son necesarias más evidencias que una simple acusación, se lleva a cabo una investigación donde se deben recabar todo tipo de datos relevantes. Por ejemplo, si una persona compra una oveja para matarla y no menciona que será en nombre de Alá, no tardará en convertirse en sospechoso.
Los tribunales saudíes están controlados por religiosos que tienen libertad ilimitada para interpretar y definir el caso de delincuencia por brujería. Los delitos no se articulan en ningún código civil y pueden imponer el castigo que consideren necesario en ese momento, incluso la pena capital. Arabia Saudí es el tercer país, del mundo en número de ejecuciones.
(FUENTE: intereconomia.com)

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