Miserias del alma…El perdón

Miserias del alma…El perdón

Seguramente alguna vez haya tenido un problema o un lío en el que le ha metido un amigo o un mal llamado amigo. Uno de esos que tras la primera trastada, quizás la única y la más gorda, prefiere congelar por siempre jamás u olvidar por toda la eternidad. Seguro que ha confiado en una persona y esa persona le ha devuelto la amistad con ingratitud y traición. ¿Recuerda como se sintió? El tiempo lo apacigua todo y pasa… Pero los recuerdos permanecen.

A veces esa misma persona, en un alarde llega, al cabo de las horas, días o pocos meses, o año/s, con la palabra que se usa últimamente muy a la ligera: PERDÓN. Y el ser humano, más en su bondad, lo otorga… No habría problemas si fuera un hecho puntual -aunque hay cicatrices en el alma que siempre permanecen-, el problema es cuando otorgas ese perdón y eres consciente que esa persona, lejos de enmendarse sigue su turbio juego de mentiras y manipulaciones, de conspiraciones y retorcer las palabras para evadir actos que sabe que son erróneos, pero su vida es una mentira, una mascarada en la que sumir a otros y engañarse así mismo. Es la mala persona que demostró ser antaño.

Tal vez se haya preguntado: ¿Qué hacer con este tipo de individuos? Lo primero es tener consciencia de quien es y el lugar que ocupa en tu vida, el que quieres que ocupe y en el que se merece estar. Lo segundo es analizar que aporta a tu vida… Si sólo son problemas, falsa fachada de imagen y buenas palabras (que ya se encarga de estudiar a cada uno para decirle aquello que quiere oír y quedar como lo que no es: bueno),sabrás que tras ello se esconde la negrura del alma, el infinito no-ser, el aspirante a persona que se mueve en la inopia de la vida… No lo dudes, apártalo.

Cuidado… Son hábiles con la palabra, recurren al diccionario y usan términos como “estrategia”, “plan”, “control”, “experimento”… apelan al ego, a los sentimiento a las adulaciones o evocaciones del pasado. Excusas vacías que disimular actos fríos, calculados y falsos. Cómo aquellos que dicen llevarse bien con una persona y cuando surge un sarao no dudan en criticar a esa persona con infamias o ser indolente a las críticas que se hacen a la misma… Esto también esconde la cobardía del que trama y esconde algo y no se atreve a mirar a los ojos a esa persona y… hablar, aunque los pocos que se atreven a ello es por la típica huida hacia delante, tener muy poca vergüenza y creer engañarte de nuevo (cuan equivocados). Pero para ello hace falta valor y humanidad. Quien se vea retratado que tome nota, entre otros muchos va por ellos.

Si no tienes más remedio que convivir con el/ella procura que sea lo estrictamente necesario, nada aporta a tu vida más que problemas, disgustos y enterarte como te despelleja a espaldas tuyas, por delante buena cara… o, cómo se lleva hoy día, buenas palabras en una pantalla de móvil por mensajería instantánea dando a cada uno lo que quiere leer sin saber que el cazador ha sido cazado. Miserias del alma.

Jose Manuel García Bautista

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