Astroterapia: el lado oscuro de la astrología.

La denominada “astroterapia” usa a la astrología como guía para la transformación de la personalidad, para lograr la autotrascendencia y la autorrealización.
La astrología se estudia debido a su supuesto “poder” para ayudar en trastornos psicológicos y del crecimiento. De hecho, varios licenciados en psicología usan elementos de la astrología. Y el término “astroterapeuta” se aplica a consultores o terapeutas de toda clase que usen la astrología en sus “tratamientos”.
Se pueden encontrar varios sitios web que avalan la astroterapia. El que mostramos abajo es uno de ellos.
“¿Cómo pueden los astros ayudar a curar a una persona?” es la primera pregunta que se haría una persona que tenga un mínimo de sentido común. Bueno, los defensores de la astroterapia dicen que la mayor parte de los críticos de la astrología malinterpreta cómo el futuro de una persona y los cielos están interconectados. Frederick G. Levine, autor del libro “Psychic Sourcebook: How to Choose and Use a Psychic” (Libro de Consulta sobre Psíquicos: Cómo Elegir y Usar a un Psíquico -“Psíquico” es el término equivalente a vidente)-, publicado en 1988, afirma que los astrólogos modernos son más “holísticos” que sus antiguos colegas. El astrólogo contemporáneo no necesita creer en algo tan radical como una conexión causal directa entre los cuerpos celestes y el destino de una persona. Más bien cree en la interrelación de todas las cosas, lo cual es una muy buena excusa para zafar de un yerro y hacer más abstracta a esta disciplina. Los astrólogos de antes por lo menos se jugaban un poco más. Ahora, aplican la famosa frase acuñada por el conductor y presentador Pancho Ibañez: “todo tiene que ver con todo”.
Veamos un fragmento de lo que dice Levine:
“Hay grandes patrones de energía que gobiernan todas las interacciones en el universo y… estos patrones o ciclos se reflejan en el movimiento de las estrellas y planetas de la misma forma que lo hacen respecto de los movimientos de la gente y las culturas. De esta manera no son los movimientos planetarios las causas de los eventos terrenos, sino simplemente se trata de que estos movimientos son indicadores de patrones universales”.
¡Suena fantástico, increíble y maravilloso! Pero Levine no define a qué se refiere con la palabra “energía” y en síntesis se expresa de una forma tan vaga que casi cualquier cosa se puede explicar por los “patrones de energía” que supuestamente gobiernan todas las interacciones universales. Si el lector lo desea, puede repetir la frase de Levine con cara seria y con un cierto aire de profundidad y todo el mundo presente dirá: “Ahá, cuánta verdad hay en sus palabras”. Lo importante es que usted lo diga con seguridad.
Para respaldar su afirmación Levine cita a Linda Hill, cuyas “credenciales” son bastante pobres para andar ostentándolas por ahí: ha sido “una consultora astrológica de Nueva York con 14 años de experiencia”. No es precisamente la mejor credencial científica que uno pueda presentar.
Dice Hill: “No creo que nadie sepa exactamente por qué funciona; solo funciona”. Bueno, tampoco es una frase demasiado feliz para una persona que trata pacientes. Carl Jung usaba el término ‘sincronicidad’. Es simplemente una sincronización… De alguna manera estamos sincronizados con los patrones celestiales que estaban presentes en el momento de nuestro nacimiento”. Y uno se vuelve a preguntar qué son los “patrones celestiales” y qué tienen que ver con el momento de nuestro nacimiento. Esto no lo explica ningún astroterapeuta.
Para decirlo brevemente, la astroterapia usa a la astrología como si fuera un test proyectivo de personalidad, supuestamente útil para dar rienda suelta a nuestros poderes ocultos de creatividad, para hurgar en la mente subconsciente, descubrir creencias ocultas, verdades o quizá alguna sincronicidad cósmica.
El chef de la ensalada astroterapéutica
Dane Rudhyar es considerado el padre de la astroterapia. Allá por 1930 aplicaba los conceptos de la psicología jungiana a la astrología. Le gustaba la noción de Jung acerca de que la psique busca la totalidad psíquica o “individuación”, un proceso que Rudyhar creía que era evidente en el horóscopo.
