PRODUCTOS TEXTILES A BASE DE PIEL DE PERRO Y GATO… CRUELDAD ANIMAL Y REALIDAD EN CHINA

*El vídeo CONTIENE IMÁGENES MUY DURAS.

Por: Jose Manuel García Bautista

¿Se ha preguntado alguna vez cómo se confeccionan esos bolsos, carteras y zapatos que llegan desde distintos puntos del mundo? Seguramente no, seguramente -si son de marca- sólo el tenerlo y lucirlo es suficiente…, y si son de un mercado más barato o “Made in China” tan sólo con que “dé el apaño” le sirva, aunque falsificaciones de excelente calidad también son distribuidas por todo el mundo. Pero… ¿A qué precio? Ya no sólo precio material -en euros o dólares- sino precio humano o animal… Aquí radica la crueldad de este asunto.

Si le dijera que ese bolso que compró “Made in China” está confeccionado con piel de perro o de gato salvajemente sacrificado (¿o asesinado?) seguramente no me creería pero la realidad, por dura que parezca, es así. En China se aprovecha casi todo de estos animales: su carne para el consumo o la medicina tradicional y su piel para realizar productos como esas carteras o bolsos que vienen del país asiático.

Nuestro concepto de mascota es, evidentemente, diferente al suyo. Aquí seríamos incapaces de comernos un perro o un gato pero allí es diferente. En el mercado de Yulín despedazan vivos a animales que aún no han muerto, incluso se les sacrifica de forma cruel en medio de la calle golpeándolos en la cabeza y clavándoles un cuchillo en el corazón mientras que se desangran y aún mueven las extremidades. Perros y gatos padecen cruelmente esta práctica salvaje donde no hay un mínimo de respecto por la vida animal, o su dignidad, en esos momentos finales de su vida.

China es el gigante asiático, compra deuda exterior de países como Alemania o España, su nivel de exportación a todo el mundo es brutal aunque los controles de calidad de sus productos, en muchas ocasiones, brilla por su ausencia. Y en la obtención de materias primas radica algunas de las claves de ese “éxito” al igual que sus pocos miramientos con la contaminación industrial, la violación de los derechos humanos y de los trabajadores y otras circunstancias que serían condenadas sin remisión en Occidente.

No hay una legislación que impida la exportación de productos que hayan sido obtenidos a partir de la crueldad animal y por ello, perros y gatos, son despellejados vivos en las calles y, posteriormente, vendidas sus pieles para la fabricación de productos de la “industria textil” tal y como denunciaba la International Anti Fur Coalition.

En un informe sobre estas acciones se indicaba: “las condiciones en las granjas de producción de piel de China son una violación flagrante de las normas más elementales de bienestar animal… Durante sus vidas así como durante el indescriptible sacrificio, a estos animales se les ha privado del más simple acto de bondad”.

Fue en 2004 cuando un periodista alemán de la “Humane Society” descubrió las prácticas crueles de esta industria, curiosamente se da una paradoja: el gato tabby naranja es el animal preferido de compañía en China y también el que más se sacrifica. Sus pieles pasan a venderse como “zorro asiático” o cualquier otro animal que camufle –por similitud- su auténtica naturaleza tanto felina como canina.

Ciudades como Beijing, Hebei, Heilongjiang y Henan son los principales motores de esta práctica cruel donde se las mantiene en condiciones ínfimas pasando frío para obtener una piel de mejor calidad y grosor: “Los perros en China sufren un terror y dolor indescriptible antes de que los maten para sacarles su piel y vender su carne. Viajan en jaulas hacinadas, son criados o dejados en el frío, sin agua ni comida, y después son cruelmente despellejados, muchos de ellos cuando aún están conscientes. Ni siquiera los cachorros se salvan de esta miseria”.

Si hablamos de pieles de perros las más apreciadas son las de razas como el pastor alemán o los san Bernardo y se usan para hacer chaquetas y abrigos gracias a su coloración gris/negra/amarilla, pasan el filtro de la exportación como “zorro” o “mapache asiático”. A los perros se les golpea en la cabeza y posteriormente se les acuchilla en el corazón, vivos aún se les cuelga de un gancho que les atraviesa la garganta y se les despelleja vivos.

Los gatos son criados en granjas, en este caso son ahorcados o ahogados en agua, su piel se prefiere integra y sin rasguños pues son más útiles y valoradas siendo separadas por colores. Los tabby grises y naranjas de pelo corto son los más preciados para la industria peletera. Los animales son, igualmente, despellejados vivos.

Curiosamente la etiqueta de la piel la marcará el comprador que será el que seleccione que tipo de animal es en función de la tolerancia de los consumidores, en Europa sería impensable la venta de piel de perro o gato o productos realizadas con las mismas.

De todo ello se desprende que el negocio es muy lucrativo, tanto que algunas cifras son escalofriantes:

-Se puede tener una reserva de 50.000 pieles de perros y otras tantas de gatos para satisfacer demanda del mercado.

-Se interceptó un cargamento de una compañía china con destino a República Checa donde se intervinieron 5.329 kilos de pieles de gato casero, ello implica la muerte y sufrimiento de no menos de 40.000 gatos, entre esta cifra y 55.000.

-Se detuvo una exportación de China a Italia con 4,7 toneladas de pieles de perro.

-En Alemania se produjo una subasta donde la piel de un perro costaba 7 euros.

-Una empresa asiática, de República China, comercia “subproductos de animales”, vendiendo piezas de piel realizadas con de 6 a 8 pieles de gato gris o tabby al precio de 14 euros.

Los animales son llevados apiñados en jaulas, pisándose unos a otros y sin poder respirar. En los mataderos son cruelmente sacrificados, a veces en medio de la calle. Muchos se ellos son robados a sus dueños pasando de tener una vida plácida a un destino fatal.

China no es el único país que tiene esta práctica salvaje, otros países como Tailandia, Taiwan o Mongolia le siguen, muchas de sus pieles provienen de los programas sanitarios donde se sacrifican perros callejeros así, en 1995, un peletero de Mongolia tuvo un incremento notable de pieles de perro cuyo origen era un programa sanitario en Ulan Bator. Se calcula que en un año se sacrificaron a 8.000 animales cuyas pieles se comercializaron entre Mongolia y Rusia, país al que exportan 10.000 pieles al año para la fabricación de carteras, chaquetas o zapatos no estando marcadas como “Piel de perro”.

Son las prácticas de algunos peleteros de China y Asia, prácticas que van contra la dignidad animal y cuya erradicación y control debe exigirse a las autoridades de cada país, en la no compra y rechazo de productos realizados con pieles de perros o gatos está que baje el nivel de exportación del gigante asiático y, con ello, la disminución de estas crueles matanzas, otra cosa será lo que se haga y suceda dentro de la siempre hermética China pero la realidad, tristemente, ha quedado demostrada.

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