El día en el que Stephen King llegó a pasar miedo para escribir «El resplandor».

Andrés González-Barba @abcdesevilla / Sevilla

Hay ciertos enclaves en todo el planeta que por su especial ubicación, por su historia o por estar asociados a determinados sucesos luctuosos, que han producido siempre una sensación de terror en todo visitante que se haya pasado a descubrirlos. Eso ha ocurrido con escenarios como el bosque japonés de Aokigahara —lugar en donde se suicidan cientos de personas al año—, la isla de las muñecas, de Xochimilco —en la que un pescador colocó decenas de mueñacas para protegerse del espíritu de una niña ahogada en una laguna— o el Stanley Hotel, que inspiró a Stephen King para escribir «El resplandor». Esos casos y otros más son los que recoge el periodista Lorenzo Fernández Bueno (Jaén, 1972) en su libro «99 Lugares donde pasar miedo» (Libros Cúpula).

Como él mismo reconoce, la idea surgió por casualidad. «Durante ocho años he hecho documentales para La 2 rayando la aventura y con rigor mucho rigor histórico. Sin embargo, cuando dejábamos de rodar y apagábamos las cámaras había muchas cosas asociados a estos lugares que no se recogían en estos reportajes. Viendo el nivel de documentación que han salido en estos ochos años han surgido muchas características: son lugares paisajísticamente maravillosos, que reúnen una gran documentación». Además, otra de las circunstancias es que este investigador ha viajado a la práctica total de estos escenarios, ya que sólo se ha quedado sin ir a dos o tres de ellos.

También comenta Lorenzo Fernández que «estos sitios producen un miedo controlado que se puede palpar y percibir. Uno se pone los propios límites». Un caso muy especial de todos los que ha investigado este experto en el misterio es el de la isla de las muñecas de Xochimilco, que está al sureste de México D.F. El pescador Julián Santana llenó de muñecas la isla para protegerse del espíritu de una niña que se había ahogado en una laguna. «Este hombre se obsesionó con las muñecas y falleció ahogado en la propia laguna», dice este periodista. Incluso el cineasta Tim Burton ha viajado a este lugar que sobrecoge especialmente a partir de la puesta del sol, ya que las muñecas están deformadas por los efectos de la intemperie, faltándole a muchas de ellas sus ojos.

España es también un espacio fecundo para escenarios de misterio, como la mítica casa del pueblo jiennense de Bélmez de la Moraleda. A partir del 23 de agosto de 1971 comenzaron a materializarse caras en el suelo de la casa de María Gómez Cámara. «Andalucía se puede comparar con Egipto a nivel arqueológico en cuanto al tema del misterio», admite Fernández Bueno, «porque a cada vuelta de la esquina te sale uno». Además, reconoce que aunque las míticas caras hayan casi desaparecido, «aún el lugar te pone los vellos de punta».

Otro espacio lleno de misterio en España es el santuario de la Balma en Castellón, que está excavado en la roca. Allí acudían más de 35.000 personas en romería para que le fueran expulsados los demonios. «Cuando llegas a este lugar te invade una atmósfera de claroscuros. Las caspolinas tumbaban a los poseídos en el suelo, los sometían a friegas, estos convulsionaban y expulsaban jaculatorias, recordando a la película «El Exorcista»». Esta práctica se hizo común hasta el año 1939-1940, cuando la Guardia Civil lo prohibió por deseo expreso de la Iglesia. Igualmente, este investigador señala que «para entrar en el santuario tienes que entar en una hospedería y atravesar unas galerías en la roca. Esas galerías unen la hospedería con el santuario, que está prácticamente intacto».

También este periodista considera Sevilla y su provincia como un espacio fecundo en el terreno del misterio. En ese sentido, recuerda el caso de las apariciones de fantasmas en la Facultad de Bellas Artes. Además, recuerda casos que le ha comentado otro periodista experto en el tema del misterio, el sevillano José Manuel García Bautista, «que me ha hablado del Monasterio del Diablo a las afueras de Carmona, en donde parece que hay fenómenos de apariciones de seres y también se han grabado psicofonías. Es un sitio que sobrecoge, sobre todo en la parte de sus sótanos».

Sarah Winchester construyó una mansión contra los espíritus

Otros casos célebras que ha investigado Lorenzo Fernández Bueno es el de la Winchester Mistery House, que es el lugar más encantado de Estados Unidos. Esta casa está asociada a una maldición que supuestamente recayó sobre la familia la familia de Oliver Winchester, creador del mítico rifle. Tanto el hijo de éste, William, como su nieta fallecieron dramáticamente: el primero de tuberculosis, y la pequeña con apenas nueve días de vida. Todo esto hizo que su nuera, Sarah Winchester, consultara a una paragnosta, quien le advirtió que los espíritus de los fallecidos a causa del rifle Winchester eran los causantes de esta desgracia. A partir de ahí, Sarah tomó una decisión drástica: construir una mansión que nunca dejara de crecer para que dichas entidades manifestaran su odio infernal. Esta mansión tan extraña tiene «trampas» para los espíritus, como puertas secretas que no conducían a ninguna parte. Además, sólo había dos espejos, porque Sarah pensaban que eran vías a través de las cuales se manifestaban los espíritus.

Otro caso espeluznante es el del Stanley Hotel, que inspiró a Stephen King para su novela «El resplandor». En la noche de Halloween de 1974, King acudió a este lugar de Colorado para encontrar las musas para afrontar su tercera historia. El escritor durmió solo con su esposa. Ante la indisposición de su cónyuge, el autor bajó solo a cenar a un gran salón en donde casi todas sus mesas estaban tapadas con mantas porque el hotel se iba a cerrar ante la inminente llegada de las nieves. «En su autobiografía Stephen King relata que entró en una especie de trance y vio cosas espantosas, entre ellas a su pequeño hijo de tres años corriendo por un pasillo mirando hacia atrás sobre su hombro y gritando», reconoce Lorenzo Fernández Bueno. A consecuencia de esto, el famoso autor de bestsellers de terror salió de allí corriendo y tomó toda la inspiración necesaria para escribir «El resplandor».

La habitación 407

Otro misterio que rodea al Stanley Hotel es que tiene que ver con su habitación 407, que nunca se ofrece al cliente a menos que estos lo pidan expresamente porque dicen los dueños que hay ruidos extraños en su interior. Las crónicas dicen que en ella habita el espíritu de un terrateniente llamado Dunraven,dueño en otros tiempos de parte de los terrenos sobre los que se eleva el edificio, y que fue brutalmente asesinado. Hay que decir, asimismo, que desde que Theodore Roosevelt inaugurase este hotel en 1904, se han alojado numerosas celebridades como el emperador japonés Hirohito o Bob Dylan.

Otro escenario para pasar miedo es el bosque de Aokigahara, que se encuentra en la base del monte Fuji, en Japón. Se trata de una especie de «talismán maldito», aclara este periodista. Este gran bosque de 3.000 hectáreas es conocido porque acuden cientos de personas para suicidarse a lo largo de todo el año. «Hay un equipo especial contratado de personal de mantenimiento encargados de buscar a las personas que se han suicidado para que otras visitantes no se los encuentren. El problema es que muchos suicidas no se encuentran y se descomponen, algo que resulta muy desagradable para los ciudadanos que los descubren», concluye.

http://www.abcdesevilla.es/20121006/cultura-libros/sevi-lugares-miedo-misterio-201210061252.html

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