Fenómenos extraño en el complejo hospitalario San Pablo… Sanatorio de los Muertos.

Sanatorio de los Muertos

Por Jesús García

Rutas: José David Flores, Jose Manuel García Bautista y Jesús García

Como ya hemos comentado en articulo anteriores, las visitas a lugares donde ocurren fenómenos que catalogamos de extraños, mejor definidos como “fenómenos parapsicológicos”, no deben realizarse en una sola vez y, con los resultados obtenidos por mínimos que sean, pensar en el objetivo cumplido. Ninguna investigación que se precie en cualquier campo de la curiosidad humana requiere llegar al final con conclusiones que supongan una respuesta a cada una de las preguntas que se plantean, desde el inicio hasta el mismísimo final. En el caso del campo que nos ocupa, este proceso se puede dilatar durante años sin que la conclusión definitiva llegue a plasmarse de forma convincente, porque en realidad estamos tratando de vislumbrar otras hipotéticas formas de vida, correspondientes a dimensiones de las cuales no tenemos aún una referencia clara, bien sea porque nuestras limitaciones físicas, necesarias por otra parte para desarrollarnos con seguridad en este plano de existencia nos impiden conocer esas otras dimensiones que nos rodean, o bien porque no poseemos aún la tecnología necesaria para poder observar qué ocurre, o para dar una hipótesis que sirva como modelo de trabajo para desarrollar un procedimiento que nos lleve, inexorablemente, a una conclusión válida sobre nuevas formas de existencia.

  Cualquier lector aventajado, el que siga regularmente este tipo de artículos, pensará en esta ocasión que si es cierto lo relativo al capricho con el que ocurren los fenómenos extraños durante investigaciones realizada por grupos más cerrados, y si son tan atemporales las pruebas que se pueden obtener, llegando incluso a pasar meses hasta que se consigue un resultado más o menos aceptable para los patrones y procedimientos que se siguen en dichas pesquisas, ¿cómo es posible que, semana tras semana, se publiquen resultados medianamente positivos obtenidos en la misma noche que se emprenden las pruebas y experimentos? Pensamos que esta pregunta puede tener una respuesta, sin descabalgarnos de las premisas recogidas dentro de la Parapsicología.

  Dentro de esta ciencia, se sostiene una idea básica sobre la que rondan todas las facultades y actividades paranormales que estudia, y hace referencia a la psique humana, el subconsciente de la persona, como contenedor de la energía necesaria que podría romper gran parte de las leyes físicas conocidas. Dentro de nuestra mente tenemos la cualidad de poder mover objetos a distancia sin tocarlos, de poder presentir situaciones futuras, de somatizar en nuestra piel símbolos y señales sin que para ello haya mediado un elemento que podría haber producido dichas heridas… En definitiva, toda suerte de actividades extrañas y sucesos que rompen nuestra percepción del mundo tal y como nos enseña la ciencia. Uno de los campos que estudia la Parapsicología hace referencia a las actividades paranormales que es capaz de ejecutar la mente subconsciente en determinados estados alterados de conciencia es la cualidad de influir sobre aparatos electrónicos o mecánicos. Dentro de este campo de investigación, se situarían las psicofonías que, descomponiendo el término, tendríamos la respuesta paranormal a su presencia en medios de grabación: psico (mente) y fonía (sonido articulado, palabras). O sea, estaríamos ante la impregnación mediante las facultades encerradas en la mente profunda del sujeto hacia un elemento electrónico destinado a la grabación de sonidos, lo que explicaría que no pudieran ser percibidos por nuestro oído en el instante de su inclusión en la grabadora.

  Y, ¿se podría explicar también cuando se oye de forma natural, o sea, por mediación de nuestro sentido del oído, una exclamación que no procede de nadie identificado físicamente? A esto se llama parafonía, término que también podríamos desglosar para encontrar su definición dentro de la Parapsicología. Para (paralelo a) y fonía (sonido articulado, palabras). De tal manera que nos encontramos con un sonido que parte de una actividad paralela al hecho biológico de la comunicación verbal, sin que entre dentro de las causas físicas para su generación, ni haya intervenido nadie en la manifestación del mismo. También puede proceder de una manipulación que la mente profunda del sujeto, mediante esas facultades paranormales a las que ya hemos hecho una leve referencia, por la cual se ha manipulado el entorno físico creando así un sonido por los mismos mecanismos físicos que se producirían si una persona los hubiera articulado y manifestado.

