Desaparecidos en acción… contra un OVNI.

Entre los avistamientos de OVNIs, aquellos efectuados por pilotos experimentados son considerados por los investigadores como los más confiables debido a que el testigo realiza la observación en el medio que más conoce y tiene un poder de discernimiento más elevado a la hora encontrarse con lo desconocido allí en el cielo. Después de todo, aquel avistamiento considerado como la inauguración de la era moderna OVNI, fue efectuado por un piloto (Kenneth Arnold, 1947)

A continuación podrá disfrutar de la lectura de dos casos sumamente intrigantes en donde los aviones y su tripulación desaparecen en pleno vuelo, dejando un registro previo del encuentro con un “tráfico desconocido”, es decir con un objeto volador no identificado…

El Teniente Primero Felix Moncla, piloto, y el Teniente Segundo Robert Wilson, operador de radar, desaparecieron cuando su avión de la Fuerza Aérea de EE.UU., un F-89 Scorpion, fue despachado desde la Base Kinross en una misión que pretendía interceptar una nave desconocida que sobrevolaba el Lago Superior en espacio aéreo canadiense, cerca de la frontera con EE.UU. La USAF, en su explicación oficial del evento, identifica a esta nave como un avión de la Fuerza Aérea Real de Canadá —C-47 Dakota VC-912— cruzando el Lago Superior Norte en dirección Oeste-Este a 7,000 pies de altura, en ruta de Winnpeg a Sudbury. Sin embargo, los estudiosos del tema OVNI asocian lo sucedido al avistamiento de platillos voladores en la zona, y se refieren al hecho como el “Incidente Kinross”.

Primer Teniente Felix E. Moncla (izq) y el Segundo Teniente Robert L. Wilson (der).
En el anochecer del 23 de noviembre de 1953, los operadores de radar del Comando de Defensa Aérea en Sault Ste. Marie, Michigan, captaron un blanco inusual cerca de Soo Locks. Casi al instante un F-89C Scorpion despegó de la Base Kinross de la Fuerza Aérea para investigar este extraño retorno en el radar; el Scorpion era piloteado por el Primer Teniente Moncla, con el Segundo Teniente Robert L. Wilson al mando del radar del avión.

Wilson pronto comenzó a tener problemas al intentar rastrear el objeto en el radar del Scorpion, por lo que los operadores en tierra le tuvieron que dar a Moncla las coordenadas y direcciones hacia el objeto a interceptar. Volando a cerca de 500 millas por hora, Moncla eventualmente logró un acercamiento al misterioso objeto, encontrándose ya a 8,000 pies de altura.

Mientras tanto el Control en Tierra observaba los dos ecos en la pantalla del radar, acercandose uno al otro cada vez más, hasta que parecieron unirse en uno solo (retorno). Este solo eco desapareció de la pantalla del radar, quedándose sin retorno alguno. Se intentó contactar a Moncla a través de la radio, lo cual fue totalmente infructuoso. Se montó rápidamente una operación de búsqueda y rescate, pero con el mismo resultado desalentador, no se hallaron rastros ni del avión ni de los pilotos.

El reporte oficial de la USAF sobre el accidente dice que un interceptor F-89 fue enviado para investigar a un avión de transporte canadiense (RCAF C-47) que se había desviado de su ruta de vuelo. Sin embargo, no se ofrecieron explicaciones para la desaparición… lo que ya es un claro indicio de encubrimiento.

En primer lugar, las incursiones de aviones tanto de un lado de la frontera como del otro, eran algo que sucedía a menudo y podría ser considerado como usual, es más, dichas incursiones eran vistas por ambas naciones como una suerte de entrenamiento para poner a prueba la respuesta defensiva de los aliados. Entonces, ¿por qué se despachó una nave interceptora con tanta celeridad? ¿Considerando los hechos, no es desmesurado? En segundo lugar, y dejando de lado la pueril sugerencia que los operadores de radar involucrados en el caso eran incompetentes, el propio gobierno canadiense se desliga de la “explicación” oficial dada para el incidente afirmando que ninguno de sus aviones pudo haber participado del hecho.

F-89 Scorpion.
Por lo tanto cabe preguntarnos, ¿qué fue realmente lo que interceptaron Moncla y Wilson? Algunos investigadores de la propia USAF opinaron que quizás el piloto experimentó vértigo y se estrelló en el lago… Lo que es nuevamente contradictorio, sobre todo considerando el segundo eco de radar, aquel objeto a interceptar, que pareció tragarse al Scorpion junto con sus pilotos.

