Ciencia, misterio y fe se unen para contar la historia de la Sábana Santa.

La historia de Jesús “jamás contada” es lo que se pretende con la exposición de la Sábana Santa, en la que ciencia, misterio y fe analizan de la mano todo lo que rodeó a la muerte de uno de los personajes más importantes en la historia de la humanidad.

Desde el 1 de febrero y durante tres meses, el Museo Diocesano de Zaragoza acogerá esta exposición itinerante que ha tardado en prepararse cinco años y que exhibirá una reproducción a tamaño natural del cuerpo del hombre de la sábana, realizada por el escultor sevillano Juan Manuel Miñarro, tras un exhaustivo estudio de más de doce años.

Lo importante de la figura, que posteriormente va a permanecer durante un año en la iglesia de San Pedro Aurbués, es el comportamiento de la sangre, el color de la piel y la textura postmortem, que se ha reflejado gracias al asesoramiento forense, según ha explicado el comisario de la muestra, Álvaro Blanco.

En un recorrido por doce salas explicado en cinco idiomas, el visitante podrá descubrir “todo lo qué ha ocurrido en la sábana desde su descubrimiento hasta la actualidad”, a través de piezas de numismática, arqueología o la ciencia forense,

Así, se podrán contemplar más de cincuenta piezas originales entre las que figuran tres relicarios de la sábana santa, treinta denarios republicanos, los que se supone que recibió Judas Iscariote por entregar a Jesús o el denario del tributo (a Dios lo que es de Dios al César lo que es del César).

Además de la cámara fotográfica original que descubrió que la sábana es un negativo oculto.

También se mostrará un facsímil “exactamente igual” a la tela original que se supone albergó el cuerpo de Jesucristo, un lino viejo de 4,30 metros por 1,10 metros, manchado de sangre y con la imagen del cuerpo de un hombre con visibles signos de tortura.

Además de una de las monedas “más caras de la historia”, la primera con el rostro de Jesús, un sólido del emperador Justiniano II del siglo VII, y otra también bizantina en la que aparece un Jesús cojo, de un siglo posterior.

Una lanza romana de Palestina, similar a con la que Jesús fue atravesado, y una réplica exacta del sepulcro como sería en esa zona en la época en la que murió Jesús, según los estudios del arqueólogo agustino Florentino Díez, son otras piezas que se exhiben.

Y es que en el año 70 después de Cristo, Jerusalén fue destruida por el general romano Tito y, como predijo el profeta, “no quedó piedra sobre piedra” y del sepulcro no quedó nada, solo el posible lugar sobre el que hoy se levanta la Iglesia del Santo Sepulcro.

Según su comisario, la exposición, que ha sido contratada para recorrer durante veinte años el continente americano, es “como un documental en vivo en el que las piezas cuentan la historia”.

La muestra forma parte de los 75 años de la incorporación del tambor y el bombo a la Semana Santa según ha explicado el hermano Mayor de la Cofradía de las 7 palabras, Ignacio García.

Durante la presentación, la concejala delegada de Turismo del Ayuntamiento de Zaragoza, Lola Ranera, ha explicado la apuesta porque esta exposición esté durante la Semana Santa debido a que son las segundas fiestas más importantes de la ciudad y que más turistas atraen, tras las del Pilar.

Ranera ha recordado que en 2013 visitaron Zaragoza 773.000 viajeros y se contabilizaron 1.247.000 pernoctaciones, de los que 72.000 y 124.000, respectivamente, se registraron en marzo, motivo por el que el Ayuntamiento cree que hay que poner en valor la Semana Santa.

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