Perú: Un hombre contra el secreto OVNI.

Desde hace unos meses, al ufólogo Mario Zegarra una «fuente» le alcanza presuntos telegramas del Departamento de Estado de los Estados Unidos que revelarían avistamientos de esferas llameantes en provincias. ¿Tiene Zegarra una gran imaginación o ya es hora de aceptar que no estamos solos?
“Te tengo una primicia nacional y mundial”, se escucha a través del hilo telefónico. Es una voz firme, clara y sin vacilaciones. Convencida del botín ofrecido. Se trata de Mario Zegarra (54), médico especializado en rehabilitación y terapia física, y ufólogo, ese oficio autodidacta que consiste en estudiar ovnis. Zegarra expone su rollo sin pausa. “Hablo con pruebas”, aclara. Pactamos una cita. “Mañana mismo en el diario”, propone. Adelante.
Es la tarde del miércoles, en una de las oficinas del periódico. Zegarra ha cubierto la mesa con las pruebas. Enfrente de él y a mi lado está Jane Tafur, su esposa. A medio metro, un pelucón nos apunta con su filmadora. Es Juan Pablo Oré, uno de sus colaboradores. “¿Y cómo la ves?”, pregunta media hora después, con los ojos cerrados. Es un tic. Lo repetirá cada tanto durante la conversación. Zegarra cierra los ojos cuando tiene que animarme a abrirlos.
Este tipo de frente amplia y cejas tupidas lleva 24 años examinando lo desconocido. Aunque no es tan identificable como Sixto Paz, quien afirma haber visitado Ganímedes, o Anthony Choy, cuyo programa radial ‘Viaje a otra dimensión’ se ha apoderado de las noches, Zegarra aparece en decenas de entrevistas y reportajes. Desde finales de 2000 hasta  mediados de 2002 integró, ad honorem, la OIFFA (Oficina de Investigación de Fenómenos Aéreos Anómalos de la Fuerza Aérea del Perú), institución que fue reactivada en octubre de 2013, luego de ocho años, como el Departamento de Investigación de Fenómenos Aéreos Anómalos (DIFA).
Ya para ese entonces, Zegarra trabajaba como médico independiente, atendiendo consultas en su casa. Renuncia a los hospitales y las clínicas para tener mayor tiempo para sus investigaciones. Había llevado cursos de inglés para traducir el arsenal de información sobre vida extraterrestre que hay en internet.  Y había poblado sus estantes de libros y revistas sobre documentos secretos. Se preparaba para sus futuros destapes.
Clasificados
Los papeles que ahora tengo en mis manos le costaron años a Zegarra. En setiembre de 2008 formó un colectivo civil ‘Ciudadanos peruanos contra el secreto OVNI’. El objetivo era exponer el tema en el Congreso y exigir la desclasificación de archivos. La iniciativa despegó como un cohete y se estrelló como tal. Pero continuó. Entre enero y abril de 2011 le escribió a Keiko Fujimori, Pedro Pablo Kuczynski, Alejandro Toledo y a Ollanta Humala, los principales candidatos presidenciales, pidiéndoles que durante su mandato atendieran sus requerimientos. Que no había por qué guardar tanto misterio. Porque algo había.
Cuando Ollanta Humala salió electo, Zegarra se asesoró con unos amigos abogados, quienes le recomendaron amparar sus pedidos con la Ley Orgánica de Transparencia Informativa y Acceso a la Información. Así, el 13 de abril de 2012 envió una carta, de dos hojas, al despacho presidencial. Acusó recibo en agosto de ese año, pero sin ninguna novedad.
Después de meses de silencio, Zegarra insistió con un nuevo envío, esta vez al presidente Humala y al ex presidente del Consejo de Ministros Juan Jiménez, el 5 de julio de 2013. El 31 de ese mes recibiría lo que para él es un hecho histórico: Manuel Clausen, secretario general de la PCM en aquel entonces, respondía su encargo. “Me permito informarle que su solicitud ha sido remitida al Ministerio de Defensa”. “Nunca antes en el Perú un gobierno ha autorizado la desclasificación de documentos a un ciudadano”, afirma, sonriendo, esta vez con los ojos bien abiertos.
