2017: Otra “Madrugá” del pánico en Sevilla

Por: Jose Manuel García Bautista 15/4/17

La Madrugá, dentro de la Semana Santa de Sevilla, es uno de los momentos más esperados, de lo que más público atrae y que mantiene a cientos de miles de personas en las calles del centro de Sevilla aguardando la llegada de las hermandades que en esa noche hacen estación de penitencia. Es la noche de Sevilla, del sevillano, la noche en la que no se duerme y, por el contrario, se da rienda suelta a la devoción y a la fe.

Pero en los últimos tiempos la devoción, la fe, el recogimiento o la elegancia, ha sido sustituida por el vandalismo, la desvergüenza, la poca educación y los graves desórdenes públicos que han hecho que los informativos miren a Sevilla no por su bella Semana Santa e imaginería sino por actos vandálicos que han originado estampidas de pánico y terror.

Sucedió, por primera vez, en el año 2000 –sin que se despejaran las dudas de cómo se originó la misma- en diversos puntos de la ciudad se produjeron estampidas de pánico que interrumpieron los cortejos procesionales. Nadie sabía bien de que se corría pero el miedo era el principal motor. Se repitieron conatos de “carreritas” en otros años como 2005, 2015 o 2016 y este año 2017 ha sido la eclosión de ese mismo miedo.

Avalanchas humanas de personas que corrían sin saber bien de qué en la Madrugá del Viernes Santo y cuyo triste balance es de más de 100 personas heridas que requirieron atención médica e, incluso, hospitalización por lesiones, crisis de ansiedad y heridas, así en el Hospital Virgen Macarena se asistieron a 43 personas, en el hospital Virgen del Rocío a 30 personas heridas, una de ellas con más de 60 años con pronóstico grave tras sufrir un traumatismo craneoencefálico a consecuencia de las avalanchas y una nazareno que debió ser intervenido por una fractura en la cadera. Por su parte Cruz Roja hizo numerosas intervenciones “a pie de calle” a ciudadanos que lo requirieron. Igualmente se registró el fallecimiento, en un taxi de camino a su domicilio, de un nazareno de la hermandad del Gran Poder que se había sentido mal antes de todos los incidentes de la noche.

Los incidentes comenzaron pasadas las 3.30 horas de la mañana en diferentes puntos de Sevilla, en la calle Reyes Católicos, Puente de Triana, Plaza de la Magdalena, Pastor y Landero, Arenal, Arfe, Sierpes, avenida de la Constitución y entorno de la Catedral, ello provocó estampidas de pánicos del público congregado para ver el paso de las hermandades y que no sabían bien lo que sucedía.

La Policía intervino con la rapidez permitida ante este tipo de sucesos y aglomeración de público teniendo en cuenta el dispositivo especial y estando Sevilla en alerta antiterrorista de nivel 4 donde se tomaron medidas restrictivas con respecto a los veladores, vallas y no expedición de bebidas alcohólicas en la calle. Ello atenuó el nivel de impacto que pudiera haber tenido si bien obstáculos como sillas de “aforamiento” entorpecieron las labores de evacuación y originaron más de un incidente con caídas que originaron lesiones.

La Policía detuvo a una persona por desobediencia a la autoridad en la calle Pastor y Landero, a las 4.40 horas de la madrugada se detuvo a tres personas, en las inmediaciones de la calle Arjona, por desorden público, a estos individuos se les intervino objetos metálicos para hacer ruido contundente y provocar el miedo que desencadenaría las estampidas. Igualmente otros tres individuos fueron detenidos por sembrar el miedo al gritar consignas terroristas – testigos informaron a la Policía que estaban gritando y hacían aspavientos para provocar el pánico y las avalanchas-. Un ciudadano senegalés, ebrio, fue detenido por gritar “Alá es grande” y provocar estampidas de pánico. Las edades de los detenidos oscilan entre los 18 y los 47 años. Los detenidos no parecían tener ninguna vinculación ni estar coordinados. Uno de los detenidos acumulaba 36 detenciones anteriores.