  Y todo esto, ¿qué tendría que ver con la pregunta antes planteada? O sea, ¿por qué casi semana tras semanas ocurren, con más o menos intensidad, fenómenos inexplicables durante las visitas que se realizan por parte de nuestra actividad “turística”? Pues estamos trabajando en una hipótesis ya planteada por varios parapsicólogos de renombre, como el propio profesor Scot Rogo. Sostienen que, cuando hay una cierta cantidad de personas, y la predisposición mental es suficiente, se puede sufrir un leve estado alterado de conciencia el cual, sería parte necesaria para el afloramiento de las facultades paranormales encerradas en el subconsciente. Y estas personas, sin saberlo, están “alimentando con su energía” el desarrollo de ciertas actividades paranormales que, luego, quedan registradas por las grabadoras y las cámaras fotográficas en forma de sonidos e imágenes imposibles.

  Pero, si esto está ya casi teorizado en múltiples trabajos e investigaciones ya publicadas, ¿porqué nos empeñamos en seguir indagando en la misma dirección? Pues porque todavía hay ciertos “flecos”no resueltos en dichos trabajos de campo, como es el hecho de obtener respuestas lógicas a preguntas realizadas, sobre temas que sólo conoce quien sabe del caso en cuestión, o el acontecimiento concreto que se investiga (en este caso, nosotros damos sólo datos generales sobre lo ocurrido en el lugar, pero no específicos del punto exacto donde nos paramos). Además, las inclusiones en forma de respuesta que se obtienen mediante medios grabadores de sonido, su “fonía”, no corresponde en la mayoría de casos con la huella sonora que dejan las cuerdas vocales de las personas que nos acompañan. ¿Se puede explicar entonces esto en base a las hipótesis descritas? Eso es lo que intentamos semana tras semana, poniendo como testigos a los amigos y clientes que nos acompañan, y que hacemos tanto participes como testigos de lo paranormal.

  Una jornada de viento

  Una noche de las que bien podrían haberse incluido en cualquier película de terror: nubes que encapotaban el cielo, oscuridad casi cerrada y un viento que mecía los pocos árboles situados en el lugar donde estábamos, pero creando el suficiente sonido como para ser del todo desconcertante. De esta forma tan tétrica nos recibió la semana pasada el complejo hospitalario de San Pablo (Sanatorio de los Muertos para otros compañeros). Una noche que invitaba más a quedarse en casa, pero eso no es para intrépidos ni curiosos de los fenómenos extraños… no es para nosotros.

  Y aunque la actividad empezó con algo de retraso por problemas sufridos en a organización, de los cuales volvemos a pedir disculpas, parece que la espera mereció la pena. Llegamos al lugar donde realizamos tanto las indicaciones de seguridad, como las explicaciones generales e históricas sobre el lugar en cuestión para aquellas personas que nos acompañan por primera vez, y que no conocen los detalles del lugar donde se encaminaban a pasar una noche casi inolvidable. Un nutrido grupo de personas, más de 90, estaban dispuestas a pasar una experiencia que les hiciera pensar de forma diferente sobre todo lo que les rodea, sobre la física conocida, sobre la posibilidad de encontrar vida en otros lugares que no sean nuestro mundo terrenal… Saber si hay algo más después de esta existencia.

  Luego, se dividió en cuatro grupos las personas que nos acompañaban, siendo guiados por nuestro personal habitual, además de los colaboradores a los que no tenemos suficientes palabras de cariño para agradecer la ayuda que nos prestan: Jesús Muñoz e Inmaculada, su esposa, así como Erika Rocha, mujer de David Flores. Los grupos se encaminaron hacia los distintos edificios seleccionados previamente, y con emoción a la par que frío, encaminamos la “excursión” hacia cada uno de los puntos.

