Terror en barrio Santa Rita: ruidos, misterio y el peor desenlace

El cuerpo de Pablo Achingo apareció ayer -miércoles- maniatado, tendido sobre un charco de sangre. Cerca de las 2.30 el aullido de los perros despertó a la chacra 130. Aseguran haber escuchado motos y autos. “No podemos creer tanta crueldad”, lamentaron los vecinos.

Cuando la claridad asomó el miércoles en el barrio Santa Rita, un escenario de crueldad y horror despertó a los residentes. El pánico de los perros de la zona fue lo primero que se escuchó y lentamente, el terror comenzó a rodear a los vecinos de la chacra 130 de Posadas.

“Mi hijo me llamó y me dijo ‘mami, hay un hombre en la calle y parece que está herido o muerto’”, manifestó la enfermera Nora Loyola (47) a PRIMERA EDICIÓN, domiciliada a pocos pasos del lugar del hallazgo. El estudiante caminaba a la escuela cuando se topó con el cuerpo de Achingo en pleno cruce de las calles 82 y 127.
Después de su hijo, fue Loyola la primera en llegar a la escena. “El cuerpo estaba sobre un charco de sangre, boca arriba, sobre la tierra”, apuntó la mujer, quien agregó que “estaba semidesnudo, con medias y una camiseta. En parte estaba quemado, parece que intentaron incinerarlo con papeles o plástico. No se distinguía muy bien todavía porque aún estaba oscuro”.
No obstante la escasa iluminación y las nubes que a esa hora cubrían la capital provincial, la trabajadora de la salud logró a lo lejos -y en base a su experiencia- establecer que el hombre estaba muerto. “Cuando mi hijo me avisó, salí a ver si se trataba de un herido, para ayudarlo, pero al verlo, enseguida noté que ya estaba muerto”, indicó la vecina.
Loyola no demoró en llamar al 911 y denunciar el macabro hallazgo. Enseguida arribaron a la escena efectivos de la comisaría seccional Decimotercera, quienes preservaron el lugar y cubrieron el cadáver. También llegaron los efectivos de Criminalística, quienes realizaron pericias en el lugar. A la par de los uniformados, detrás de la cinta de seguridad, los vecinos rodearon la zona conmocionados y perplejos ante un escenario que jamás habían visto.
“Ver lo que vimos da pánico. Uno se imagina algo así en otros lugares, pero no al salir de casa. Además, en las condiciones en las que lo dejaron… jamás vi algo así”, dijo la enfermera, quien junto al resto de los vecinos se enteró luego que el auto de ese hombre había aparecido incinerado a poco más de un kilómetro de distancia, a la vera del arroyo Mártires. “No podemos creer tanta crueldad, es impresionante”, finalizó Loyola, conmovida como el resto de la chacra 130.
No obstante, pese a que el hallazgo del cuerpo se produjo cerca de las 6 de ayer, los vecinos comenzaron a presentir lo peor unas cuantas horas antes. Cuando descubrieron el cadáver, comprendieron por qué alrededor de las 2.30 los perros de la cuadra despertaron a más de un habitante de la zona.
Luciana Valenzuela (69) fue una de las que vio interrumpido el sueño ante tanto ruido. Desde la ventana de su casa, emplazada en la esquina misma del hallazgo, la mujer notó que algo extraño sucedía.
“Salí a mirar y le tiré un palo a los perros para ahuyentarlos, pero seguían atacando. El perro de la vecina no dejaba de ladrar”, recordó la mujer sobre aquellos minutos de misterio y confusión.
La oscuridad de la madrugada era envolvente y la mujer no supo distinguir qué ocurría. Sin embargo, percibió que algo malo pasaba. Fue ese mismo temor el que la obligó a despertar a su hija. “Yo le dije ‘levantate mi hija, hay algo en medio de la calle’. Pero ella no se animó a salir afuera, tuvo mucho miedo”.
Desde la ventana, la mujer pensó que sobre la calle había una bolsa y volvió a la cama. “Me quedé muy mal, sabía que había algo que estaba mal y ya no dormí. Incluso pensé que era una persona decapitada, que le pusieron ropas en la cabeza”, sostuvo. No estaba tan equivocada: más tarde se supo que el cadáver de Achingo fue abandonado envuelto en toallas y sábanas.
Sobre los autores, en la chacra 130 nadie alcanzó a ver nada. Apenas una vecina, quien prefirió mantener su nombre en reserva, dijo que a esa hora, cuando ladraban los perros, escuchó el ruido de un auto y de una puerta que se cerraba. Al respecto, Valenzuela le contó a PRIMERA?EDICIÓN que sólo escuchó sonidos de motos.
“Parece que ‘controlaron’ el ambiente antes de arrojar el cuerpo. Es raro porque no se vieron huellas de autos o frenadas, ni se escucharon tiros”, indicó la mujer, conmovida al igual que el resto de sus vecinos: “ver todo lo que vimos me dio dolor de estómago, me hizo temblar”.
 
Último adiós
Anoche, al cierre de la edición impresa, fuentes del caso le contaron a PRIMERA?EDICIÓN que el cuerpo de Achingo aún no había sido entregado a sus familiares, en razón de los exámenes que se realizaban en la Morgue Judicial aún no habían concluido.
No obstante aquello, se supo que el último adiós al dirigente se realizaría en una casa funeraria emplazada sobre avenida Lavalle y Japón. Se espera una presencia masiva:?la víctima era conocida en distintos ámbitos de Posadas.
Fuente: primeraedicion.com.ar
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