El subdelegado del Gobierno en Sevilla, Ricardo Gil-Toresano, explicó sobre todo ello que el ciudadano senegalés detenido gritó “Alá es grande”, provocando el pánico, el mismo grito de dos sevillanos detenidos a las 6:00 horas. Otros dos detenidos sevillanos, a las 4:20, gritaron consignas pro ETA.

Juan Carlos Cabrera, delegado de Seguridad, Movilidad y Fiestas Mayores del Ayuntamiento de Sevilla, indicó sobre los detenidos que eran “sinvergüenzas que no se merecen pisar nuestra ciudad, basura humana que vive entre nosotros”. “No nos van a vencer estos golfos, esta calaña humana y añadió “no van a acabar con nuestra Semana Santa, seguiremos defendiendo lo que es nuestro porque no sólo están en juego las hermandades, sino la vida de personas”. Igualmente dijo sobre el público en las calles que “los ciudadanos han dado una lección ejemplar de comportamiento durante la Madrugada”.

En un comunicado por parte del Ayuntamiento de Sevilla y la Subdelegación del Gobierno se indicaba:

Ante los sucesos ocurridos durante esta pasada Madrugá de la Semana de Sevilla, el dispositivo especial conjunto de Semana Santa, formado por las distintas administraciones, cuerpos y fuerzas de seguridad y servicios municipales y autonómicos, continúa reunido para analizar lo ocurrido. De las indagaciones realizadas hasta el momento, se desprende la siguiente información adicional a los dos comunicados enviados a lo largo del día de hoy.

  1. Los servicios sanitarios atendieron tras los sucesos a más de cien personas. 17 necesitaron traslado hospitalario. Salvo un herido grave, que permaneció en la UCI por traumatismo cranoencefálico, el resto fue atendido por diversos traumatismos leves (como fracturas de los miembros inferiores y superiores y luxaciones), crisis de ansiedad y policontusiones. A lo largo de esta misma tarde, muchos de ellos han recibido el alta.
  2. Por zonas, Paseo Colón-Puente de Triana, Plaza Nueva, Catedral y Plaza del Triunfo fueron las que concentraron la mayor cifra de atenciones sanitarias.
  3. A las 3.30 horas fue detenida una persona que estaba gritando y generando tensión en Pastor y Landero, pero no consta que provocara carreras. Se trata de un ciudadano senegalés.
  4. Las carreras se inician alrededor de las 4.00 horas en el entorno de la calle Arfe. A esa hora hay testigos de una pelea y de un amago de carrera en el Gran Poder que, según testigos, pudo ser provocada. Se genera entonces una de las carreras más tensas de la noche en Reyes Católicos en dirección a Triana.
  5. A las 4.30 testigos identifican a 3 personas dando golpes con instrumentos metálicos y gritando ‘Gora Eta’. Los agentes los localizaron en el entorno de Arjona y presencian sus gritos. Son detenidos por los agentes y constatan que son delincuentes comunes. Se trata de personas que no tienen ningún tipo de vinculación con la banda terrorista.
  6. A las 6.00 horas son detenidos otros cuatro causantes de carreras por actos vandálicos. Los dos primeros fueron identificados por el público presente como causantes de gritos y al parecer gritando ‘Alá es grande’. Los otros dos fueron detenidos cuando se levantaban y salían corriendo riéndose. Se trata de personas sin ningún tipo de asociación con el terrorismo islámico.
  7. Salvo el ciudadano senegalés, el resto de detenidos son de Sevilla. Sus edades oscilan entre los 19 y los 47 años.
  8. Las investigaciones siguen apuntando a que se trata de hechos aislados y sin aparente conexión que se corresponden con vandalismo y gamberrismo. No obstante, se siguen analizando imágenes, vídeos, cámaras de seguridad y las redes sociales y se sigue pidiendo la colaboración ciudadana en este sentido.
  9. El delegado de Seguridad, Movilidad y Fiestas Mayores del Ayuntamiento de Sevilla, Juan Carlos Cabrera, y el subdelegado del Gobierno central en Sevilla, Ricardo Gil-Toresano, han lamentado los sucesos de la Madrugá, trasladado el deseo de recuperación a los heridos y el ánimo a sus familiares, reconocido la labor de las propias hermandades al recomponer la Madrugá y agradecido la colaboración de la ciudadanía y también la actuación coordinada de todas las personas que conforman el dispositivo especial de Semana Santa.
  10. Se recuerda que aquellas personas que quieran colaborar con la investigación pueden enviar testimonios y/o imágenes a la cuenta DenunciaAnónima@cecop112.com

