Rituales en Cuba: quién es Yemanyá, la misteriosa y temida diosa del mar

Según sus seguidores, es “la madre de todos los hijos en la tierra” y, además, es “inflexible”.

Yemayá, una deidad cubana “nacida” en África, siempre ha sido amada y temida por los creyentes de este país y hoy admirada en medio de un boom turístico por extranjeros que a veces le rinden culto. En medio de un éxito sin precedentes de su industria turística, que recibió a más de cuatro millones de clientes en 2016, uno de los atractivos de Cuba es su “religiosidad” y, dentro de ella, el denominado sincretismo, una mezcla popular de las creencias nacidas en África y el catolicismo. El sincretismo religioso determina que en la isla Yemayá se compare con la Virgen de Regla, patrona de un poblado en las orillas de la bahía habanera. Es una diosa que —según definición de sus seguidores— es “la madre de todos los hijos en la tierra”, o sea fuente de la vida.

En la naturaleza está simbolizada por las olas, y su baile sensual que se reproduce en las ceremonias nacionales repite el perpetuo movimiento del mar.

“La diosa del mar” es representada en la isla por mujeres que visten de azul y tienen ascendencia africana. “Yemayá cuando castiga es inflexible”, dijo a ANSA Pedro, un creyente que dice preferirla entre “todos los orishas (dioses) porque es la reina de todos”.

Mientras que en Río de Janeiro, donde se la llama Iemanjá, atrae cada 31 de diciembre a cientos de miles de personas que le entregan ofrendas en la larga costa de la ciudad; en Cuba se le brinda un culto mucho más privado, que el turismo va expandiendo.

La orisha o diosa domina muchos de los ritos afrocubanos en El Callejón de Hammel, situado en el barrio de Centro Habana, donde se puede ver el primer mural en la vía pública dedicado a esa cultura. En el lugar pueden encontrarse objetos asociados a esos ritos afrocubanos. Y a danzas y espectáculos en los que participan vecinos del humilde barrio.

En la isla también se incrementó, en las últimas décadas, el número de extranjeros que vienen a “hacerse santos”. Para ello, deben participar en consultas, invocaciones, limpiezas, protecciones, recetas, oraciones y llamados despojos, todos factores de la ceremonia de coronación de santos.

Pedro, un babalawo que defiende una pureza religiosa, cree que “falsos religiosos” distorsionan ese concepto. “Algunos de ellos cobran miles de dólares de sus ahijados”, explicó a ANSA. No obstante, subrayó que los verdaderos sacerdotes o babalawos son la “gran mayoría” en Cuba. Los orishas Obbatalá, Changó, Yemayá y Ochún son los preferidos en las ceremonias de “coronación de santo”, que duran siete días y en las que el español Enrique Díaz querría participar “alguna vez”. “Es un mundo esotérico que quiero explorar. Me parece misterioso pero a la vez atractivo. He notado, en mis estancias en Cuba, que la Santería tiene muchos valores humanos”, consideró.

Quien desea llegar a coronarse en una ceremonia yoruba de coronación de un santo deberá permanecer esa semana sin bañarse o hacer el amor, sólo en comunicación con su orisha personal.

Fuente: Infobae

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