El F-89 desapareció del radar a una altitud de 7,000 pies. En caso que haya colisionado con un objeto a esa altura, el avión aún así hubiera reflejado señales en el radar a medida que caía a su tumba acuática. Y si lo hubiera hecho a menor altura entonces habría que explicar el porqué el F-89 no fue rastreado por debajo de los 7,000 pies.

Además, hay otro hecho poco conocido que agrega más intriga. El primer piloto que despegó en búsqueda del F-89 perdido, Tte. Mingenbach, salió de la base Kinross pocos minutos después que la desaparición del Scorpion en el radar fuera reportada. Mingenbach cree haber escuchado una transmisión de la radio del piloto del avión perdido, cerca de 40 minutos después del supuesto accidente. Es dudoso que el Tte. Moncla se estrellara con un objeto desconocido para transmitir luego desde las profundidades del lago. Pero entonces… ¿de dónde vino esa presunta transmisión? ¿Acaso la imaginación del Tte. Mingenbach y su operador de radar les jugó una mala pasada? ¿O será que en realidad el Scorpion de Moncla y Wilson no se estrelló ni se precepitó al lago, sino que desapareció al ser absorbido o, más bien, abducido por el objeto desconocido que pretendían interceptar?

Ambos tripulantes reconocieron la voz como la del piloto Moncla por su característico acento sureño. Los pilotos de este vuelo de búsqueda y rescate no obtuvieron respuesta alguna al intentar varias veces establecer contacto con la voz de origen, algo sumamente extraño para una frecuencia militar.

La transmisión duró solo unos segundos y sonó como algo accidental, quizás una charla entre el piloto y su operador a bordo. En su testimonio ante la comisión investigadora, Mingenbach declaró recordar que el mensaje decía: “Pienso que es mejor que…” seguido de varias palabras que no pudo recordar con exactitud.

La teoría que sostiene que el F-89 fue posiblemente capturado por un OVNI fue propuesta en el libro del Mayor Donald Keyhoe: “The Flying Saucer Conspiracy” (La Conspiración del Platillo Volador). En resumen la misma dice lo siguiente:

• Una llamada sospechosa despertó a Donald Keyhoe en aquella noche cuando se perdió el F-89. La llamada fue realizada desde la Base Selfridge de la Fuerza Aérea y en ella se le decía que un avión había desaparecido del radar luego de “colisionar con un platillo volador”.

• La USAF provee explicaciones contradictorias para la misión de intercepción, lo que sugiere fuertemente el encubrimiento de un encuentro cercano con un OVNI.

• La extensa búsqueda llevada a cabo en el Lago Superior y su costa, no arrojó ningún resultado, no se encontró rastro alguno del F-89 o de los pilotos.

• Keyhoe junto con un amigo discutieron sobre cómo el F-89 desapareció y su eco en radar se fusionó con el del objeto desconocido, concluyendo que, ante la falta de restos, el avión y su tripulación fueron capturados por un OVNI.

Hasta hoy en día, no sabemos quién fue la persona que llamó por teléfono a Donald Keyhoe y lo notificó sobre el rumor de la pérdida de un F-89 tras haber colisionado con un platillo volador. Lo que sabemos es que la Base de la Fuerza Aérea Selfridge jugó un papel fundamental tanto durante la misión de intercepción como la posterior de búsqueda y rescate. La alerta fue en un primer momento dada por Selfridge, por lo que queda claro que estaban al tanto de la verdadera razón de la misma. Al parecer varios radares en diferentes sitios de EE.UU. estaban monitoreando el vuelo del F-89, ergo es probable que al menos una docena o veintena de observadores hayan seguido de cerca los eventos desde al menos 3 o 4 sitios GCI (Ground Controlled Interception). La mayoría de estos testigos ha preferido mantener un bajo perfil público y optado por no hablar sobre lo sucedido aquella insólita noche.

Frederick Valentich

F. Valentich.
Un 21 de octubre de 1978, Frederick Valentich pilotaba una aeronave liviana Cessna 182-L. Su objetivo era recoger a unos amigos en King Island, Australia, y llevarlos al aeropuerto de Moorabbin, del cual había partido. Durante la milla náutica 127 de vuelo, Valentich le avisó al control aéreo de Melbourne que estaba siendo acompañado por un tráfico desconocido que se encontraba 1,000 pies sobre su cabeza. El piloto describió acciones y características inusuales presentadas por su perseguidor, reportó que el motor comenzó a fallar, y finalmente desapareció del radar mencionando poco antes que: “Esa extraña nave sigue volando encima mío. Está sobrevolándome y ¡no es un avión!”