*En esta reunión se ha lamentado el fallecimiento de un nazareno de la Hermandad del Gran Poder, que falleció después de terminar la estación de penitencia. Su muerte no está relacionada con los sucesos de la Madrugada.

Las “carreritas” que originaron el pánico se iniciaron en Postigo-Reyes Católicos-Julio César originando un “efecto dominó” y réplicas en otros puntos afectando a cortejos, nazarenos y público. Hay abundante material de vídeo que fue analizado por miembros de las fuerzas de seguridad del Estado y que tratan de determinar si hubo más personas implicadas susceptibles de ser detenidas. No obstante se solicita la colaboración ciudadana para llevar a cabo esta compleja tarea.

Los testigos que vivieron aquellas estampidas de pánico jamás olvidarán esta terrible experiencia, una de ellas, Eli Ruiz, comentaba a ElConfidencial, que “Venía el Gran Poder, se estaba acercando y a partir de ahí hay momentos que no recuerdo no sé si es del shock, del susto o por qué pero sé que tenía el móvil en la mano la última vez porque iba a grabarlo y después… Oímos un ruido muy fuerte, brutal. Un estruendo. Oí a alguien de lejos decir ‘un terremoto’. Yo pensé que era un camión y que venía hacia nosotros. Pero no eran gritos ni gamberros dando empujones, no. El ruido era llamativo. Lo nazarenos del Gran Poder salieron despavoridos porque el estruendo era muy fuerte. Miré y vi al Gran Poder solo. No había nadie alrededor. Esa imagen me impactó. Jamás la voy a olvidar. La gente estaba tirada por el suelo y otros los pisoteaban. Había personas sangrando por la cabeza, con la nariz rota… Un horror. Y de repente miré y lo vi. No se me va a olvidar esa imagen jamás. El paso del Gran Poder solo. No había nadie alrededor. Me impactó. Eso no ocurrió ni en los incidentes del año 2000. Cualquier que sepa un poco de Semana Santa sabe que eso es muy grave”. La expresión de pánico mientras esto narraba era evidente y una pregunta que flota en el aire que se hacía esta testigo: “En Reyes Católicos, en Sierpes, en la Plaza del Triunfo, en el Postigo… ¿Todo a la vez? Eso no puede ser casual”.

En esta ocasión parece que hay unos responsables detenidos, pero… ¿Son los únicos? ¿Cómo podemos sabes que no hay coordinación ni hay una premeditación en todos los actos que originaron pánico en diferentes puntos de Sevilla a la vez? ¿Hay un interés en acabar con nuestra Semana Santa? ¿Quién o quienes? Tantos años se repite ya la misma historia que parece lógico pensar en que se oculta información al ciudadano.

Las hipótesis que se barajan –y me limito simplemente a exponerlas- son varias:

-Actos vandálicos no coordinados por parte de gamberros y delincuentes habituales que encuentran especial satisfacción en generar pánico y arruinar los cortejos procesionales.

-Casualidad que circunstancias “no controladas” tales como peleas, ruidos fuertes, consignas terroristas con ánimo de asustar lanzaron en diferentes puntos individuos que originaron el pánico.