  El viento. Seguía azotando nuestras caras, metiéndonos en situación mientras veíamos cómo se erigían las sombras de los edificios, majestuosos a la par que tétricos, delante de nosotros, esperando nuestra visita a su interior.

  Pero, ni el viento calma los fenómenos extraños

  El grupo al que acompañaba y yo mismo nos dispusimos a realizar unas fotografías “a la nada”, al interior del primer edificio donde estábamos, que correspondió al Hospital Militar, en espera de conseguir una imagen de algo que no estuviera presente durante el momento que se captaba, y que tampoco correspondiera a otro de los acompañantes que allí se dieron cita. Mientras, yo respondía a unas preguntas que nos hacía un equipo de televisión correspondiente a “Tele Alcosa”, sobre las particularidades del lugar, así como a los escalofriantes resultados obtenidos en jornadas anteriores. A través de los walkies la noche parecía empezar tranquila, ya que no había reportes sobre actividades extrañas percibidas por parte delos demás grupos repartidos en otros edificios de la zona.

  Tras unos minutos, empezamos a realizar las preceptivas sesiones encaminadas a obtener alguna inclusión sonora extraña. Un bloque de unos dos minutos y medio seria suficiente para captar alguna respuesta a las preguntas que lanzábamos, para encontrar una respuesta que sirviera como continuación de las pesquisas específicas sobre ese dato aportado desde otro lugar, desde otra posible dimensión.  Mientras estaba haciendo algunas preguntas, un destello extraño me llamó la atención, lo percibí a través de la ventana que se situaba a mi izquierda, pero cuando lo pensé me di cuenta que no estaba en un ángulo de visión suficiente para que lo hubiera “visto” usando nuestra visión periférica. ¿Por qué me había llamado la atención?. Giré la cabeza hacia en exterior, hacia otro ala del hospital, pero en la planta inferior a la que nos encontrábamos y… volvía a ver una especie de “mancha” luminosa. No era un foco ni una linterna… Era como una nube tenue pero con la suficiente luminosidad para que fuera percibida. Todavía no habíamos terminado de realizar el bloque de preguntas, así que preferí no cortar esa experiencia. También pensé en la seguridad del grupo, ya que no podía saber la reacción exacta de las 20 personas que me acompañaban… o quizá el momento me dejó un poco paralizado. No lo sé aún.

  Pero cuando paramos e indiqué a los demás la posibilidad, durante unos instantes, de escuchar la grabación para saber si había algo extraño, otras personas del grupo me indicaron que les pareció ver algo en la misma dirección en la que yo miré. No fui el único que vio ese extraño visitante deambular levemente por la planta inferior del edificio. Alguien, no físico, empezaba a seguir nuestros pasos pero a distancia, como si tuviera casi el mismo temor que nosotros hacia él o ella.

  Comenzamos una segunda grabación de sonido. Esta vez, con la tranquilidad que nos daba el hecho de que en breve terminaríamos y abandonaríamos ese edificio… Por si acaso.

  De esas grabaciones hemos recibido algunos correos mientras escribimos este artículo. Analizaremos dichos audios y comunicaremos los resultados a sus dueños. Si ellos quieren, os informaremos de los mismos en futuros artículos dentro de esta web.

  Mientras abandonábamos aquel lugar, los walkies empezaron a dar mensajes sobre actividades que ocurrían en otros edificios. Parece que la visión de la que habíamos sido testigos abrió la veda para que, en el resto de lugares, empezaran las manifestaciones de lo imposible, tomando como testigos a los demás asistentes a la experiencia. Jesús hacía referencia, algo nervioso por la experiencia vivida, a unos golpes percibidos en la planta superior de donde se encontraba. David, por su parte, hablaba de “pisadas procedentes de algo invisible” delante suyo. Inmaculada y Erika preguntaban sobre la posibilidad de que algún rezagado, o algún acompañante con ganas de investigar por su cuenta estaba en el exterior de donde se encontraban, ya que notaban cierta actividad no natural. Todas las respuestas a esas preguntas hacían pensar en un fenómeno paranormal ocurrido ante sus narices

