Josué Velázquez: ‘Soy brujo y creo en Dios’.

 

 
 
Participó en ceremonias de entronización donde se dan grados de brujería; se genera pacto con el diablo y recibió beneficios, pero ahora acabó con todas sus fuerzas de culto hasta el grado de quedar casi loco.
 
 Pero ¿quién es Josué Velázquez?, y ¿cómo se define después de la conversión hacia Dios, aun sin dejar la brujería? Al brujo Josué lo derrota la soledad y el abandono de su familia, ¿el motivo? El asesinato de su abuela en un momento de confusión, atraído y dominado por el diablo, a quien conoció y le entregó su energía.
 
Se le pidió un asesinato familiar como parte de los ritos. Acepta que desde adolescente tuvo la idea fija de conocer la maldad después de aceptar la existencia de Dios.
 
EL PODER DEL DIABLO Y LA BRUJERÍA
 
La entrevista se realiza de frente con el brujo. Josué es en apariencia joven; sin embargo dice que se lo debe a Satanás. Luego ríe a carcajadas; una risa macabra… asemeja a la de Satán.
 
Amable con el reportero y accesible a los cuestionamientos, Josué revela también ¿el lado humano? “Hice rituales; mi familia es católica, entre ellos no hay brujos ni chamanes; yo buscaba contacto con el pingo… y se dio, hace muchos años.”
 
El brujo acepta la existencia de Dios, Padre Todopoderoso: era la prueba de que el demonio sí es real. Tuvo conceptos mundanos… dinero, placer, todo eso, y asegura que sólo el demonio le dio la correspondencia.
 
RESCATANDO LA TRADICIÓN MEXICANA
 
Josué ha cambiado el concepto de brujería —¿demasiado tarde?.
 
“Quiero conservar la tradición mexicana de los brujos; los que comentaban los abuelos y padres, sigo esa línea religiosa en varias ramas: la hechicería, magia negra, brujo practicante que ayuda a gente con fracasos, soy quien interviene cuando otros brujos no pueden con los trabajitos”, dice Josué.
 
¿Y en Saltillo, te parece que hay buenos brujos?
 
Hay casos muy graves, existen trabajos que llaman la atención por el grado de sacrificios que no cualquier brujo se atrevería. Hoy Josué dirige la Casa Grimori, a donde acude la gente a buscar solución a los males de salud y donde la ciencia se imposibilita, se han tratado curas de cáncer, paralíticos o con problemas en columna; a tal grado que hasta cáncer en fase cuatro o muy avanzado.
 
Pero eso se hace a través de Dios; el bru
 
Dejó de dar culto como adoración al diablo; hoy el culto es de entendimiento con Dios.
 
“Mira, una cosa es que le pidas al santito un favor; tú entregas algo a cambio; es diferente a poner una vela sin pedir nada a cambio; es una simple ofrenda, eso es lo que hago.”
 
Sobre una pequeña mesa redonda —todo pulcramente limpio— Josué extiende una piel de un animal, donde coloca piedras y huesos humanos que dan el contacto con los entes o espíritus de los muertos.
 
A un costado el báculo, una sección de tronco de una rama de árbol, que lleva amarrado en uno de sus extremos plumas e hilos rojos. Es su protección y guía, él sólo la puede manipular.
 
Toma las piedras de cuarzo curadas junto con los huesos pequeños; los agita entre sus manos cerradas y las hace caer sobre la piel.
 
¿Entonces Josué, hablas de rito y curaciones usando la brujería?, ¿por qué entonces hay un cirio pascual a tu lado? “Es la luz que utilizo cuando estoy en trance, fuera del contacto con el mundo de los vivos.”
 
MUERTES EN DUDA
 
En cada sesión cierra los ojos; la luz del cirio lo hace volver, es la iluminación del camino o el regreso a lo terrenal. A Josué lo relacionan con la muerte de Juan Ramón Sáenz, una persona que lo ayudó a iniciar el proceso de conversión a Dios. Juan Ramón investigó a Josué, su pasado, los ritos y asesinatos; luego fueron amigos, Juan Ramón fue una persona a quien le debe ese cambio, pero de manera circunstancial falleció al igual que otros reporteros.
 