A continuación la transcripción de la comunicación entre Valentich y torre de control:

A las 19:06, Valentich le solicitó al operador de Torre de Control, Steve Robey, información acerca de otros aviones moviéndose a su misma altitud, a lo que se le respondió negativamente.

Valentich: Melbourne, aquí Delta Sierra Juliet. ¿Hay tráfico conocido por debajo de los 5,000 [pies]?

Torre: Delta Sierra Juliet, no hay tráfico conocido.

Valentich: Delta Sierra Juliet, parece que hay un avión enorme por debajo de los 5,000.

Torre: Delta Sierra Juliet. ¿Qué tipo de avión?

Valentich: Delta Sierra Juliet. No puedo asegurarlo, es muy brillante… me recuerda a las luces de aterrizaje.

Casi al instante, Valentich se da cuenta de que no se trata de un aparato comercial. Piensa entonces en algún artefacto militar y pide información a la torre de control:

Valentich: Melbourne, aquí Delta Sierra Juliet. El avión acaba de pasar a 1,000 pies por encima mío.

Torre: Delta Sierra Juliet, entendido, y se trata de un avión grande, ¿lo puede confirmar?

Valentich: Mmm…, no puedo asegurarlo por la velocidad a la que vuela. ¿Hay alguna actividad de la Fuerza Aérea en la zona?

Torre: Delta Sierra Juliet, no hay actividad conocida en el área.

En este punto, el piloto y la torre quedan desconcertados. Para colmo, la conducta posterior del artefacto es rara y, por más que quiera, Valentich no sabe a qué se enfrenta:

Valentich: Melbourne, ahora se está aproximando [el ovni] hacia mi posición desde el Este.

Torre: Delta Sierra Juliet.

[micrófono abierto durante dos segundos]

Valentich: Delta Sierra Juliet. Parece que está jugando conmigo, pasó volando sobre mí, dos, tres veces, a una velocidad que no pude determinar.

Torre: Delta Sierra Juliet, ¿cuál es su nivel actual?

Valentich: Mi nivel es cuatro mil quinientos, cuatro cinco cero cero.

Torre: Delta Sierra Juliet, ¿nos confirma que no puede identificar el aparato?

Valentich: Afirmativo.

Torre: Delta Sierra Juliet, entendido, siga en contacto.

Menos de medio minuto después, el piloto vuelve a comunicarse con la torre de Melbourne, haciendo la clara observación de que lo que veía no era un avión:

Valentich: Melbourne, Delta Sierra Juliet, no es un avión, es… [micrófono abierto durante dos segundos].

Torre: Delta Sierra Juliet, ¿puede describir el aparato?

Valentich: Delta Sierra Juliet, cuando pasa volando veo que es muy largo [micrófono abierto durante tres segundos], no puedo identificarlo más debido a la gran velocidad [micrófono abierto durante tres segundos]. Está delante de mí en este momento, Melbourne.

Torre: Delta Sierra Juliet, entendido, y ¿cómo sería de grande el objeto?

Valentich: Delta Sierra Juliet, Melbourne, creo que me está persiguiendo. En este momento estoy dando un giro y el objeto hace lo mismo encima de mí. Tiene una luz verde y parece ser metálico. Es muy brillante por fuera.

Torre: Delta Sierra Juliet.

Valentich: Delta Sierra Juliet [micrófono abierto durante cinco segundos]. ¡Ha desaparecido!
Por unos momentos, el piloto se tranquiliza. Vuelve a preguntar a la torre si hay tráfico aéreo militar en la zona. De pronto, el objeto vuelve a aparecer y es ahí donde el avión de Valentich empieza a tener problemas:

Torre: Delta Sierra Juliet, confirme si el avión se ha ido.

Valentich: Repítalo.

Torre: Delta Sierra Juliet, ¿el avión todavía está con usted?

Valentich: Delta Sierra Juliet, está [micrófono abierto durante dos segundos] ahora se aproxima desde el Sudoeste.

Torre: Delta Sierra Juliet.

