El libre albedrío podría ser sólo una ilusión distorsionada en nuestro cerebro.

El dilema de si los humanos somos seres libres, autónomos en cuanto a nuestras decisiones se refiere o si, en cambio, estamos sujetos a una especie de guión divino dentro del cual todo el engranaje de acontecimientos ha sido ya definido, determina dos maneras fundamentales de acercarnos a la comprensión de nuestra realidad. La polémica está diseñada (quizá pre-diseñada) para ser irrompible y en este sentido parece que, una vez más, nos enfrentamos a la cruda realidad de que nosotros decidimos qué es real y qué no.
Un grupo de investigadores del Center for Mind and Brain de la Universidad de California concluyó recientemente que lo que consideramos como libre albedrío se manifiesta eléctricamente en nuestro cerebro. De hecho nuestras decisiones, materia prima de nuestra autonomía podrían, aparentemente, predecirse instantes antes de que las tomemos; esto, a partir de patrones de actividad cerebral que pueden registrarse.

Los participantes de este estudio publicado en el Journal of Cognitive Neuroscience contemplaban una pantalla dirigiendo su mirada al centro de la misma, mientras su actividad cerebral era monitoreada. A continuación, luego de recibir súbitamente una señal, debían decidir si mirar hacia la izquierda o la derecha y posteriormente, reportar su decisión.
Nuestro cerebro registra permanentemente una especie de ruido que funge como lienzo sobre el cual se manifiesta el resto de las actividades. Contrastando con este fondo, los investigadores se percataban, segundos antes, de la decisión que el voluntario iba a tomar eventualmente. Al respecto, el neurocientífico Jesse Bergson, uno de los autores del estudio, advierte:
El estado del cerebro justo antes de recibir la indicación para decidir determina si vas a elegir la izquierda o la derecha. […] las intenciones voluntarias, deseos y metas conducen nuestras decisiones en una especie de secuencia linear de causa y efecto; lo que hemos descubierto es que las decisiones también están influenciadas por el ruido neuronal en todo momento. […] Este detonador aleatorio o ruido podría incluso ser el vehículo que utiliza nuestra conciencia para activarse, de la misma manera en la que la estática de la radio es utilizada para transmitir.
La paradójica noción de una especie de voluntad aleatoria que actúa sobre nosotros antes de ejercer nuestra autonomía para decidir tiene algo de aterradora, ya que estaría disolviendo el libre albedrío que tanto celebramos. Por otro lado, nos remite a la posibilidad de que la realidad es, en sí, una gran broma cósmica que deleita sólo a aquellos que están dispuestos a aceptar su existencia.
(FUENTE: pijamasurf.com)
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