Misterio de un manuscrito hebreo de 2.600 años es por fin revelado

“Nueva” inscripción en un casco de arcilla leída 50 años después de su descubrimiento.
American Friends of Tel Aviv University (AFTAU)

Gracias al uso de tomas multiespectrales, un equipo de investigadores de la Universidad de Tel-Aviv ha podido leer una serie de inscripciones de tinta sobre arcilla (ostraca) que no son comprensibles simple vista. El artículo, que data aproximadamente del año 600 A.C., fue encontrado hace 50 años en la fortaleza judía de Arad y se mantuvo guardado en el Museo de Israel, en Jerusalén, durante todo este tiempo, sin saberse que tenía anotaciones adicionales en el reverso. El estudio fue publicado en PLoS ONE.

Las ostracas, o cascos de arcilla, se emplearon para realizar cálculos, anotaciones y pequeñas cartas debido a su bajo costo, en comparación al papiro. La fortaleza de Arad, por su parte, fue construida en la era de los reyes David y Salomón, alrededor de los años 900 A.C., y destruida entre los años 567 y 577 A.C. cuando los babilonios conquistaron Judea. “Arad fue una avanzada militar con unos 30 soldados instalada en el desierto de la frontera sur”, dice una de las autoras del estudio, Anat Mendel-Geberovich.

Se sabía que el texto en el anverso de las ostracas, conservados en Arad durante siglos, datan de un tiempo justo anterior a la conquista babilónica de Judea. Se trata de una correspondencia de tipo militar, que consiste principalmente en el reporte de las reservas de alimentos y el movimiento de los soldados. Las cartas también revelaron una correspondencia con las fortalezas vecinas, así como órdenes de superiores dirigidas a la guarnición de Arad. Las ostracas de tipo económico se encontraron solamente en una habitación de la fortaleza y estaban dirigidas a una persona llamada Elyashiv, el intendente de la misma.

Un ejemplo de las inscripciones previamente leídas en el anverso de la arcilla revela un mensaje que recibió Elyashiv de un tal Ḥananyahu, quien se presume fue el intendente de la fortaleza vecina de Beersheba, ubicada a 25 km de Arad. Este señor pedía a Elyashiv enviar dinero (los lingotes de oro o plata con marcas para certificar su peso fueron utilizados en Judea a manera de moneda). Durante muchos años, los arqueólogos consideraron que el reverso de las ostracas no contenían información debido a que no encontraron rastros de tinta en ellas. Hasta el día de hoy.

En la nueva investigación, los arqueólogos sometieron ambos lados de la arcilla a una toma multiespectral. Así, encontraron 20 palabras “nuevas” en el anverso (casi la mitad del total del texto) y descubrieron que el reverso también contenía inscripciones al hallar 17 palabras en ese lado. Entre los nuevos mensajes descubiertos resalta uno en especial: un pedido para que Elyashiv envíe vino (“si tuviera algo de vino, envíelo”, dice textualmente) y una promesa de ayuda si es que llegara a necesitar algo.

En un artículo previo, los autores de la investigación analizaron una serie de inscripciones de la fortaleza de Arad escritas alrededor del 600 A.C. En esta investigación, los científicos proponen la hipótesis de que la alfabetización del país era bastante alta. Esto habría favorecido la creación literaria y, tal vez de manera indirecta, terminaría confirmando la teoría que propone que la primera compilación de textos bíblicos se realizó antes de la toma del país por los babilonios, no después.

Catalina Rusakova

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