La identidad del misterioso Fulcanelli

Por: Jose Manuel García Bautista

Uno de los misterios históricos que más me llaman la atención es el relacionado con los constructores de catedrales y con la simbología oculta en estos grandes templos religiosos de la cristiandad. De entre todos los autores que han destacado al tratar esta materia destaca, por encima de cualquier otro, uno en especial… Se trata de Fulcanelli y su misterio es no menos apasionante.

Su libro “El misterio de las catedrales” tiene décadas, desde que Fulcanelli escribió dicha obra se ha convertido en un imprescindible en cualquier librería y, sobre todo, en un gran compendio de saber y alquimia, allá donde en nuestro siglo avanzan los conocimientos sobre ello.

“El misterio de las catedrales” vio la luz, de cara al lector, en el año 1926, publicado en Francia y con una tirada muy corta: tan sólo 300 ejemplares con un elevadísimo precio de 100 francos (de la época) cada copia. Su autor se hacía llamar Fulcanelli y daba la sensación que tras ese nombre, a todas luces ficticio, se escondía un hombre con temor a que se le pudiera identificar. Igualmente dedica su libro a los “Hermanos de Heliópolis”, tan vinculado ese nombre al Antiguo Egipto, cuna del hermetismo y de antiguos ritos tan desconocidos como ocultos.

Todo ello quizás tuviera relación con el descubrimiento en las imágenes de la fachada de la catedral de Notre Dame, en París, la cuales parecen que atendían a un patrón inteligente en el cual se podría leer, en la piedra, una guía que diera el acceso a la Gran Obra alquímica, el resultado ansiado de conseguir la Piedra Filosofal.

Pero hay más: Fulcanelli jugaba con lo que él denominaba como cábala fonética, así -para él- el arte gótico –art goth en francés- era un especie de pseudolengua -un argot- para iniciados que ocultaba el secreto de poder controlar a la materia y que pasaba desapercibido al profano.

De Fulcanelli han llegado dos obras: “El misterio de las Catedrales” y “Las moradas filosofales”. De su identidad poco se sabe salvo que estuvo por París en los años 20 donde contactó con la “Boheme” de la época, con pintores, poetas, esoteristas y pensadores como René Schwaller de Lubicz, conocedor de Egipto o Julien Champagne cuyo interés se centraba en transmutar un metal innoble en oro.

Parece que la identidad de Fulcanelli podría estar en el propio Champagne pues dejó un legado de 36 láminas en el libro libro y fue quién más cerca estuvo siempre de las dos obras referidas. Pero se llevó el secreto a la tumba pues murió en 1932, su idea era que quién leyera la obra se centrara en su contenido sin detenerse a comprobar las posibles ideologías de un autor con biografía conocida. Para ello además tendríamos que analizar lo que significa FULCANELLI que, como si de un juego de palabras se tratara, se puede formar la oración: “L’ÉCU FINAL” o “El escudo final” traducido al castellano. Así el siguiente paso sería ver la edición del libro en 1926 donde aparece una figura con un escudo de armas donde aparece una leyenda que dice: “UBER CAMPA AGNA”, si lo relacionamos con Julien Champagne descubrimos una de sus famosas cábalas fonéticas que hace referencia, nada más y nada menos, que a Julien Hubert Champagne = UBER CAMPA AGNA. Así Fulcanelli y el serían la misma persona: misterio resuelto.

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