Walpurgis: La Noche de las Noches.

por Rosa Santizo Pareja

“Llévame esta noche a la Tierra de los Sueños,
tan solo una noche bastará para poder soñar”
(La Tierra de los Sueños-DÜNEDAIN)

Walpurgis 2

La Noche de las Noches, sin duda la Noche más Mágica de todo el año. Hablamos por supuesto de Walpurgis, la Noche que abarca del 30 de Abril al 1 de Mayo, si vivimos en el hemisferio Norte y del 31 de Octubre al 1 de Noviembre para los del Hemisferio Sur. Este término hace referencia a la noche previa al festival de Beltane.

Sin duda, estamos hablando de la noche más bella del calendario, donde lo real y lo irreal se dan la mano, donde la luz y la oscuridad se unen para formar un todo, la unión de lo femenino y lo masculino, donde los dos pasan a ser un solo ser en comunión con la naturaleza, con el universo, con todo lo conocido y por conocer. Noche Mágica, única noche en el que el velo que separa lo visible y lo invisible se rasga para dejarnos vislumbrar, aunque tan sólo sea tímidamente otra realidad, una realidad no permitida a Todos los mortales, una realidad sólo para aquellos que se atrevan, que deseen descorrer el velo y dar el paso hacia lo desconocido, hacia el interior de nosotros mismos, en un intento de poder aunque sea acariciar con las yemas de los dedos ese otro lado, ese lugar que tan sólo existe para aquellos que aún no han perdido la esperanza de poder ver otros lugares que nos hagan olvidar, aunque sea tan sólo por una noche este mundo al que se llama real, ese mundo del que muchos desean escapar, dejando atrás la aridez y la dureza del día a día, dejando atrás su hipocresía, su falsedad. Noche para ver la oscuridad desde la luz, para al fin llegar a la Tierra donde los Sueños dejan de serlo.

Walpurgis, la verdadera noche de las llamadas Brujas, la noche de las “Mujeres Sabias”, una noche para ser celebrada por todas y todos aquellos que aún crean que los sueños, se pueden hacer realidad a través de la magia que reside dentro de cada uno de nosotros. Todo es posible, todo se puede conseguir si aplicamos la fuerza necesaria, en la dirección adecuada, si en nuestra vida cotidiana no hacemos daño a nada ni a nadie, si respetamos toda forma de vida humana o no, si nos desmarcamos de lo común, de lo vulgar, de lo mediocre, de hacer lo que siempre se ha hecho sin razonar el motivo, si en definitiva vivimos de acuerdo a nuestras reglas establecidas no según las reglas de los demás, las reglas del “siempre se ha hecho así”, la magia obrará esos pequeños o grandes “milagros”, no es nada fácil, tampoco es difícil y merece la pena intentarlo, sin olvidar que siempre somos nosotros los que provocamos los cambios, los que obramos los “milagros”, nada ni nadie lo hace por nosotros. Nosotros, nuestra fuerza canalizada de la forma apropiada, nuestra mente hace que los acontecimientos ocurran. Ningún dios nos va a salvar, ninguna entidad creada por nosotros mismos para mitigar nuestros miedos, nuestras dudas, para darnos esperanzas cuando todo parece perdido, nos van a dar una vida mejor, puede que estas creaciones humanas a unos sirvan para dirigir la energía, a otros para superar sus miedos y temores más profundos, pero al final somos nosotros y solo nosotros los que operamos los cambios o los que simplemente por comodidad o por no saber como hacer, nos quedamos estancados en una existencia que dista mucho de poder ser llamada Vida. En nuestras manos está no hacer nada o por el contrario luchar y vencer, también es cierto que podemos luchar y perder, pero se gane o se pierda siempre es mejor batallar a quedarnos estáticos viendo la vida pasar frete a nosotros sin tan siquiera ser capaces de degustar lo que esta nos ofrece, sea bueno o sea malo.

DONDE HISTORIA Y LEYENDA SE DAN LA MANO.

