¿Tu matrimonio perdió la chispa? Intenta mejorarlo con fotos de conejitos

Un estudio dirigido por James K. McNulty de la Universidad Estatal de Florida ha desarrollado una intervención no convencional para ayudar a los matrimonios mantener encendida la pasión: la exposición a imágenes de cachorros y conejitos.
El estudio se publica en Psychological Science y da cuenta de cómo cambiar los pensamientos de alguien acerca de su cónyuge, en contraposición lo que se piense de sus comportamientos, podría mejorar la calidad de la relación. Ello, mediante el cambio en las asociaciones automáticas inmediatas que vienen a la mente cuando la gente piensa en sus cónyuges.
Los mecanismos. Las mismas pueden provenir de la misma imagen que se tiene de la pareja, “pero también de cosas no relacionadas, como cachorros y conejos”, explicó McNulty. Así como cuando Pavlov condicionó a sus perros a relacionar el sonido de una campana con la comida.
El estudio incluyó a 144 parejas casadas, todas menores de 40 años y casadas por menos de 5 años. En promedio, los participantes tenían alrededor de 28 años de edad y alrededor del 40% de las parejas tenían hijos.
Al inicio del estudio, las parejas completaron una serie de encuestas de medición de la satisfacción con su relación. Unos días más tarde, los cónyuges llegaron al laboratorio para completar otro sondeo sobre sus actitudes inmediatas y automáticas hacia su pareja.
Se pidió a cada cónyuge ver individualmente un breve flujo de imágenes una vez cada 3 días durante 6 semanas, entre las cuales se mostraban intercaladas fotos de su pareja. Los que estaban en el grupo experimental vieron siempre la cara de su pareja al lado de estímulos positivos (por ejemplo, una imagen de un cachorro o la palabra “maravilloso”), mientras que aquellos en la condición de control vieron el rostro de su cónyuge con estímulos neutrales (por ejemplo, una imagen de un botón).
Las encuestas. Las parejas también completaron encuestas sobre la actitud hacia su pareja, cada quincena durante 8 semanas, indicando lo más rápidamente posible el tono emocional de las palabras positivas y negativas después de vislumbrar rápidamente una serie de caras, que incluían la de su pareja.
Los datos recogidos mostraron que la asociación creada funcionó: los participantes expuestos a imágenes positivas al lado de la cara de su pareja mostraron reacciones automáticas más positivas hacia esta durante el curso de la intervención en comparación con los que vieron a sus parejas junto a imágenes y neutras.
Más importante aún, la intervención se asoció con la calidad general del matrimonio: Como en otras investigaciones, las reacciones automáticas más positivas a la pareja predijeron mayores mejoras en la satisfacción conyugal durante el curso del estudio.
RESULTADOS Y ESCEPTICISMO
“En realidad estaba un poco sorprendido de que funcionara”, explicó McNulty. “Toda la teoría que he revisado sobre el condicionamiento evaluativo sugirió que debería, pero las teorías existentes sobre relaciones, y la sola idea de que algo tan simple y no relacionado con el matrimonio podría afectar cómo se sienten las personas sobre su relación, me mantuvieron escéptico”.
(FUENTE: rpp.pe)
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