Los Warren: sus mejores casos paranormales

Ed y Lorraine Warren eran dos investigadores estadounidenses de fenómenos paranormales. Ed Warren era el único demonólogo reconocido por la Iglesia, se dedicaba a pintar y llegó a ser un gran autor de varios libros de ciencia ficción. Lorraine Warren es una médium y clarividente profesional, junto con su esposo eran dueños del museo del ocultismo que se encuentra en su casa. Sin embargo Ed murió en el año 2006, así que ahora es propiedad de Lorraine y de su yerno Tony Spera. Actualmente Lorraine sigue haciendo investigaciones y dice que lo hace en memoria de su difunto esposo Ed.

Lorraine Rita Moran, mejor conocida como Lorraine Warren, nació el 31 de enero de 1927 en Bridgeport, Connecticut, fue educada en un colegio católico de niñas, en donde, según una entrevista realizada en 2013, tuvo su primera experiencia cercana con lo paranormal, ya que en el año de 1933 a la edad de 7 años, comenzó a ver luces alrededor de las personas, sin embargo ella no sabía qué eran esas luces o cuál era su significado. “Recuerdo que una vez le dije a una monja de mi colegio: Tus luces son más brillantes que las de la madre superiora” -“¿Qué luces?” Ella le contestó e inmediatamente la mandó a penitencia a rezar, pensando que estaba mintiendo. Fue en ese momento cuando Lorraine comprendió que el ver el “aura” de las personas era un don que solo ella tenía. Nadie de su familia o amigos le creían así que por mucho tiempo ella tuvo que guardar el secreto de las cosas que veía y presentía, hasta que conoció a su esposo Ed Warren.

Edward Warren Miney nació el 7 de septiembre de 1926 igualmente en Bridgeport, Conneccticut. A diferencia de Lorraine, Ed comenzó a vivir experiencias paranormales entre los 5 y 12 años de edad. Entre las 2 o 3 de la mañana, cuando todos dormían, sucedieron una serie de hechos inexplicables. Ed narró en una entrevista de Secrets of the Supernatural, que las puertas de su armario se abrían por sí solas, a los pocos segundos salían de él unas luces flotantes con rostros que lo miraban fijamente. “El rostro que veía más a menudo era el de una anciana enojada, de pronto la habitación se enfriaba al punto de congelarme, se escuchaban pisadas y susurros, a los pocos minutos ya estaba durmiendo en la cama de mis padres. Crecí sin saber qué era aquello” Desde ese momento Ed decidió que a lo largo de su vida investigaría la razón de dichos fenómenos. Murió el 23 de agosto de 2006 a los 79 años.

Se conocieron a la edad de 16 años en el teatro colonial de Bridgeport, lugar en dónde Ed trabajaba y Lorraine frecuentaba con su madre, comenzaron a desarrollar una gran amistad.

Poco tiempo después, Ed tuvo que entrar en la Armada por motivo de la Segunda Guerra Mundial, durante este periodo Ed sobrevivió al hundimiento de su barco, por lo que le otorgaron 30 días de descanso. De vuelta en Conneccticut, Ed y Lorraine se casaron, sin embargo Ed tuvo que regresar a la guerra, de la cual salió ileso y a su regreso Lorraine ya había dado a luz a su única hija llamada Judy.

Ed, antes de ser demonólogo se dedicaba a pintar, algo que desde siempre le gustó y que además tenía talento para ello. Pintaba especialmente cuadros de casas que ellos escuchaban que estaban supuestamente “encantadas”. Iban hasta el lugar y se sentaban en la orilla para poder tener una vista panorámica. Fue ahí cuando Lorraine comenzó a desarrollar más su don, podía ver si la casa realmente estaba encantada o no, también podía ver qué es lo que había pasado y si eran fantasmas o algún ente demoníaco.

Con el paso del tiempo, Lorraine se fue acercando a los dueños de las casas que seguramente se preguntaban qué hacían dos extraños sentados observando su casa. Ella les ofrecía que compraran el cuadro que Ed había pintado, el cual normalmente estaba pintado con fantasmas e identidades a su alrededor. Las personas aceptaban comprar el cuadro con la condición de que los Warren entraran a investigar los sucesos que atormentaban a la familia.

Conforme pasaba el tiempo, Ed y Lorraine comenzaron a obtener más y más reconocimiento, fundando así en el año de 1952 la New England Society for Psychic Research, que por su traducción al español es Sociedad de investigación psíquica de Nueva Inglaterra. Esta fundación es la primera en dedicarse a la investigación de sucesos paranormales, de fantasmas y demonios.