Como hemos comentado la Noche de Walpurgis es la noche que precede, según la tradición celta a Beltane, fiesta en honor a Beleno dios del fuego, por ello no es extraño ver durante esta festividad hogueras encendidas como símbolo de la renovación de los pueblos y sus habitantes. Algunos suponen que se trata de una tradición vikinga difundida por los celtas. Es la fecha que da la bienvenida a la primavera tras el largo y duro invierno, quedando atrás como símbolo de lo viejo para dar paso a la primavera, lo nuevo. Morir para renacer, una fecha de cambios, de transmutaciones, el triunfo de la luz sobre la oscuridad. Una fecha en la que renovarnos tanto por dentro como por fuera, los cambios no tienen por que ser visibles a los demás, de hecho no se cambia para los demás, los cambios que efectuemos son para nosotros mismos, no cambiamos en función si a los demás les gustamos o no, cambiamos en función a nuestras propias necesidades y anhelos, a lo que precisamos en ese instante, los cambios son para nosotros, dejando a un lado, lejos de nosotros lo que nos moleste, lo que nos estorbe y nos impida seguir evolucionando, seguir avanzando en el camino que nosotros mismos nos hemos trazado, no el camino que los demás por egoísmo, por tradiciones, por supersticiones, por dominio nos quieran marcar. El camino es nuestro, nosotros lo hacemos, nosotros lo marcamos y lo transformamos según nuestras fuerzas nos permitan. Únicamente nosotros somos dueños de ese camino, nadie más.

Siguiendo con un poco de historia y con las leyendas diremos que en los países nórdicos se recuerda la mitología de los Eddas, en ellas se nos cuenta que en Walpurgis fue cuando muere Odín, El Gran Padre, dios principal dentro de la mitología nórdica. Por ello se desata el caos en el mundo y el velo que separa el mundo de los vivos y el de los muertos se puede traspasar con relativa facilidad, siendo este mundo de los vivos visitados por aquellos que ya nos dejaron, seres incorpóreos que anhelan seguir viviendo, aunque sea por un corto periodo de tiempo, a través de los que aún no han pasado la barrera que los llevará al otro lado. Las fogatas, las luces, sirven también para intentar disuadir a estos seres sobre sus intenciones, pues en esta noche se sienten especialmente inclinados a visitarnos. Las hogueras, un intento de disipar las tinieblas del mundo sobre natural, pero solo eso, un intento…

Esta fecha también coincide con una antigua fiesta a la primavera, donde a Waldbong, Diosa de la fertilidad se le pedía diversos favores. Las hogueras duraban hasta que los primeros rayos de sol que anunciaban la llegada de la primavera comenzaban a salir. Con el transcurrir del tiempo y cuando el cristianismo tomó posesión, a la celebración de la Diosa y como no podía ser de otra forma, se la relacionó con la adoración de Satanás, ni que decir tiene que las mujeres que se rebelaron ante tamaña majadería y estupidez, y que decidieron seguir participando de esta tradición comenzaron a ser consideradas y llamadas “brujas”, pero no como sinónimo de mujeres sabias, sino de forma peyorativa. La ignorancia eso es lo que tiene, presupone y cree estar siempre en posesión de la verdad con mayúsculas, cuando en realidad esa ignorancia y ese no querer salir de ella por temores ancestrales, por miedos a los cambios, a salir de lo cotidiano, lo único que hace es sumergir a las personas, a los pueblos en la más absoluta de la oscuridad, dejándolos a ciegas entre las tinieblas de la ignorancia sin posibilidad de salir de ellas. Como también era de esperar, el cristianismo, siempre tan “respetuoso” hacia todo conocimiento ajeno, comenzó una ardua persecución contra todo lo que consideraba una amenaza para su autoridad férrea. Persiguiendo, humillando, torturando y asesinando a todos aquellos, en su mayoría y no creo que casualmente mujeres, que se opusieran a su, y nunca mejor dicho, Santa Voluntad.

La noche de Walpurgis, la Noche en que las Mujeres Sabias, las temidas Brujas, se reúnen para celebrar el Sabbat que junto al del 31 de Octubre es el más importante de todo el año.

