¿Faltas de ortografía? La culpa la tiene este demonio

Su nombre es Titivillus y su trabajo es hacer que escribas de la peor manera posible…
A partir de ahora ya nadie podrá decirte que eres un “burro” por no estudiar o por tener faltas de ortografía. Según el folklore cristiano, existe un demonio que ronda a ciertas personas y que hace que hasta los más estudiosos cometan faltas de ortografía garrafales.  Su nombre es Titivillus y es nada menos que patrón de las faltas ortográficas…
Este tenebroso demonio es representado cargando un bulto de libros o un saco en su espalda. Según las creencias, Titivillus entraba en los monasterios y hogares de copistas para recoger errores cometidos por estos en los textos sagrados.  Los guardaba en su bolsa para luego llevarlos al infierno, donde quedaban registrados como prueba de mala devoción cristiana. Más tarde,  en el Día del Juicio Final, serían reclamados a los monjes escribanos y a los cajistas responsables. Y no solo eso, en el Medievo se le culpaba más de un montón de cosas: los errores durante las misas y el servicio religioso, la mala pronunciación, el tartamudeo, la falta de atención y la charla ociosa.
Dentro de estas creencias, se dice que la existencia de este demonio tenía como objetivo que los creyentes estuvieran más concentrados durante la Misa y por otro la de los responsables de la confección de los entonces exclusivos y carísimos  libros.
.Los copistas medievales (que eran las principales víctimas de Titivillus), trabajaban entre penumbras con unas cuantas velas como única fuente de iluminación.  Este ambiente afectaba a su salud visual, llegando en algunos casos a provocarles la ceguera. Esto, unido al tedio y al cansancio, les hacía cometer errores ortográficos, manchar las páginas de tinta o realizar garabatos en lugar de palabras reales. ¡Algo del demonio!
De hecho, algunos se atrevían a realizar dibujos burlescos en los márgenes o comentarios tipo “tengo frío” o “esta página es muy difícil”. Este tipo de atentado copista se llamaba “marginalia” y era severamente castigado.
Si te preguntas si alguna vez existió un error que marcara la historia, debes saber que en 1631, cuando los impresores londinenses  Robert Barker y Martin Lucas distribuyeron una copia de la Biblia del Rey Jacobo en el que se olvidaron de incluir la palabra “no” en el séptimo mandamiento, el cual en teoría prohíbe el adulterio; sin embargo, al tener este error de impresión, la gente era alentada al desenfreno sexual, por lo que se le conoce como la biblia malvada. Desde luego que los editores recibieron un castigo y tuvieron que pagar una multa de 300 libras, ordenando la destrucción de todas las copias.
(FUENTE: sdpnoticias.com)

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