Se aventuraron tanto que llegaron a la “Rectoría de Borley” lugar situado en Essex, que cuenta con la fama de ser “La casa más encantada de Inglaterra”. A pesar de esto, los Warren no cobraban por sus investigaciones, ellos solo recibían ingresos a través de los cuadros que Ed aún se dedicaba a vender. Al poco tiempo de estar constantemente ayudando a las personas e investigando casos paranormales de forma profesional, Lorraine fue identificada como clarividente y médium. Por su lado, Ed es considerado el único demonólogo que fue reconocido por la iglesia, ya que trabajó con otros siete demonólogos siendo todos sacerdotes excepto él.

SUS MEJORES CASOS

☆La muñeca Annabelle☆

De acuerdo con los Warren, en 1970, dos compañeras de piso que por cierto eran enfermeras alegaban que su muñeca Raggedy Ann estaba poseída por el espíritu de una joven niña llamada Annabelle Higgins. Llamaron a Los Warren explicándoles que ésta se movía por la habitación. Los Warren les explicaron que la muñeca no estaba poseída por ningún espíritu, sino por un ente demoníaco, los espíritus no tienen el poder de poseer objetos. Además les dijeron que la muñeca sólo fue utilizada como un conducto o medio, ya que los demonios no poseen cosas sino personas, así que realmente el demonio quería poseer a las enfermeras. Actualmente la muñeca forma parte del “Museo de Ocultismo” de la familia Warren. Sobre este caso se encuentra basada la película de 2014 Annabelle dirigida por John R. Leonetti.

☆La familia Perron☆

En 1971, los Warren afirmaron que en Harrisville, Rhode Island, el hogar de la familia Perron estaba siendo acechado por una bruja llamada Bathsheba, que vivió allí a principios del siglo XIX. De acuerdo a los Warren, Bathsheba Sheldon maldijo la tierra cuando su esposo la encontró frente a la chimenea sacrificando a su hijo, declarando su amor por satanás (posteriormente se suicidó), para que cualquiera que viviera allí muriera de alguna forma. Esta historia es el tema de la película del 2013, The Conjuring. Lorraine Warren era una consultora de la producción y apareció en un cameo de la película. Un reportero de USA Today cubrió algunos aspectos de la película.

La actual propietaria de la tierra hizo su propia averiguación con investigadores privados, con quienes ha trabajado para refutar las historias de brujería y muertes trágicas en esa casa.

☆Terror en Amityville☆

Los Warren son probablemente más conocidos por su relación con el caso de 1976, Terror en Amityville, en el cual una pareja de Nueva York, George y Kathy Lutz, afirmaban que su casa estaba siendo atormentada por una presencia violenta y demoníaca tan intensa que eventualmente los obligó a abandonarla. De acuerdo a los expedientes de los Warren, en la casa Ronald DeFeo asesinó a toda su familia, sin embargo al declararle culpable, dijo que unas voces lo obligaron a hacerlo. Por esta y varias razones se cree que el caso fue una farsa para los Warren. Los autores de The Amityville Horror Conspiracy, Stephen y Roxanne Kaplan personalizaron el caso como un falso “hoax”.Lorraine Warren declaró al The Express-Times que ‘The Amityville Horror’ no era un engaño. Este tema fue base para el libro de 1977 The Amityville Horror y las películas de 1979 y 2005 del mismo nombre. También este caso aparece en los inicios de la película The Conjuring 2.

☆El poltergeist de Enfield☆

A finales de 1970, los Warren investigaron el caso de un poltergeist en Enfield, al norte de Londres, cuyo caso afectó principalmente a una niña de 12 años de edad, Janet, la cuál estaba siendo usada por un ente. El caso sufrió varias complicaciones debido a la incredibilidad de las pruebas. La historia fue la inspiración para la película de 2016 The Conjuring 2.

☆Asesinato del demonio☆

En 1981, Arne Johnson fue acusada de asesinar a su casero, Alan Bono. Ed y Lorraine Warren fueron llamados antes del homicidio para lidiar con la supuesta posesión del hermano menor del prometido de Johnson. Los Warren subsecuentemente afirmaron que Johnson también estaba poseída. Durante el juicio, Johnson intentó librarse de la culpabilidad alegando posesión demoníaca, pero no fue aceptada.El caso fue descripto en el libro de 1983 titulado The Devil in Connecticut by Gerald Brittle.

☆La aparición de Connecticut☆

En 1986, Ed y Lorraine Warren anunciaron que The Snedeker House, una casa funeraria, estaba infectada con demonios. El caso fue cubierto en el libro de 1992 In a Dark Place: The Story of a True Haunting. Una película de TV luego fue parte de la serie de Discovery Channel: A Haunting, producida en 2002. Una película pobremente basada en estos eventos, dirigida por Peter Cornwell, fue lanzada en el año 2009.