-Acción premeditada por parte de diferentes sectores interesados en molestar estas demostraciones de fervor y devoción en las calles por ir contra sus ideas o planteamientos políticos, sociales o religiosos.

-Tensiones entre el Ayuntamiento y la Policía que originarían un relajamiento en las tareas de estos. En torno a ello el periodista Daniel Gutiérrez Marín escribía: “En el mismo orden de cosas, han quedado soterradas las tensiones entre el propio Ayuntamiento de Sevilla y la Policía Local de la ciudad. En la foto de familia donde se celebra el éxito del CECOP, el superintendente Ruiz-Berdejo aparece en un segundo plano, casi invisible en la imagen. Asimismo, fuentes propias pueden asegurar que el alto mando ha estado presente a pie de calle en los dispositivos seguridad durante la Semana Santa: durante la jornada del Lunes Santo, Ruiz-Berdejo se encontraba en la confluencia de las calles Chapineros y Álvarez Quintero, junto a otros agentes uniformados y de paisano, algunos de los cuales transmitían a los ciudadanos presentes que se encontraban en “una situación muy peligrosa” cuando el ‘paso’ de la Hermandad de San Pablo se aproximaba a la esquina. La tensión entre la delegación de Seguridad y el cuerpo armado se acrecentó a cuenta del dispositivo necesario para la estación de Santa Justa y el aeropuerto, así como la continua paralización de la Relación de Puestos de Trabajo, la cual lleva en dique seco desde hace varios meses porque no se alcanza el acuerdo necesario”.

Lo que sí parece evidente es que la Semana Santa de Sevilla, y su Madrugá, merecen un respeto pero también una reorganización. En torno a ello ya se habla de puntos a mejorar como:

-Reducir el número de sillas en la “carrera oficial” y aumentar el número de puntos de “fuga” e intervención.

-Crear un arco de seguridad en toda la zona centro donde se controle al máximo la seguridad del ciudadano que asiste al paso de las cofradías.

-Aumentar el número de policías (Nacional o Local) en las calles.

-Prohibir el uso de sillitas portátiles que provocar embotellamientos generan peleas.

-Prohibir la venta y consumo de alcohol en todo el centro de la ciudad.

-Infiltrar más agentes secretos entre el público.

-Coordinar más medidas de evacuación en posibles zonas afectadas de manera rápida y efectiva.

-Reorganizar horarios de Semana Santa, incluso podría afectar al número de nazarenos.

Sea cómo fuera se comprueba, nuevamente, como la devoción y la fe, parece que chocan con el gamberrismo, la desvergüenza, el poco respeto, lo incívico, de personas más interesadas en pasar la noche en la calle que vivir la Madrugá. Ha habido un cambio de mentalidad donde parece que la noche es el amparo de determinados sinvergüenzas que merecen que caiga sobre ellos todo el peso de la Ley de forma contundente. Esta sociedad actual, que vive en las redes sociales, ha perdido unos valores mínimos y una conducta, una forma de comportarse y saber estar. Sevilla no se puede permitir esa imagen y mucho menos, permitir, que determinados individuos boicoteen la Semana Santa teniendo como objetivo la tan castigada Madrudá. Es tarea de todos, es formación y educación, la noche mágica de Sevilla se vive una sola vez al año donde las fuerzas de seguridad del Estado actúan sobre situaciones que se originan, es tarea de todos concienciar y ser responsables para que esas situaciones no se vuelvan a vivir.

Todo parece muy alejado de aquella Madrugá de 2000, quizás por lo inédito fue más sorpresivo, donde las avalanchas hicieron peligrar a hermandades y hermanos o devotos. Pero todas tienen un nexo: el ánimo de arruinar la noche grande de Sevilla, de su cofrade, del devoto y de la fe incluso jugando con los intereses de la propia ciudad. Hay que acabar con ello ya.

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