Nos cuenta la leyenda, aunque quizás como en la mayoría de ellas se esconda alguna verdad, como en esta Noche Mágica las mujeres se ungían con aceites, tomaban ciertas hierbas alucinógenas conocidas casi exclusivamente por ellas, que les permitían vivir las más variadas de las fantasías como una realidad, volando sobre sus escobas viajaban donde su imaginación quisiera llevarlas, libres de tabúes, de imposiciones absurdas y delirantes, viviendo aunque sólo fuese por breves momentos en libertad, esa libertad que el mundo que les tocó vivir les negaba de forma tan injusta por simplemente pertenecer al género femenino, libertad que tan sólo podían alcanzar en sus sueños estando en un estado alterado de conciencia, dejándose llevar por sus deseos más ocultos, por lo que para algunos eran depravadas pasiones, pudiendo desbocarse, desinhibirse, librándose por breves momentos de un pudor auto-impuesto por aquellos que veían en, la según ellos, débil mujer toda fuente de pecado, el mal que había que evitar, que erradicar o al menos controlar para así proteger la inocencia de los que se sentían tentados y amenazados por tan voluptuosas mujeres. Misóginos que intentaban destruir aquello que les gustaría poseer y que jamás obtendría a no ser que utilizaran la fuerza bruta, como en no pocas ocasiones hicieron, y siguen haciendo. Castrados mentales, que no son capaces de conseguir de otra forma lo que es el objeto de sus deseos, y pasiones más ocultas. Y digo bien objetos, porque para estos individuos, estas mujeres que se rebelan ante su insolencia, sólo son eso objetos de deseo y placer.

El Cristianismo llegó, y este en un intento de conseguir adeptos tergiversó, disfrazó una vez más lo que formaba parte de la Antigua Religión. El Catolicismo se hizo fuerte y adoptó la fecha del 1 de Mayo en recuerdo a una mujer “Santa”, Walpurgis o Walburga (710-779), Religiosa benedictina a la que durante este día los creyentes acuden en peregrinación a Eichstätt, donde según se dice se encuentra su sepulcro. Según la tradición esta mujer hace que los propósitos de las hechiceras no sean efectivos. Así la antigua y maligna fe, dio paso a las nuevas creencias más acorde con la mentalidad, de los que querían erradicar lo que ellos consideraban la fuente de todo mal. Maquillando estas fiestas, a veces cambiando conceptos, nombres, pero sin darse cuenta que la esencia, que es lo que realmente importa, sigue siendo la misma. Unos por indiferencia los más por temor, adoptaron estos cambios, la muerte era el destino de los que se oponían a aceptar lo que la Nueva Religión les traía. A pesar de todos lo esfuerzos por erradicarla, la Antigua Religión ha permanecido viva a lo largo de los siglos.

walpurgis 1

LUGARES DE REUNIÓN

Las Brujas para celebrar esta noche tan especial, no hay que olvidar que es la noche de mayor influencia mágica, y según nos cuenta la historia, contaban con sus lugares especiales para sus celebraciones: en Alemania, el lugar escogido es la cima de Blocksberg, la montaña más alta en la Sierra de Harz; en Rusia las cercanías de Kiev; en Suecia el lugar elegido, la región de Blocula; Puy de Dome Auvernia en Francia. Pero en nuestro país también contamos con lugares especiales, aunque quizás uno de los más conocidos sea un lugar que se encuentra ubicado al Norte de Navarra, en la frontera con la vecina Francia, nos referimos como ya se habrán dado cuenta a las preciosas cuevas de Zugarramurdi. Situada a las afueras de la aldea del mismo nombre, donde según cuenta la leyenda las “sorginak”, las brujas vascas, se reunían para la celebración de sus aquelarres, palabra que viene del euskera, akelarre, “aker” cuyo significado es chivo o macho cabrío y “larre”, pradera, campo. Es decir, “Prado del macho cabrío” o como otros prefieren, “Prado del cabrón”. Según se nos cuenta, en este precioso paraje hace como cuatrocientos años se reunían las brujas y brujos para sus celebraciones, que al decir de algunos incluían orgías y otros actos mal vistos por los inquisidores y las gentes de “buenos hábitos” de la época, no en vano haciendo uso de su autoridad y con el solo afán de impartir justicia, el Santo Oficio en el año 1612, apresó a cuarenta mujeres de diferentes edades, decidiendo al final quemar a doce de ellas ¿los motivos? Eso es lo de menos, cualquiera era bueno, y si no existían no dudaban en inventarlos que para eso imaginación no les faltaba a estos santos varones.

Sobre esta perfecta noche, muchos son los que han escrito, aunque si me lo permiten sólo nombraré a uno, a uno de los geniales. Todos lo que hemos leído al gran escritor alemán Goethe, al menos si han leído su magistral obra “Fausto” habrán observado como narra con todo detalle esta preciosa noche, donde en una de las primeras escenas de la primera parte, Mefistófeles, uno de los príncipes del infierno, subordinado de Lucifer y cuya misión es capturar almas para este lugar, obliga a Fausto a presenciar esta noche, precisamente en Brocken, el pico más alto de las montañas de Harz, donde transcurre esta impresionante y genial escena.