☆La familia Smurl☆

Jack y Janet Smurl, residentes en Pennsylvania, reportaron que su casa era acechada por numerosos fenómenos paranormales, incluyendo sonidos, olores y apariciones. Los Warren se involucraron en el caso y declararon que la casa estaba ocupada por tres espíritus menores y también por un demonio que aparentemente abusó sexualmente de Jack y Janet Smurl. Este caso fue motivo de un libro de bolsillo en 1986 The Haunted y una película para televisión homónima, dirigida por Robert Mandel.

☆Hombre lobo☆

En 1991, el libro de los Warren Werewolf: The True Story of Demonic Possession fue publicado en el cual aseguran haber exorcizado un demonio hombre-lobo. Bill Ramsey había mordido a un gran número de personas en repetidas ocasiones creyendo que era un hombre lobo. Aunque no hubo fotos o vídeos que comprobaran que Bill estaba poseído por un ente demoníaco, el caso dio mucho de que hablar, tanto que fue documentado. El caso sigue abierto.

☆Cementerio Unión☆

El libro de Ed Warren Graveyard: True Hauntings from an Old New England Cemetery (St Martins Press, 1992) describe la caza de un fantasma (de una mujer) en el Cementerio Union en Easton, Connecticut. Asegura haber capturado este suceso en una cinta. Sin embargo el caso no fue tan documentado, ya que no se dio a conocer la cinta, por decisión de los Warren.

Único en su tipo, el Museo del Ocultismo contiene todos los objetos que han sido investigados por los Warren; objetos que fueron utilizados supuestamente para magia negra o tienen vínculo con alguna entidad demoníaca, algunos son muy peligrosos y queda estrictamente prohibido tocarlos. El objeto más maldito que se exhibe y uno de los más famosos, es la muñeca de Annabelle, a la cuál se le atribuyen varias muertes de personas que han ido a desafiarla al museo. Lorraine asegura que varias veces la encuentra levitando en la caja en la que se encuentra. Para mantener todo en calma, un sacerdote va a bendecir el lugar tres veces por semana.

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Miedo en el viejo psiquiátrico de Miraflores

En muchas ocasiones nos preguntamos si donde antaño hubo un edificio que, presuntamente, estaba encantado, al derribarse y construir –o no- en su lugar los fenómenos pudieran mantenerse. Quizás, en la mayoría de los casos, al no existir una edificación los investigadores perdían el interés por el mismo y se describían menos incidentes inexplicables, pero ello no es un indicador de ausencia sino de desconocimiento al no investigar. Quizás la respuesta a tan intrigante pregunta la tenga un enclave tan mágico como encantado, que fue derribado, y que encontramos en las cercanías de la llamada Súper Norte en las inmediaciones del barrio de Pino Montano: el viejo psiquiátrico de Miraflores.

Las autoridades sanitarias de Sevilla deciden construir un lugar donde albergar el cuidado y tratamiento de los enfermos mentales en Sevilla, debía de ser un espacio grande pues debía recoger a otros enfermos repartidos por otros centros hospitalarios sevillanos, en algunos casos con instalaciones inadecuadas como era el caso del viejo hospital de las Cinco Llagas o de la Sangre, todo ello se estimó que alcanzaría la cifra de casi 1600 enfermos.

Su historia

El psiquiátrico de Miraflores entró en funcionamiento allá por la década de los 60 del pasado siglo XX y era en extremo necesario pues hasta entonces había realizado tal función el hoy Parlamento de Andalucía que no tenía unas condiciones higiénicas aptas para ello amén de su excesiva antigüedad (un edificio del siglo XVI). En el año 1884 se toma la decisión de construir en la “Huerta de Miraflores” el psiquiátrico sevillano; la zona era también conocida como “Charco Redondo” donde muchas personas encontraron refugio en otras épocas más duras para este país. Así, para su construcción, se siguió el modelo del arquitecto Manuel Portillo que contó con la ayuda –y observaciones- del doctor Gabriel Lupiañez, que tenía experiencia en prácticas psiquiatritas en diferentes instituciones mentales de gran nivel.

Inicialmente, en 1884, se diseñó unas instalaciones que debía dar cobijo a 600 plazas entre hombres y mujeres. Pasaron los años y la construcción se fue finalizando hasta que el 24 de junio de 1890 se abrió el primero de los pabellones; progresivamente se abrirían otros como en 1892 el tercero, en el año 1893 el cuarto y quinto, siendo el bloque centra inaugurado y abierto en 1896 el central. El edificio se fue ampliando poco a poco por necesidades sanitarias y en 1968 se realiza la última obra de ampliación.

En 1984 el psiquiátrico no acepta más altas en sus instalaciones y para 1990 el Servicio Andaluz de Salud decide descatalogarlo como institución psiquiátrica pasando a ser gestionado por Diputación hasta el 1 de enero de 1991, se transfiere a la Junta de Andalucía quedando al amparo del Hospital Virgen Macarena como Unidad de Salud Mental hasta que el 1999 se dispone su cierre teniendo una prórroga el pabellón de Infantiles.

