Explicaciones racionales de los avistamientos de ovnis

Explicaciones racionales de los avistamientos de ovnis

Por A. Manzano
Antes de recurrir a las teorías fáciles sobre que los pilotos y pasajeros de objetos voladores no identificados -OVNIs- son extraterrestres de existencia todavía sin demostrar, han de agotarse las posibilidades del mundo real, regido por las leyes de la física y, en particular, de la aeronáutica.

Durante la Guerra Fría, el período que abarca desde el final de la II Guerra Mundial -1945-, hasta la desintegración de la URSS -1991-, los dos grandes bloques –el estadounidense y el soviético- llevaban a cabo todo tipo de acciones para engañar a sus contrincantes acerca de las capacidades militares de las que disponían o sobre las que estaban investigando, en medio de una carrera por situarse tecnológicamente por delante del otro.

Por eso, no se descarta la posibilidad de que EE.UU. promoviera, de forma deliberada, una campaña de potenciación de fenómeno OVNI para ocultar sus propios ensayos aeronáuticos –algo que, seguramente, también hicieran desde el lado contrario-. De hecho, a finales de 2014, la CIA publicó este mensaje a través de su cuenta de Twitter: “¿Recuerdan los fenómenos extraños en el cielo en los años 50? Fuimos nosotros”. Y un enlace al programa secreto de desarrollo de los aviones espía U-2.

 El avión alemán Sack AS-6, de ala circular, de 1944.

Aviones que parecían ovnis

El diseño de los aviones con los que se experimentaba en esos años pudieron alentar las especulaciones sobre la existencia de OVNIs. Tanto EE.UU. como la URSS se habían apropiado de científicos e ingenieros alemanes -el más conocido era Werner von Braun, experto en cohetes, que pasó a EE.UU.-, junto con prototipos y planos de las novedades tecnológicas en las que Alemania trabajaba a finales de la II Guerra Mundial -las ‘Armas Maravillosas del III Reich’-.

Así, el ‘fichaje’ de esos expertos alemanes permitió a los americanos aprovecharse de sus investigaciones en aviones con novedosas alas volantes, alas tubulares y alas circulares, y prototipos que eran capaces de despegar y aterrizar en pistas muy cortas. Uno de los prototipos de aviones de ala circular era el Sack AS-6, del año 1944, de 5 m de envergadura, motor de hélice y un timón que sobresalía del círculo del ala, pero que nunca llegó a volar.

Todos estos progresos aeronáuticos eran consecuencia de las lecciones ‘ensayo-error’ de otras pruebas llevadas a cabo a principios del siglo XX, con alas de diferentes diseños, colocadas en distintas posiciones y en mayor o menor número. Por ejemplo, el español Ricardo Causarás construyó la primera aeronave del mundo con ala delta, en 1905 y hubo otros aviones con una, dos, tres –el caza Fokker DR-1 del Barón Rojo-… y hasta nueve alas en tres grupos de tres, como fue el caso del hidroavión Caproni CA-6, de 1921.

 El insólito conjunto de nueve alas del hidroavión Caproni CA-6 de 1921.

¿Por qué los ovnis tienen forma de platillo volante?

Desde finales de 1942 hasta principios de 1947, EE.UU. experimentó con los prototipos desarrollados por Charles Zimmerman, denominados Vought V-173 ‘Flying Pancake’ –tarta voladora-. Su ala medía siete m de envergadura y podía volar a poco más de 220 km/h.

El siguiente prototipo fue el Vought XF 5U ‘Flying Flapjack’, de casi 10 metros de envergadura y que, visto desde lejos, también respondía a la forma con la que se identificaban los ‘platillos volantes’. El hecho de que, como el V-173, estuviera propulsado por dos motores de grandes hélices no invalida esa forma de describirlo, pues las palas no se ven cuando funcionan los motores. Su velocidad máxima alcanzaba los 765 km/h a 8.500 m de altura, ligeramente superior a la del moderno -entonces- caza convencional North American P-51 Mustang.

Por otra parte, las capacidades V-STOL, que permiten a un avión despegar y aterrizar en vertical, exigen ascensos y despegues con trayectorias en grandes ángulos, que pueden ser interpretados fácilmente como algo cercano al vuelo estacionario –mantenerse en el aire sin moverse, como los helicópteros-. Este proyecto fue cancelado en 1947.
Merece verdaderamente el apelativo de ‘platillo volante’ el prototipo de Avro Canada, de 1958, de un cazabombardero VTOL -es decir, de despegue y aterrizaje vertical- denominado Avrocar VZ-9, que estaba dotado de tres reactores. Como no lograba la estabilidad y apenas ascendía hasta 1 m de altura y volaba sólo a unos 55 km/h, el proyecto fue cancelado en 1961.

Los vuelos de estos prototipos, observados y magnificados por quienes sólo conocían las formas convencionales de los aviones, debió causar una cierta extrañeza que fue la que seguramente motivó el origen del mito OVNI en su versión ‘platillo volante’.

¿Por qué vuelan tan rápido los ovnis?

Uno de los objetivos de los fabricantes de aviones experimentales de EE.UU. ha sido siempre desarrollar aeronaves con la última tecnología, para, sobre todo durante la Guerra Fría, mostrar a la URSS su superioridad.

Los prototipos de aviones experimentales, normalmente identificados por la X que precede a sus siglas, han batido numerosos récords de velocidad. Por ejemplo, el X-15 de la empresa North American llegó a superar los 100 km de altura y alcanzó una velocidad de 7.274 km/h. Sus vuelos se llevaron a cabo entre junio de 1959 y octubre de 1968.

Pasando de los prototipos experimentales a los aviones que alcanzaron la producción en serie y fueron plenamente operativos, puede citarse el SR-71 Blackbird, de Lockheed, incorporado a la USAF, entre 1966 y 1998, para misiones de reconocimiento estratégico a gran altura. Podía subir hasta casi los 26.000 m y volar a más de 3.500 km/h.

El SR-71.

Volviendo a los aviones experimentales hipersónicos, puede citarse al más reciente X-43 de la NASA, cuyo primer vuelo se llevó a cabo el 2 de junio de 2001, y que ha llegado a volar a más de 11.000 km/h.

Con estos ejemplos se pretende justificar la existencia de aparatos poco o nada conocidoscuya velocidad es inalcanzable para un caza moderno; es decir, una explicación para el ‘caso Manises’ de 1979, cuando un Mirage F-1 que iba a 2.300 km/h no pudo alcanzar a la nave no identificada a la que perseguía.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s