Valentich: Delta Sierra Juliet, parece que el motor no responde. Marca veintitrés, veinticuatro y está fallando…

Torre: Delta Sierra Juliet, entendido, ¿cuáles son sus intenciones?

Valentich: Mi intención es ir a King Island… Ah, Melbourne, esa extraña nave sigue volando encima mío [micrófono abierto durante dos segundos]. Está sobrevolándome y ¡no es un avión!

Torre: Delta Sierra Juliet.

Valentich: Delta Sierra Juliet, Melbourne… [micrófono abierto durante diecisiete segundos donde se escuchan ruidos metálicos; no hubo conclusión oficial sobre los extraños ruidos que se escucharon e interrumpieron la última frase del piloto].

Luego de una operación de búsqueda y rescate que duró una semana entera, no se encontraron rastros del piloto o de su avión. La investigación del Departamento de Transporte concluyó que la razón de la desaparición era desconocida. Este avistamiento OVNI atrajo la atención de la prensa australiana, en parte debido al número significativo de avistamientos reportados por el público la misma noche en que Valentich desapareció.

Valentich era un piloto experimentado con una calificación de instrumentos Clase 4 y más de 150 horas de vuelo. La visibilidad aquel día era buena y no soplaba mucho viento, teniendo condiciones de vuelo óptimas. El avión estaba equipado con 4 chaquetas salvavidas y una radiobaliza de emergencia, además estaba diseñado para mantenerse a flote por varios minutos.

Reporte original con la transcripción de la comunicación entre el piloto y control en tierra.

Luego que esta misteriosa desaparición se hiciera pública, varias personas dijeron haber observado actividad inusual en la zona. Algunos afirmaron haber visto “una luz verde errática en el cielo”. Incluso una de las declaraciones dadas por un testigo localizado a 2 km al Oeste de Apollo Bay, Victoria, habla del avistamiento de una “luz verde persiguiendo a un avión”. Estos testimonios son de gran importancia considerando que fueron hechos años antes de la liberación de la transcripción arriba citada, donde Valentich describe que el objeto que lo persigue tiene una luz verde.

Más casos
Los anteriores casos describen una muy posible abducción alienígena efectuada en pleno vuelo, donde los aviones son “succionados” junto con su tripulación hacia el interior del OVNI y jamás se vuelve a saber de ellos. De igual manera se ha propuesto que ciertos OVNIs pueden desplazarse dentro y fuera de nuestro mundo a través de puertas extradimensionales o bien mediante complejos sistemas de teletransportación espacio-temporales que nuestra especie aún no podría siquiera imaginar, siendo así que los pilotos serían llevados a través de estas puertas

Sin embargo, para desgracia de los pilotos, no faltan los casos en donde aviones que se encuentran con estos objetos terminan estrellados (E.C. 6to Tipo), otros tienen suerte y pueden contar la historia de cómo fueron perseguidos por estos extraños objetos que no pueden identificar como ninguna nave hecha por el hombre. Ha sido mencionando, entre la extraordinariedad de estas experiencias, cosas como que el avión deja de responder a los comandos del piloto para pasar a ser dominado por algún tipo de fuerza invisible que toma control de los aparatos y es inducida por el o los OVNIs.

Muchos de estos casos de avistamientos por parte de pilotos, han sido confirmados tanto a ojo desnudo por testigos en tierra, como por el radar; constituyendo así una evidencia sólida que no puede ser demolida con sofismas de índole pseudoescéptico que a menudo intentan atacar a las facultades mentales del piloto en vez de a los hechos sucedidos.

Cuando entrevistamos al científico y gran investigador Stanton Friedman, al respecto nos dijo lo siguiente:

“He escuchado seis relatos diferentes independientes de aviones de combate que han ido a atacar un OVNI y que no han vuelto. Si yo he escuchado seis de esas historias, tiene que haber indudablemente muchas más. Ningún gobierno quiere admitir que no puede hacer nada contra los OVNIs y que varios pilotos han muerto persiguiéndolos, teniendo que mentirle a sus familias acerca de lo que ocurrió.” —Stanton Friedman, entrevista realizada por Mystery Planet el 9 de Julio de 2005.

En MysteryPlanet.com.ar podrán informarse de otros casos visitando links como los siguientes: La era del plato volador, Incidente Manises, Caso Thomas Mantell, Triángulo de las Bermudas, o bien usando la palabra clave “pilotos” en el buscador para encontrar más artículos y noticias al respecto.

Por Arkantos

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