Las ‘reliquias’ más sorprendente del mundo de personajes históricos

De las reliquias veneradas sorprenden los 60 dedos y dos cabezas de San Juan Bautista, el diente de Buda -en el templo de Kandy, en Sri Lanka-, pelos de la barba de Mahoma -en Estambul- o el cordón umbilical de Jesús de Nazaret -en la basílica de San Juan de Letrán-. Pero hay otras que son llamativas y no pertenecen a personajes de la Religión.

El dedo de Galileo: se conserva en el Museo de la Historia de la Ciencia de Florencia, fue arrancado, junto con otros dedos y dientes, en 1737 de su cuerpo. Hoy se expone junto a sus telescopios.

El pene de Napoleón: habría sido extraído en 1821 por un cirujano inglés del cuerpo del emperador de Francia cuando se le hizo la autopsia en la isla de Santa Elena. En 2016 apareció entre las curiosidades de un urólogo estadounidense que pagó 2.900 dólares por el miembro de Napoleón. Se subastó y fue adquirida por un coleccionista de Argentina.

Los ojos de Einstein: junto con su cerebro fueron extraídos de su cuerpo en 1955. Se entregaron a su amigo Henry Abrams, al morir este -a los 97 años- se habrían guardado en una caja de seguridad de un banco en Nueva York.

El último aliento de Thomas Alva Edison: se encuentra en el Museo Henry Ford de Dearborn, en Michigan (Estados Unidos) y tendría ese último suspiro del famoso inventor.

Son algunas de esas reliquias que llaman la atención y que, desde luego, su veracidad puede ser puesta en duda.

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