El 6 de setiembre, el Mayor General FAP Carlos Chávez Cateriano, director de información de la Fuerza Aérea, hizo lo propio, comunicándole que lo había derivado a la DINAE (Dirección de Intereses Aeroespaciales). Sin embargo, el 24 de setiembre, el mismo Chávez volvió a escribirle informándole que “luego de la búsqueda pertinente se ha determinado que no existe en los archivos de dicha unidad FAP la información materia de su solicitud”. El Ministerio de Defensa y la PCM le dieron la misma sentencia. “¿Para qué buscan si supuestamente no había nada? Es un insulto a la inteligencia”, cuestiona, amagando una risa.
Zegarra, que asegura haber tenido tres avistamientos de OVNIs, no sabía qué más hacer. Las vías parecían agotarse. Y los documentos se alejaban sideralmente. Entonces, cuenta que recibió una llamada el 21 de enero pasado. Era una voz distorsionada. A ratos aguda y a ratos grave. “Sé que no te han dicho la verdad y quiero, con pruebas, demostrarte que estás en el camino correcto”, le dijo. Esa persona se hace llamar ‘El Patriota’. Cuya identidad, obviamente, no revelará. “No quiere nada a cambio. Solo que lo nombre como alguien que ayudó a quien lo necesitaba”, dice, obediente.
Desde esa fecha hasta ahora, mediante e-mails y correspondencia, El Patriota le ha hecho llegar una serie de supuestos telegramas en inglés del Departamento de Estado de los Estados Unidos, organismo equivalente al Ministerio de Relaciones Exteriores. Son las fotocopias que tengo en mis manos, en estos momentos. Dice que no le han dado los originales, pero que ha tenido el gesto transparente de mostrárselas por webcam.
Tema: fragmento espacial. El 23 de enero de 1967, un objeto rectangular, de 1 metro 45 centímetros de largo y 90 cm. de ancho, con un peso de 40 kgs, y hecho de un metal parecido al aluminio cayó en las inmediaciones de la ciudad de Huancayo […] Según reportes de la prensa local un director local de la NASA opinó que sería parte del panel solar de un satélite…
Para Zegarra se trata, nuevamente, de algo histórico. Certifica la presencia de un director local de la NASA en el país. Algo que, asegura, nunca se supo. Las otras tres primicias son: la aparición de un objeto llameante desintegrándose en el cielo del remoto distrito de Callayuc, en Cutervo, Cajamarca (19 de julio de 1966), por la que “la oficina de enlace de Defensa de la embajada de USA» mantuvo «permanente contacto con la Fuerza Aérea Peruana para conocer mayores detalles del suceso”; el avistamiento de un cuerpo celestial, por marinos chilenos, al suroeste de la isla Decepción, en la Antártida (13 de setiembre de 1965); y el reporte de un ovni, de 70 cm de diámetro y 2 metros de circunferencia, en una granja cerca de Santa Cruz, Bolivia (16 de agosto de 1979), sobre el cual “la fuente obtuvo una película de este objeto que fue entregada a la embajada de USA”.
“Esto es solo la punta del iceberg. Debajo hay un monstruo. Y cada vez nos van a llegar más casos. Es la noticia que remecerá al mundo. Evo Morales lo llamará si publica esto. Se lo aseguro”, me dice Zegarra.
son fuentes
-Es un rombo, huevón-
-Graba, graba-
-Ahí está el puntito-.
Es miércoles, en la sala de Juan Pablo Oré. Frente a la computadora estamos Zegarra, su esposa Jane, el fotógrafo y yo. Se trata de un video del año pasado, donde el hermano menor de Juan Pablo captó, junto a sus amigos del colegio, frente a su casa (Centro Internacional de la papa, inmensa área de cultivo en La Molina) una luz, parecida a un platillo, que no paraba de dar vueltas. Que aparece y desaparece. Así, durante casi un minuto. Tiempo en el que sus carcajadas resuenan más que sus frases de asombro.
De regreso, en el auto, Zegarra nos cuenta que tiene en su poder fotos inéditas de la Luna. “No las tiene ni la NASA”, se jacta. “¿Y cómo llegaron a ti?”, pregunta el fotógrafo. “Son mis fuentes”.  Es otra primicia mundial.
(FUENTE: larepublica.pe)

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