El sucesor actual de Rudhyar es Glenn Perry (ver foto abajo), graduado en psicología en el Instituto Saybrook de San Francisco, EE.UU. Se trata de una escuela regional acreditada “dedicada a promover la completa expresión del espíritu humano y los valores humanistas en la sociedad”. Dice Perry que en la astroterapia “la astrología se usa para promover la empatía del mundo interno del cliente y los síntomas existentes, y fomentar el crecimiento y realización de una personalidad positiva”. Perry cree que la astrología es una teoría de la personalidad y a la vez una herramienta de diagnóstico, aunque no da ningún argumento o evidencia para apoyar esta noción. Es lo que hacen la mayoría de los pseudocientíficos: hablan pero no explican, nombran términos aparentemente provenientes de la ciencia pero no los definen. Claro, es un trabajo mucho más fácil y rentable que la investigación seria.
Un ejemplo de jerga charlatanesca lo tenemos aquí:
“La oposición de Saturno y Venus en la carta natal no indica simplemente ‘mala suerte en el amor’ sino el potencial para amar profundamente, de forma duradera y responsabilidad junto con la paciencia y la determinación de superar obstáculos. Siendo que la realización de este potencial puede requerir una cierta cantidad de sufrimiento y adversidad, el hecho de predecir solamente el sufrimiento y la adversidad sin comprender los potenciales beneficios en juego implica ser corto de vista como mínimo y dañino como máximo”.
Cómo Perry sabe todo esto, no está claro. Otras afirmaciones igualmente profundas no requieren argumentos o evidencias porque son vacíos: “El horóscopo simboliza el tipo de adulto en el que se transformará un individuo”. Otros párrafos son casi ininteligibles: “Lo que el individuo experimenta como una situación o relación problemática puede verse en la carta como un aspecto de su propia psique. De esta manera, el horóscopo indica qué funciones han sido denegadas y proyectadas, y a través de qué circunstancias (casas) es más probable encontrarlas”. Si el lector tiene la impresión de que esto es una flor de macana, ¡pues lo es! Haga usted mismo la prueba: mezcle algunas palabras oscuras dentro de un discurso delirante y le saldrá algo como el párrafo anterior.
Dicho simplemente, Perry afirma que “el objetivo es ayudar a que el cliente se dé cuenta de los potenciales que están simbolizados en el horóscopo”. Lo que no se menciona nunca es el análisis sistemático y las herramientas metodológicas a través de las cuales se llega a esta noción y mucho menos cómo puede uno verificar las simbolizaciones específicas de un horóscopo dado. Sin embargo, Perry parece confiar demasiado en conceptos freudianos y jungianos.
Más y más jerga indescrifrable
A la vista de lo que dicen estos “especialistas”, uno queda como un idiota, cuando en realidad, cualquier persona con algo de sentido común puede advertir que se trata de una suma de disparates de enormes dimensiones.
Otro astroterapeuta, Brad Kochunas, deja claro que una de las principales virtudes de aplicar la astrología a la vida interior más que a los patrones observables del comportamiento, es que ello lleva a la astrología fuera del reino de la ciencia, donde no le ha ido muy bien que digamos. En resumen, dice que no importa si algo es verdad o no, sino si es útil para la tarea que acomete el astroterapeuta. Ah, bueno, eso es toda una declaración de sinceridad.
Por lo menos Kochunas sitúa a la astroterapia dentro de la mitología y orgullosamente proclama que ésta se halla fuera de la ciencia, como si eso fuera un elogio o un indicador de superioridad. Su mensaje, como el de otros charlatanes parece ser: “si podés dejar a tus clientes satisfechos, tenés un mito válido”. Y si el cliente se lo traga, entonces ya está cumplida la tarea. No hay mucho más que agregar.
Como frutilla del postre te pasamos el audio de una comunicación telefónica con una Dra. en Psicología que usa astrología, parapsicología y tarot para tratar a sus pacientes. Esto no es mentira, es una llamada verdadera. Es realmente increíble, pero pasa. La doctora no acierta una y se traga todas las mentiras del consultante: fecha de nacimiento, nombre, trastornos, etc.
(FUENTE: diarioveloz.com)
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