Se piensa que un grupo de brujos contrarios a Josué le hicieron mal a Juan Ramón Sáenz.
 
Josué estuvo hospitalizado, muy grave en Estados Unidos, hasta ahí lo visitó Juan Ramón; a los ocho días el investigador falleció.
 
Luego de un momento de silencio, en la habitación donde está el brujo concediendo la entrevista, se escucha una estruendosa carcajada.
 
Al rostro de Josué vuelve la pasividad y esa mirada tranquila pero dominante.
 
“Han sido circunstancias; yo hago mis cosas que sé hacer, la gente no aguantó y se fue.”
 
Dentro de la brujería la gente que acude debe estar consciente que son emociones fuertes; muchos se han ido por el desequilibrio de energía tan fuerte y pues… les pasan cosas, dice Josué.
 
El brujo no busca crear cultos de personas, ni los busca ni los involucra; la gente acude a pedir y Josué sólo pide lo que necesita de material.
 
Los consultores no saben a quién le ofrendan su mal ni con qué espíritus contacta, quien decide es el cliente, para bien o para mal.
 
Asegura vivir en austeridad; antes fama, dinero y placeres.
 
—Después de la conversión a Dios ¿qué ha hecho, o qué tiene que hacer Josué?
 
“Te aseguro que el brujo vive en austeridad y tranquilo, tengo revistas editadas de investigación en Casa Grimori conformada por brujos y hasta sacerdotes católicos; es ¡vaya!, una mesa de diálogo de investigación y ayuda hacia sectores vulnerables”, es parte de la indulgencia de Josué.
 
La mayor ayuda desinteresada hacia la población que da el grupo Grimori viene de donativos, y es entregada a niños de escasos recursos.
 
Lentes, alimentos, ropa, sólo a niños, porque las personas mayores pueden sobrevivir de cierta manera. Inculcar los valores familiares, la relación entre familia, el acercarse a Dios, es parte del ser humano de Josué. No puede haber más ofensa a Dios que negarle la sonrisa a un niño. Dios no lo justifica.
 
—¿Tienes miedo al infierno por tus actos?
 
“Sí tengo miedo, pienso qué será de mí cuando me muera, qué sera de mi alma, por eso las indulgencias.”
 
El futuro de Josué no está definido; tener esposa, formar una familia es deseable, pero … existe duda, no sabe qué pasará. Desde adolescente y mucho después, terminó la relación con sus hermanos y padres; desea verlos, es que la soledad duele; quizá sea parte de las circunstancias que él mismo obligó.
 
Respecto a la competencia, Josué dice que en el mundo hay charlatanería y ello es peligroso para la salud de las personas que acuden a estas practicantes de barrio.
 
Un brujo tiene que pasar por ceremonias, preparación espiritual de verdad.
 
Otros hacen sacrificios de animales para “apantallar”; prenden veladoras de diferentes colores, cantan y rezan y a toda provocación hay una reacción de lo malo, de manera independiente si el brujo está preparado o no. También se los lleva el diablo. Josué vuelve a sonreír, la risa parece clavarse hasta en las cavernas del averno.
 
GANÓ INDULGENCIAS PARA
 
EL BIEN Y POR EL BIEN
 
“Mira; no hay otra que ganar indulgencias, es mejor orar con Dios y por la gente aunque no dejo la brujería; vaya… mira, para saber del mal hay que conocer al bien y Dios es el Todopoderoso; papel estraza, el nombre de la persona, si se puede una foto y luego rezo al Santo Padre Dios para que resuelva en salud; tengo altar grande y un caldero donde el material se quema lentamente… dura toda la noche”, es todo.
 
