“¡Un espíritu no me deja morir!”

No ve otra escapatoria que el suicidio. Aunque antes amaba la vida, Andrea ha optado por poner fin a su existencia ante el supuesto asedio permanente al que le somete un espíritu desde el año pasado. Pero el ente, según ella, ha frustrado todos sus intentos por dejar este mundo. Y lo ha hecho hasta en siete ocasiones.

Ha probado de todo: veneno, matarratas, cloro… Pero no ha tenido éxito. Los vecinos de la mujer, que reside en el noroeste de Guayaquil, están convencidos de que es un caso paranormal. La Inmortal, como ya la apodan otros moradores, solo quiere poner fin a su tormento.

Su mirada es esquiva, recelosa. Parece temer todo lo que le rodea. Con las manos apoyadas sobre las piernas, Andrea, de 36 años, afirma que no son los médicos quienes la han salvado cada vez que intenta matarse, sino el ente (demonio). Está convencida de que este presunto espíritu domina su voluntad a su antojo y la quiere viva para martirizarla.

Una vez se lanzó “contra un carro”. Sus seres queridos la socorrieron a tiempo, pero logró zafarse de ellos, de modo que llamaron a la Policía Nacional. Varios agentes la cargaron hasta la casa.

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Instante en que el evangelista Lucas 4:18 realiza una oración a la supuesta poseída.

“NADIE PUEDE AYUDARME”

“Nadie puede ayudarme. Eso me dice él”, repite en varias ocasiones la afectada. Su rostro, desencajado, refleja el sufrimiento que le acecha.

Entonces, como si así pudiera demostrar que dice la verdad, entreabre las piernas y muestra una gran mancha rojiza bajo sus nalgas. Cuenta que por las noches siente cómo el supuesto espíritu navega entre sus genitales hasta hacerla gemir de placer, que las marcas son el resultado de estas prácticas “paranormales”.

Sin embargo, los médicos que la atienden le han resaltado que se trata de un caso de tiña (enfermedad producida por diversos parásitos, que puede provocar costras y ulceraciones).

UN TERROR PERMANENTE

Andrea evita mirarse las palmas de sus manos, porque en ellas cree ver la figura del diablo, con rabo y cachos. Y esa imagen le causa un profundo terror. Además, en ocasiones siente cómo el espíritu inmundo se coloca en el interior de su pecho, de su estómago y de su cabeza. “En este momento lo tengo en el corazón”, indica mientras el evangelista Lucas 4:18, que siempre viste encapuchado y elude mostrar su rostro a los demás, le sostiene la cabeza para recitar una oración en voz alta.

El encapuchado anuncia entonces que se necesitarán varias sesiones para liberarla. “A veces me salen unas ronchas en la espalda, como picaduras de insectos, pero aquí no hay esos animales. O siento que me levanto y salgo a la calle, y veo a las personas que deambulan, pero estoy en la cama. ¡No soporto lo que experimento! ¡Quiero morirme!”, enfatiza.

En ese instante, recuerda que de niña vivió en el campo y que su padre “practicaba brujería”. Al parecer, un día su progenitor, ya fallecido, pactó a todas sus hijas con Satanás: “Fue una persona borracha, intentó matarnos con un machete”. Andrea no logra contener el llanto cuando se le pregunta por sus tres hijos. “Ellos me necesitan y no voy a poder criarlos”, contesta abatida.

Hoy vive en la casa de su exsuegra, quien ha visto de cerca el cambio de conducta sufrido por la mujer desde 2016. “En varias ocasiones la he llevado a los dispensarios médicos y a un hospital psiquiátrico, pero no le han dado un diagnóstico específico, solo medicamentos”, su-braya Irinia.

Mariuxi, que reside a pocos metros de ellas, da fe del caso. A su juicio, lo que le sucede obedece a fuerzas sobrenaturales. “Un día fue a mi casa y me pidió ayuda porque algo se le había metido en su cuerpo. Y mientras tanto leía la Biblia”, revela asustada.

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Aunque los médicos dicen que la mancha entre sus piernas es tiña,

ESPíRITUS BUENOS Y MALOS

El psicólogo Samuel Merlano señala que en la Biblia se habla de espíritus buenos y malos: “Cuando una persona toma una decisión de hacer un pacto con un ente malo, este le ofrece ciertos beneficios, pero hasta un tiempo límite. Le da fama, dinero y salud, entre otras cosas”. Aunque incide en que muchos casos obedecen a la pura sugestión, añade que este tipo de acuerdos espirituales solo

LAS CARTAS

A través de las cartas celtas, el astrólogo Santiago lee que la señora está sufriendo un problema psicológico, emocional y espiritual, quizás por haber jugado con entidades negativas o por haberlas nombrado.

“Tiene un oído selectivo, oye lo que quiere oír y ve aquello que quiere ver. No hay poder que pueda sacar sus ideas de lo que ha preconcebido sobre estas entidades espirituales”, acota.

El cartomántico indica que la cuarta carta en aparecer es el diablo. Y eso, según él, refleja que sus problemas se originaron en la infancia: “Sería bueno que, aparte de los especialistas espirituales, buscara el apoyo de un psiquiatra”.

Está convencido de que su imaginación le hace vivir en un mundo paralelo.

EL EXPERTO

Pedro Posligua, psiquiatra

Podría ser un caso de esquizofrenia

El psiquiatra Pedro Posligua cree que Andrea presenta una predisposición a la esquizofrenia, al igual que algunos brujos “que dicen manejar contenidos mágicos”.

A su juicio, estas interpretaciones de casos como el de ella son primitivas y pueden superarse “con la evolución de nuestra propia cultura”, que aleja progresivamente el análisis irracional.

“Aquí lo que hay es una psicosis inducida en el aspecto cultural”, señala el especialista.

Según precisa, la esquizofrenia puede ser de origen biológico o traumático, debido a algún problema sufrido por la persona afectada.

Por ejemplo, si alguien en su niñez vivió “en un ambiente alucinante con su familia”, en algún momento “va a tener situaciones delirantes, que no se corresponden con la realidad”.

Él también ha tratado a pacientes que han intentado quitarse la vida varias veces en vano: “Ella interpreta que es el demonio quien no la deja morir para seguirla sometiendo. Es una distorsión del pensamiento, que hace que la persona se sienta vigilada y desplazada en su propia conciencia y voluntad por la entidad imaginaria. Se llama trastorno de la conciencia”.

La Ayuda

Si hay algún especialista científico o espiritual que desee ayudar a Andrea con un tratamiento o liberarla de esta pesadilla, puede llamar a los teléfonos 099-4904051 o 042-201100, extensión 2491, de Diario EXTRA.

Por: Germania Salazar

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