Némesis, la hermana perdida del sol, habría sido real

Una nueva teoría de cómo las estrellas nacieron le da mayor peso a la hipótesis que afirma que la mayoría de estas nacieron con (por lo menos) una hermana. Nuestra propia estrella no sería la excepción, trayendo de nuevo a la discusión la existencia de la presunta hermana ‘maligna’ de nuestro sol, Némesis. El trabajo, de investigadores de la Universidad de California, Berkeley y el Observatorio Astrofísico Smithsonian, en la Universidad de Harvard, puede ser descargado en la web de artículos preimpresos arXiv.org.

Por décadas, algunos científicos han especulado que nuestro sol, al momento de nacer, hace 4.5 mil millones de años, habría tenido una compañera. El poder gravitacional de esta última habría empujado a cometas fuera de sus órbitas naturales, enviando algunas de ellas hacia la Tierra (y causando, se cree, extinciones masivas como la de los dinosaurios.

“Sí, es probable que Némesis haya existido hace muchísimo tiempo”, señaló Steven Stahler, de la UC Berkeley, en una reseña.

Pero la real Némesis no habría sido una asesina: esta, muy probablemente, se liberó del sol y se perdió en la Vía Láctea miles de millones de años atrás, explicó el equipo.

Sistemas multiestelares, como la ‘triple’ Alfa Centauri (nuestra vecina más cercana), son comunes en la Vía Láctea. De  hecho, reciente simulaciones sugieren que la mayoría si no todas las estrellas nacieron con compañeras.

Primeras pruebas empíricas

El nuevo trabajo puso estas suposiciones a prueba. El equipo analizó la nube molecular Perseo, una región de formación de estrellas a unos 600 años luz de nosotros. Las observaciones de la nube Perseo (por el Very Large Array en Nuevo México, y el Telescopio James Clerk Maxwell en Hawái) revelaron 55 estrellas jóvenes en 24 sistemas multiestelares (la mayoría de ellos binarios), al mismo tiempo que 45 estrellas solitarias. Nadie había observado hasta ahora de forma sistemática la relación entre las estrellas jóvenes y las nubes que las engendraron.

El equipo descubrió que todos los sistemas binarios hallados (aquellos separados por al menos 500 unidades astronómicas) eran muy jóvenes. Los sistemas binarios de mayor edad eran más compactos. A partir de ello, los investigadores hicieron estudios de modelos para entender mejor qué era lo que estaban viendo.

“Ejecutamos modelos estadísticos para ver si podíamos explicar las poblaciones de estrellas jóvenes solitarias y binarias de todas las áreas en la nube molecular de Perseo, y la única forma de reproducir la información era una en la que todas las estrellas nacieron como binarias”, explicaron. “Estos sistemas, posteriormente, se contraen o se separan en un millón de años”.

De hecho, la mayoría de estas estrellas binarias recién nacidas (cerca del 60%) acaban separándose. Ese fue, probablemente, el destino de Némesis y el sol, según sugiere el último trabajo.

El artículo fue aceptado para su publicación en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society.

Hace pocos días, usando el telescopio ALMA, dos equipos internacionales de astrónomos han descubierto que el isocianato de metilo, en la constelación Ofiuco (a 120 parsecs de la Tierra), una compleja molécula orgánica, se encuentra presente el sistema proto estelar binario IRAS 16293-2422. Este descubrimiento es valioso debido a que esta molécula participa de la síntesis de péptidos y aminoácidos, elementos importantes para la existencia de la vida tal y como la conocemos en la Tierra.

Daniel Meza

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