 No siempre se respetan las normas

  Las indicaciones que damos al principio no son para fastidiar, ni para hacer menos “divertida” esa experiencia que vamos a vivir durante algunas horas de la noche. Y eso parece que no entra en la cabeza de algunos visitantes. Afortunadamente y hasta ahora, todos los que decidieron vivir una noche especial en nuestra compañía han respetado esos consejos, gracias a los cuales han podido percibir con toda claridad los hechos extraños que ocurrían a su alrededor, además de poder disfrutar de ellos en la máxima seguridad y respeto por lo que se estaba haciendo. Pero esta pasada noche, parece que un par de clientes estaban dispuestos a romper algunas de esas recomendaciones, pudiendo poner en peligro al resto de compañeros acompañantes, o como poco hacer poco agradable la actividad que procedíamos a realizar. Eso sí, dichas actitudes no son tolerables por la organización y se le advirtió para que desistieran de su actitud, ante lo cual respondieron con respeto y acataron dichas instrucciones. Es de agradecer, por supuesto.

  Hecho este necesario apunte, la noche continuó con más visitas a otros enclaves, buscando saber las razones de lo vivido por el grupo que nos precedía. Eran momentos de cierta tensión ya que sabíamos lo ocurrido antes, y temíamos que fuera el comienzo de más hechos inexplicables con los que podíamos ser recibidos. Aun así, con paso algo dubitativo pero sin dejar esa dirección, nos encaminamos a continuar viviendo y tomando apunte de esas experiencias.

  Karen, ¿sigues en este lugar?

  El edificio que nos esperaba era el denominado “Pabellón de suboficiales”, dentro de ese mismo complejo de edificios. En la noche de Halloween ya ocurrieron bastantes fenómenos raros, tanto que incluso provocaron una cuasi estampida por parte de un grupo que asistió a una “respuesta” en forma de caía de un gran cascote de escombros en un lugar cercano al grupo, de cuya procedencia todavía no sabemos. Pero decidimos ir donde estuvo Karen, una prostituta, hasta que hicieron el levantamiento de su cadáver. Si, como han deducido, esa mujer fue asesinada allí, por alguien que todavía se desconoce. Las actividades paranormales conseguidas en visitas anteriores parece que, aunque de forma tímida aún, allí habita una posible entidad que necesita hacer justicia de lo que sufrió. Pero todavía no encuentra la forma de poder comunicarse con más fuerza de la que hasta ahora lo ha hecho.

  De todos modos, empezamos otras sesiones de grabación en audio, esta vez, interrogando a la posible víctima de tan execrable crimen. Y mientras estábamos en la mitad de la primera sesión, unos extraños fenómenos luminosos se manifestaban fuera de esa estancia, siendo testigos varios acompañantes que lo veían a través de una puerta de acceso. En un principio pensé que podía ser el reflejo de alguna linterna cuya luz llegaría desde el edificio de enfrente, psiquiátrico y planta de urgencias. Así que no comenté nada hasta terminar dicha sesión de preguntas.

  Nada más concluir, salí fuera en busca de alguien que explicara esa extraña iluminación… pero no había nadie. A través del walkie pregunté al grupo de David, situado en el edificio que antes he mencionado, si alguien estaba alumbrando hasta donde nos encontrábamos. Mientras, mi mente se hacía un posible “croquis”sobre la dirección de esa luz, y la forma en la que podía haber sido dirigida hasta donde se vio… pero encontró un fallo: la dirección de ese posible punto de partida no podía haber sido desde enfrente, sino en perpendicular y, en dicha dirección, no había nada.

