El sexo casual no tiene edad

El sexo casual es un tema complicado. Por un lado, parece que Hollywood y la industria del entretenimiento han decidido ir aceptando esto como algo común, poniendo ejemplos en series o películas. Sin embargo, existe un sector de la sociedad que se opone a esta “nueva practica”, expresando que es sumamente dañina para la juventud y para las personas.
Pero, ¿es verdaderamente algo de esta última generación? ¿Es acaso un cambio que debemos aceptar? ¿Es en sí un cambio? Esta y muchas preguntas más tenía Zhana Vrangalova cuando creó la página Casual Sex Proyect (el Proyecto del Sexo Casual), un portal donde las personas podían compartir sus historias y experiencias sobre esta práctica. Los resultados recogidos han causado mucha controversia, según da cuenta un artículo de The New Yorker  titulado “Casual Sex: Everyone is Doing it”.
Para comenzar, es parte del imaginario popular que los mayores practicantes del sexo casual son los estudiantes universitarios en la medida que existe un estigma hacia ellos que los señala como promiscuos.
Durante años se han escrito diferentes artículos respecto al tema. Ya en 1957, Nora Johnson escribió una nota señalando que ir a la cama con gente era algo riesgoso tanto físico, moral como emocionalmente. Otro artículo en el 2012, defendía el sexo casual fomentando a las mujeres en concentrarse en esto para que las relaciones no se interpongan en sus metas personales. Sin embargo, la nota terminaba con la afirmación que, al final, las conexiones humanas profundas siempre triunfaban.
Como vemos, este tema y la controversia que genera no es producto de esta generación. Es más, gracias a la página web de su proyecto, Vrangalova ha encontrado evidencias de personas que practican el sexo casual aun a los 70 años. Probablemente, se trata de personas que vivieron el auge del amor libre en la época hippie.
Todo esto lleva a la teoría de que el sexo casual no es un fenómeno de cambio. En todas las épocas ha habido individuos que desean vivir su sexualidad libremente y sin las ataduras de una relación tradicional y común.
Sin embargo, es importante señalar que si bien el proyecto de Vrangalova ha ayudado, la data recogida no es del todo confiable, afirma el artículo. Es más, la misma autora ha dicho que este no es un proyecto científico. Su data está sesgada, ya que las historias suelen ser positivas y suelen ser compartidas por gente que se siente cómoda hablando de su sexualidad, ya que algunas de sus historias son sumamente gráficas.
(FUENTE: proexpansion.com)

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