Un vigués desentraña el misterio de Galileo.

Un equipo de neurocientíficos liderado por José Manuel Alonso desvela la ilusión óptica que sorprendió al genio.

Ágatha de Santos

Los dos puntos son idénticos, aunque el blanco parezca mayor. // SNIC

Los dos puntos son idénticos, aunque el blanco parezca mayor. // SNIC

Siempre se ha dicho que el negro hace más delgado y hasta cierto punto es cierto. Un equipo de investigadores de la Universidad de Nueva York, liderado por el neurocientífico vigués José Antonio Alonso, demuestra que esto se debe a una ilusión óptica, ya que el ojo humano percibe de forma distinta los objetos claros y oscuros. Este fenómeno visual ya desconcertó a Galileo Galilei, que se preguntaba por qué Venus parecía ser ocho o diez veces más grande que Júpiter cuando se contemplaban a simple vista. Cuatro siglos después, la respuesta viene de la mano de un científico gallego.

¿Por qué nos vemos más delgados con ropa negra que con ropa blanca? La respuesta no está en la prenda, sino en la distinta forma en que el ojo humano percibe los objetos brillantes y los oscuros. Es el mismo fenómeno visual que explica por qué nos cuesta menos leer un texto negro sobre blanco que uno blanco sobre negro o por qué si contemplamos a simple vista Venus y Júpiter, el primero, a pesar de ser mucho más pequeño, parece ser ocho o diez veces más grande que el gigante gaseoso. Este fenómeno desconcertó a Galileo Galilei, que ya se refirió a él en 1632, y fue asumido por las generaciones posteriores de científicos, que lo compararon con lo que ocurre con el vaho en una lente empañada. Sin embargo, la ciencia no lograba dar con la respuesta.

Ahora, científicos del laboratorio de neurociencia de la Universidad Estatal de Nueva York que dirige el investigador vigués José Manuel Alonso han desentrañado este misterio al constatar que la respuesta neuronal es distinta en función de que el ojo perciba un objeto claro o uno oscuro. Según el estudio, que publica la prestigiosa revista “Proceedings of the National Academy of Sciences” (PNAS), en la retina hay distintos mecanismos que se activan cuando llega información desde el exterior. Si se trata de un objeto brillante en un entorno oscuro, como una estrella en el cielo nocturno, se activa el canal de información neuronal llamado ON. Sin embargo, si lo que se está viendo es un objeto oscuro en un fondo claro, como un lunar negro en una hoja de papel blanco, se activa el canal OFF.

Tras estudiar las respuestas de las neuronas en el sistema visual del cerebro, los científicos constataron que los estímulos oscuros producen una respuesta fiel que representa exactamente el tamaño del objeto, mientras que los estímulos con luz ofrecen una respuesta exagerada. “En nuestro estudio demostramos una diferencia entre las respuestas de células ON y OFF que podría explicar la ilusión visual descrita por Galileo hace 400 años. Demostramos que las respuestas de las células ON distorsionan el tamaño de los objetos más que las células OFF y esta distorsión aumenta con el brillo de los objetos (objetos más brillantes se ven mas grandes) y con la luz de fondo (objetos en fondos mas oscuros se ven más grandes)”, explica Alonso, licenciado en Medicina por la Universidad de Santiago y doctor en Neurociencia por la Autónoma de Madrid.

Por esta razón, cuando Galileo contemplaba directamente el cielo, veía al brillante y pequeño Venus mucho mayor que Júpiter, el planeta más grande del Sistema Solar. La neurociencia explica ahora esta paradoja. “Aunque el tamaño físico de Júpiter es mayor, Venus es mucho más brillante porque está más cerca del Sol y de la Tierra. Debido a su brillo, Venus tiene una corona radiante mas grande que Júpiter. Nuestro trabajo indica que la corona radiante que describió Galileo es mayor en Venus que Júpiter porque las células ON distorsionan más el tamaño del planeta más brillante que es Venus”, detalla.

Según el investigador, esta distorsión empieza en la misma retina, en los fotorreceptores, las células que transforman la luz en electricidad. Alonso añade que este fenómeno visual no sólo afecta a cómo percibe el ojo humano objetos en el espacio, sino a la visión en general. “Nuestros resultados podrían ayudar a explicar porque la mayoría de nosotros preferimos leer letras negras en fondo blanco en vez de letras blancas en fondo oscuro”, comenta.

Este estudio no solo ha despertado interés en el campo de la neurociencia, sino también en el de la astronomía, interesada en saber por qué la distorsión es menor cuando se observa a través de un telescopio y hasta qué punto lo que percibe el ojo humano responde a la realidad de los objetos celestes.

“Estamos interaccionando con dos astrónomos de Estados Unidos para intentar entender este tema con más detalle. Según ellos, nuestro descubrimiento podría ayudar a entender otras inconsistencias en la astronomía sobre el tamaño de las manchas solares y los canales de Marte”, asegura Alonso, que dirige desde 2002 este laboratorio de la Universidad Estatal de Nueva York, cuyas líneas de investigación se centran en estudiar los circuitos neuronales del cerebro encargados de procesar las imágenes visuales.

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