El Doctor Pedro González Velasco y su hija la momia.

En el cementerio de San Isidro se encuentra la tumba de uno de los personajes más ilustres y misteriosos del siglo XIX, el doctor Pedro González Velasco.

Un apasionado de la Anatomía

Pedro González Velasco nació en 1815 en un pueblo de Segovia en el seno de una familia de escaso poder económico. Su padre murió cuando el era todavía un niño. Estudió en distintos seminarios y llegó a recibir las órdenes menores(tonsura y grado). Estudio Teología.

Con el tiempo llegó a Madrid y pasó a servir en la casa de varios aristócratas.

En 1840 se matriculó para estudiar Cirugía. Apareció su interés por la anatomía y la forma de conservar los cuerpos para la enseñanza. Trabajó en el Hospital Militar.

Tras una serie de avatares que llevaron por distintas ciudades de España, finalmente y con pocos recursos volvió a Madrid. Vivía con su hermana y Engracia Pérez, a quién conoció mientras servía en una casa. Tuvo una hija
con ella, Concepción.

De 1843 a 1849 estudió Medicina mientras seguía dedicándose a la Anatomía. Se doctoró en medicina en 1854.

Creó la Sociedad Anatómica.

Para conservar las piezas antómicas utilizaba el sistema de desecación o realizaban moldes. Estas piezas eran ofrecidas a escuelas de Medicina y museos anatómicos. Al suspenderse los encargos la sociedad se disolvió.

Fue nombrado cirujano interno del Hospital General donde siguió con sus trabajos de disección y preparación de cadáveres.
Viajó por diferentes países para conocer otros museos anatómicos. Al volver pasó a trabajar en la Facultad de Medicina. Desde 1857 hasta 1864 ocupó el cargo de director de los museos anatómicos.
Llegó a disfrutar de gran prestigio como cirujano. Esta labor, junto a sus clases de Anatomía le supusieron importantes ingresos.

En 1864 murió su hija.

Creador del Museo Anatómico

Sintió gran interés por modificar y mejorar la enseñanza de la medicina.
El Museo Anatómico y su Escuela Práctica de Medicina y Cirugía se inauguraron en 1874. La Escuela se cerró sólo cuatro años después debido a la falta de alumnos.

tumba del doctor González Velasco
tumba del doctor González Velasco en el cementerio de San Isidro

El Museo fue inaugurado por Alfonso XII. El doctor tenía su vivienda en el mismo edificio. Estaba situado en el cruce de lo que es hoy el Paseo de la Infanta Isabel y la calle Alfonso XII.

Su figura fue crucial en la implantación de la Antropología en España.

Participó en la Fundación de la Sociedad Española de Antropología, publicó revistas relacionadas, diseccionó más de 8.000 cadáveres.

Sin embargo, tras inaugurarse el Museo su fama declinó. Fue engañado en las obras, perdió pacientes y tuvo que cerrar también su escuela. Parece ser que, en parte, influyó en todo esto su ideología liberal y su activa
participación en el Sexenio Revolucionario (1868-1874).

Nunca superó realmente la muerte de su hija. Además durante sus dos último años sufrió de una grave
enfermedad pulmonar. Murió en 1882. El “todo” Madrid fue a despedirle.

Desavenencias con el tratamiento

Al haber contraído los votos monásticos, no podía casarse con Engracia Pérez Cobo. En 1863 consiguió un permiso especial del papa. Pudo entonces casarse y legitimar a su hija que murió al año siguiente de fiebres
tifoideas
. El médico que la trató era Mariano Benavente, padre de Jacinto Benavente. El doctor González Velascono estaba de acuerdo con el tratamiento dado por Benavente, le produjo un vómito a su hija, sin saber que las hemorragias intestinales son una complicación de las fiebres tifoideas. No se sabía entonces que eran producidas por la salmonela. Siempre su culpó de haber causado la muerte de su hija.

Él mismo se dedicó entonces a embalsamar el cuerpo de Concepción. Después fue enterrada en la Sacramental de San Isidro, en el nicho familiar.

Parece ser que una vez inaugurado el Museo Antropológico se decidió a trasladar el cadaver de su hija a una

tumba del doctor González Velasco
D.O.M.

A su adorada hija

MARÍA DE LA CONCEPCIÓN GONZÁLEZ VELASCO Y PÉREZ, consagran este recuerdo de eterna memoria sus desconsolados padres, P. González Velasco y Engracia Pérez.

Falleció el 12 de Mayo de 1864 a la edad de 15 años y medio.

La excma e ilma Sra. Doña Engracia Pérez Cobo, viuda del excmo e ilmo Sr. Don Pedro González Velasco.

Falleció el 18 de Diciembre de 1893 a los 71 años de edad

capilla instalada para ella en el Museo. Consiguio los permisos necesarios para este traslado.

Aunque habían pasado once años desde la muerte, testigos del momento constataron que el cadaver seguía exacatamente igual. Incluso los miembros seguían estando flexibles. El cuerpo se dejó en una sala para que se evaporaran los líquidos y se momificara.

La leyenda

Después el doctor González Velasco llegó a vestirla, a maquillarla y, parece ser, que inlcuso quiso sentarla a la mesa a lo que se opuso su mujer. El cuerpo lo pusieron en una urna de cristal y finalmente se le volvió a vestir con un hábito de la Concepción como el que llevaba cuando fue enterrado. El doctor se rodeó de cuadros de su hija, quería tenerla siempre presente y no logró superar su dolor por la pérdida.

A partir de este momento comenzaron a surgir los más disparatos rumores sobre sus actividades, incluso en la prensa se recogían datos de que llevaba a la momia de Concepción a pasear por las tardes por el Paseo de Recoletos, incluso que la llevaba a los toros.

Quiso que sus propios restos quedaran en el Museo con los de su mujer y su hija, pero su viuda hizo que trasladaran los restos otra ve a la Sacramental de San Isidro donde reposan ahora los tres.

Sí hay una momia

Durante mucho tiempo se dijo que el cuerpo de la hija había permanecido en el Museo Anatómico. De hecho, en el museo de Anatomía de la Universidad Complutense está la una momia de una niña.
Parece ser que esta leyenda tuvo su origen en el doctor Teodoro Muñoz Sedeño, supuesto novio de Concepción. Siendo el ya mayor se contaba que todos los dias bajaba al sótano, abría un arcón en el que había una momia y se despedía con un “Hasta mañana” de la misma. Recordando la historia de la momia de la hija del doctor, los alumnos fueron atando cabos y dedujeron que debía tratarse de la misma momia. Ya se sabe que si una mentira se cuenta las suficientes veces, acaba siendo verdad. Y eso es lo que pasó en este caso. De hecho se contaba también que cuando regresaba de su visita diaria, el doctor Muñoz olía bastante a cazalla…..

Esta momia se encuentra hoy en día en una urna con un cartel en el que dice: 534 momia de la hija del dr. Velasco.

Según los estudios realizados por los autores del artículo “La momia de la hija del doctor Velasco” se trata del cuerpo de una niña de unos doce años y se cree pudiera tratarse del de Carmen Tarín y Perdiguero. Su cuerpo fue donado al museo por su padre. Por las coincidencias con los datos que se tienen de ella y las encontradas en un análisis exhaustivo de la momía se ha llegado a esta conlcusión.Carmen Tarín murió de tísis pulmonar en 1867.

Fuente: Madrid Villa y corte.

de Revista Voces del Misterio Publicado en Teletipo

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