  Pensé que sería alguien que estaba visitando los distintos grupos, un acompañante de los cámaras que estaban realizando un reportaje sobre las experiencias que estábamos viviendo. Pregunté en voz alta, miré alumbrando con mi linterna en esa dirección… y nada. Esa luz no correspondía a nada físico. Luego recordé el momento en el cual se produjo ese fenómeno, y me dí cuenta que era una respuesta a una de mis preguntas: “Karen, si estás aquí, ¿puedes dar una señal de tu presencia?”.

 Ocurrió algo que puede estar relacionado, pero que en ese momento no creí conveniente indicarlo a la persona: una chica a mi izquierda comenzó a toser, a sentirse mal de la garganta, como si hubiera empeorado súbitamente. Puede ser normal ya que ella manifestó que estaba encontrándose mal, posiblemente, por un comienzo o final de un resfriado. Pero parece extraño que coincida la parte de su cuerpo que sentía mal… con la forma en la que falleció Karen: estrangulada. Juzguen ustedes mismos.

  Mientras, en otros grupos continuaban los fenómenos extraños en forma de presencias espectrales que parecían moverse con la velocidad e intención de ser percibidos por cuantos estaban en esos grupos, como es el caso que comentó Jesús, o bien extraños ruidos correspondientes a pasos que precedían el desplazamiento del grupo, contado y vivido por Erika e Inmaculada. En el caso de David, los fenómenos estaban más relacionados con un sentimiento de absorción de energía, como si estuvieran expuestos a un gran esfuerzo, una sensación incómoda, alarmante, poco agradable y, sobre todo, sin mucho sentido. No es la primera vez que eso ocurre, ya que las manifestaciones en casi todos los casos necesitan para su producción de la energía vital y física que posee la persona.

  … Y nos siguieron hasta el teatro

  Ya indicaba con anterioridad que había una extraña presencia que parecía seguirnos, como si observara o vigilara todo aquello que estábamos haciendo. Para Jesús Rodriguez, este hecho era más que evidente, ya que podía “percibir” esa presencia extraña. Incluso durante el momento en el que todos estábamos dentro del teatro correspondiente al edificio de colegios, salió un momento para tomar el aire, y unos pasos parecían acompañarle en todo momento, como si quisiera algo. Por supuesto que él era el menos cómodo de todos, debido a esa especial sensibilidad que tiene.

  Pero vayamos al grano. Mientras dos grupos esperaban a los otros dos su llegada, para comenzar la experiencia final de comunicación con la “Spirit Box”, el edificio donde más fenómenos extraños nos ocurren cada vez que lo visitamos, volvió a hacer honor a esca circunstancia. Y es que, en un momento, unos jóvenes que nos visitaban dieron un grito de terror cuando observaron lo que describieron como “dos presencias luminosas” en la parte alta situada frente al escenario de dicho recinto. Allí se supone que, en tiempos donde gozaba de actividad aquel complejo, se situaban las personas que apoyaban la realización de las obras teatrales (sonido, cañones de luz, etc.).

  Fueron varios de los jóvenes, y coincidían en la descripción de lo visto…pero allí arriba no había nadie, o al menos eso aseguraron un pequeño grupo que subió a esta estancia para descartar la presencia de bromistas. Eso había sido otra manifestación de lo imposible.

  Haciendo una reflexión, todavía nos preguntamos la razón de la actividad paranormal en este edificio, ya que no parece corresponder a los patrones iniciales que tienen los lugares donde existen manifestaciones parapsicológicas. Pero estamos investigando de forma pormenorizada, indagando en la historia de ese lugar concreto, sirviéndonos para ello de los reportes correspondientes a los avistamientos, psicofonías, fotografías… todo lo obtenido que pueda ayudar en las pesquisas.

  La sesión con la “Spirit Box” daba pocos datos, poca información. Parecía que, hasta ese momento, quienes estuvieran detrás de los fenómenos descritos hasta ahora pensaran que ya era suficiente, que no hacía falta más información de la que habíamos sido capaces de registrar. Así, parecía que este lugar nos invitaba a hacer una pausa, y que esto provocara en nosotros una necesidad: la de volver a dicho emplazamiento para seguir buscando pruebas de lo imposible, de lo paranormal.

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