EL RITUAL.

Muchos y variados son los rituales para esta noche tan especial. Pero no hay que olvidar que independientemente de lo que nos cuente la historia, la leyenda, la tradición, esa noche tan sólo nos pertenece a nosotros, a nosotros y a la persona que hayamos elegido para pasarla a nuestro lado. Así pues, el ritual debe ser adecuado a nuestros deseos a lo que precisemos en ese momento. Nuestras ropas, el lugar, la comida, el entorno ha de ser preparado por nosotros sin fijarnos ni seguir reglas establecidas, es una noche para darnos a la persona amada de la forma como creamos mejor, dejando nuestros cuerpos sobre un altar real o ficticio y ofreciendo lo mejor de nosotros mismos. Podemos rodearnos de velas, esencias, aceites para untárnoslo o untarlo, todo aquello que nos agrade y haga despertar nuestros sentidos, todo lo que nos ayude para que nuestra sensibilidad alcance su punto máximo.

Cada cual es libre de usar su imaginación, para hacer realidad sus sueños más ocultos y, para algunos, perversos, para vivirlos en primera persona. Gozar con la persona elegida sin miedos ni prejuicios, sin temores a castigos divinos o humanos. Dejarse llevar por las más oscuras de las pasiones para alcanzar la luz, para llenarnos de la plenitud, de la fuerza y del poder que la personas con la que compartimos el camino nos da por medio del placer que produce la unión espiritual y carnal de los cuerpos. Una unión que lejos de ser sólo lujuriosa va más allá de lo que las obtusas mentes de muchos podrán llegar a entender nunca, en donde todo está permitido siempre y cuando las dos almas que se unen lo hayan pactado previamente.

Como en algunos rituales la sangre puede, si se quiere, estar presente en esta noche. La sangre, no vista desde el punto de vista sado-masoquista, sino desde la perspectiva de dar a la persona amada nuestra esencia, en símbolo de ofrecerle de forma voluntaria una de las cosas más preciada que poseemos, nuestra vida. Un ofrecimiento mutuo que hará que nuestra unión vaya más allá de esta existencia. Una noche donde la pasión lo llenará todo, donde cabalgar hasta llegar a la cima en toda su plenitud.

Si lejos de poder pasarla en compañía hemos de pasarla en soledad, en esta noche debemos centrarnos en nosotros mismos dejando atrás todo aquello que ya no nos sirva, todo aquello que nos ocasione daño, todo lo que nos desgarra. Debemos deshacernos de todo lo que no nos merezca la pena, dejar recuerdos que nos desgastan tan inútilmente, situaciones que no nos aportan más que dolor. Hacer un último esfuerzo y quemar todo lo que nos paraliza e impide que sigamos avanzando para así, al día siguiente renacer de nuevo y dar comienzo a una nueva vida libre de las cadenas del pasado. Siempre mirando hacia delante, nunca volver nuestra cabeza para mirar lo que hemos dejado, si lo hacemos el camino andado es inútil, sería un volver a comenzar, perdiendo nuestro tiempo y nuestras energías en algo vano y carente de sentido.

Noche de Walpurgis, la Noche de las Noches, un día específico para complacernos sin medida, una noche diferente que nos ha de transportar a otros mundos, donde los sueños se hacen realidad. Una noche donde todos nuestros sentidos se embriagan hasta el amanecer.

Sólo hay algo que no debemos perder de vista, algo a lo que prestar atención para que esta noche, no se convierta en un mal recuerdo. En nuestras manos está a quien elegimos, pero si no lo hacemos con acierto pagaremos un alto precio, esta Mágica Noche, esta Noche de las Noches, lejos de ser una bella noche, se convertirá sin ningún lugar a dudas en nuestra peor pesadilla.

Para terminar decirles, que la mayor magia con la que puede contar cualquier ser vivo, es sin duda su propia LIBERTAD. Nada hay más mágico que esto.

¡¡¡FELIZ WALPURGIS!!!

– Brujas yendo al Sabbath (1878), obra de Luis Ricardo Falero.
– Walpurgis Nacht (1829), ilustración del pintor alemán Johann Heinrich Ramberg.

 

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