¿Cómo se ve el fin del mundo para una chica de 17 años?

Mariposas negras como anunciadoras de desagracias, de apocalipsis, al menos el de una niña que descubre asustada una lepidóptera en el armario de su abuela; desde entonces, el insecto no la dejara hasta acompañarla en lo que, al menos para Emilia, será su apocalipsis, su fin del mundo.
“Eva decía que las mariposas negras eran espíritus que aparecían para anunciar desgracias. Tal vez por eso ella tenía esa mariposa encerrada en su clóset. Tal vez quería asegurarse de que el apocalipsis no pasaría de largo, olvidándose de ella”. Frecuencia Júpiter, la segunda novela de Martha Riva Palacio Obón, es sobre los tres simulacros del fin del mundo de Emilia, una chica de 17 años que acude a su memoria para descubrir que su apocalipsis ha llegado.
“Esta novela me la debía a mí, a mí cuando era adolescente, era algo que debía contar y que ahora doy por pagado. Necesitaba transcribir esta historia que me agarró por la nuca y que no me soltó”, cuenta la autora en entrevista con Animal Político.
Para que Emilia contara lo que le duele y asusta tuvieron que pasar tres borradores de novela y dos años, pero, según dice la propia autora, el personaje ahora ya no tiene nada más que decir.
Cuando uno se adentra en la Frecuencia Júpiter se da cuenta que es una novela juvenil que un adulto fácilmente puede adoptar, bien construida en términos literarios, con muy buen ritmo narrativo y donde cualquiera podrá encontrar que, alguna vez, ha tenido noches en que parece que el fin del mundo llegó.
La obra, por la que Riva Palacio recibió recientemente el Premio de Literatura Juvenil Gran Angular, se sostiene en cinco ejes: las mariposas, en homenaje a Cien Años de Soledad de Gabriel García Márquez, obra fundamental para la autora; lo femenino, como necesidad de denunciar la violencia de género; la Antártida, como un lugar que seduce; la Guerra Fría y, claro, Júpiter, estos últimos unidos en una de las fijaciones de Emilia.
“Se dice que previendo un ataque nuclear por parte de Estados Unidos, la Unión Soviética diseñó un dispositivo capaz de lanzar automáticamente un contraataque en caso de que no quedara ningún sobreviviente tras el bombardeo enemigo… Algunas leyendas urbanas aseguran que este aparato sigue funcionando y que la transmisión de la UVB-76 tiene algo que ver con él”.
Situada en Povarovo, Rusia, a sólo 40 kilómetros de Moscú, se encuentra la estación de radio UVB-76, conocida popularmente como The Buzzer (El Zumbador), pues desde hace 30 años emite un zumbido que se repite unas 25 veces por minuto durante 23 horas y 20 minutos cada día, pero en septiembre de 2010 la transmisión se cortó y sin que aún se sepa el motivo se escuchó un fragmento de El lago de los cisnes mezclado con un mensaje en código Morse.
Riva Palacio, como buena astrónoma frustrada (según ella misma se define), se interesó en el caso y le heredó esta obsesión a Emilia.
Desde la primera página encontraremos a la protagonista en una situación límite que mantendrá hasta el final de la novela: “Quise dejar el final ambiguo, porque a veces creo que todo termina muy bien para Emilia y, a veces, creo que no”, explica Riva Palcio.
“Pero después de un simulacro del fin del mundo no te quedan ganas de nada. Al menos no por un tiempo. Ahí fue cuando empecé a sentir curiosidad sobre cómo es ese instante en el que todo desaparece y dejas de existir”.
FUENTE: animalpolitico.com

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