Confiesa que ha entrado a la iglesia como cualquier persona, aclara que los brujos no están peleados con Dios ni la religión; es como lo hacen otros; primero friegan a una persona y luego van a misa al arrepentimiento pero el daño ya está hecho y no hay reversa en esto de brujerías, hechicerías y lectura de mano o tarot.
 
Dios no castiga, sólo da la espalda y abandona, porque la persona lo ha rechazado por otras cosas.
 
A la gente que anda mal, asesinos, secuestradores, a los del vicio, a ellos se les “cargan los muertos”.
 
El material o instrumentos en la mesa donde consulta Josué está el báculo de madera; en una ocasión durante un retén de la Policía Federal, uno de los elementos por accidente fracturó el báculo, al poco tiempo el efectivo murió trágicamente.
 
El oráculo del hueso lo pone en “sintonía” con el mundo del lado o seres espirituales.
 
“Veo cosas y escenarios de muerte donde hubo violencia y asesinatos; yo te digo de dónde viene el daño, la lectura se hace con siete piezas; la gente se enferma por sus propias alteraciones personales y es peor cuando el médico te engaña, te sientes mal y te desmoralizas”, explica.
 
A Josué le hubiera gustado ser niño más tiempo. Es una añoranza perenne.
 
Ahora está dedicado a los niños y al bien de la sociedad en todo tiempo; más en Navidad y en tiempo de frío, y además otorga donaciones a familias de escasos recursos como láminas y material para viviendas.
 
LA muerte…
 
Cuando una persona muere, el espíritu espera a las puertas a que se abran, pero antes de eso hay una lucha entre el diablo y San Miguel, es el momento crucial para definir a dónde se va el espíritu, es por ello que se aconseja ayudar a bien morir.
 
En persona o físicamente hay momentos en que el Ángel de la Guarda se retira; cuando hay mal comportamiento y cosas malas.
 
UNA PESADILLA
 
“Todo en esta historia está dicho; te voy a revelar lo que llevo todos los días; sí asesiné a mi abuela, todo es real y tiene sustento.”
 
Josué tiene preparación en universidad, es graduado, cuenta con residencia en Estados Unidos, es el consejero de los brujos mayores en gran parte del mundo. A él llegan casos donde los maestros no pueden. El brujo vacila un poco, y calla… “No sé cómo decirte, la emoción y sentimiento me gana, también soy humano”; pero bueno, sí lo hice.
 
¿QUÉ PASÓ
 
ESE DÍA?
 
En el culto a Satanás le pidieron el sacrificio de un familiar cercano.
 
“Mi mamá, noooo, un hermano, tampoco, mi abuela la más viable.”
 
“Ahora recuerdo con qué grasa hacían las velas de adoración.”
 
Josué dice que fue a ver a su abuela, simplemente la durmió con cloroformo y lo demás tenía que terminar. “En su cama durmió la viejita”; nuevamente la risa muy macabra.
 
El brujo está conmocionado emocionalmente, sabe que no tiene perdón y que le espera lo peor en el infierno. Se disculpa ante el reportero, le gana el sentimiento humano y de sus actos.
 
“Me pregunté ¿cómo te atreviste?”, en mí obró el diablo.
 
“Luego de haber fallecido le hice signos en la frente; luego en su boca y la cosí con aguja grande; la piel estaba dura; luego continué con un ojo y… ya no despertó.”
 
Esta es la historia que Josué ha contado pocas veces.
 
Acepta no le gusta tratar el tema…
 
“La señora simplemente caminó y ya.”
 
Es la historia por la que Josué busca la indulgencia y la conversión hacia Dios aún siendo brujo, pero sabe que su destino después de esta vida es otro.
 
(FUENTE:eldiariodecoahuila.com.mx)

2 comentarios el “Josué Velázquez: ‘Soy brujo y creo en Dios’.

  1. Que fue lo que te sucedió en le dedo, pues se ve en el video que te lo cortan con el machete y en el otro programa de radio donde las tomas con la camara se ven tus diez dedos, ¿de que forma te lo quitaron entonces?

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