Hechos desconcertantes

El edificio, una vez abandonado, tuvo vigilancia y quedaba comunicado al resto de bloques en los que había personal trabajando, no obstante son los propios trabajadores los que manifestaban que pese a estar ya en desuso se escuchaban ruidos extraños e, incluso, pasaban “cosas raras”. El incidente que más asombró a un vigilante de seguridad fue aquel en el que, una noche, en una ronda, vio encenderse una luz. Accedió al sitio creyendo que podría haber entrado alguien en el interior. Buscó la zona en la que vio la luz y no le costó demasiado trabajo, la habitación se veía iluminada al final del pasillo. Al abrir la puerta la sorpresa fue que no había nadie y que en aquella habitación no había ni bombilla “entonces escuché claramente una voz que me llamó por mi nombre y como algo me empujaba hacia el poco mobiliario que quedaba en aquella habitación. Me giré, la puerta estaba cerrada y no había nadie que yo pudiera ver pero sentía, cerca de mí, una respiración… Fueron momentos de mucha tensión, nunca había pasado tanto miedo”.

Prácticas inhumanas

El edificio, al ser de la Diputación de Sevilla también tuvo otros usos, uno de ellos era la acogida de menores y, normalmente, había vigilancia dentro del mismo. El lugar, está marcado por el drama, por la tragedia mental de muchas personas, por la sinrazón de enfermedades que eran dictadas como “mentales” si más autoridad que la que dictaba la “Ley de Vagos y Maleantes” en tiempos de la dictadura en España. En aquellos años el trato era inhumano en muchas instituciones psiquiátricas y la sevillana no parecía una excepción. Así encontramos el relato, en 1972, de Juan Sánchez Vallejo, doctor que finalizaba sus estudios de Medicina en la especialidad de Psiquiatría en la Facultad de Sevilla. En una época en la que se consideraban terapias y tratamientos aptos prácticas hoy no permitidas como realizar lobotomías anulando “la violencia en el enfermo”y también su voluntad o el aplicar el temible electroshock.

La “Ley de Vagos y Maleantes” permitía que todo aquel que tuviera un comportamiento considerado extraño por un tercero, y se denunciara, pudiera ser ingresado en el llamado “manicomio” y allí pasar una temporada que podría calificarse de pesadilla como fue el caso de represaliados, homosexuales u otras personas sin más enfermedad que la de pensar de forma diferente, sentir o vivir fuera de los cánones clásicos marcado por la época.

Las condiciones de los psiquiátricos en España eran deplorables pues, en Sevilla, había masificación con casi 1500 enfermos de los cuales el 80% llevaban ingresados alrededor de 10 años. Se carecía de habitaciones, había enfermos salas no habilitadas o corredores. El doctor Sánchez Vallejo indicaba que en el Psiquiátrico de Miraflores se realizaban prácticas consideradas vejatorias cómo la de higienizar al enfermo sacándolo “a un patio en camisón, en invierno y en verano, donde un celador les rociaba los genitales con una manguera de agua fría y otro los fumigaba con insecticidas”.

Fenómenos inexplicables

Era el psiquiátrico un lugar en el que había una fuerte carga emocional, una fuerte carga psíquica y todo ello, antes o después, acaba saliendo y manifestándose se la forma más insospechada.

Una vez derruido el edificio sólo quedó como vestigio el solar donde antaño se asentaba. Sin embargo hay algo más… Los empleados –que ya no trabajan en este lugar- afirman que, hoy día, en aquel mismo solar, “pueden escucharse voces y llantos, impresiona mucho”, nos relataba una persona que estuvo vinculada al mismo. “Una noche cruzaba por esta zona, donde estuvo el manicomio y, de repente, me llamaron, por mi nombre. Me volví pero no había nadie, además la noche era muy mala, hacía mucho frío y se iba a poner a llover de un momento a otro. Seguí caminando y me volvieron a llamar, ya no tuve ninguna duda, algo invisible estaba pronunciando mi nombre y no era de este mundo”.

Nuestro protagonista silenció esta experiencia hasta una noche en la que vio a un compañero entrar lívido en el pabellón: “¿Qué te pasa? ¿Has visto un fantasma? Y me dijo que dando una ronda le habían llamado, se dio la vuelta y miró, alumbró con la linterna pero no vio a nadie, además la zona no es de las más oscuras pues es donde estaba el manicomio y llega la luz de la carretera y de la otra zona. Al no ver nadie creyó que era una mala pasada de su cabeza, entonces fue cuando algo le dio en el hombro, como un toquecito y pudo ver a un señor, con bata o “pijama” de paciente que lo miraba a apenas dos metros y se desvaneció ante él… Claro, al regresar el pobre tenía un ataque de ansiedad de la experiencia tan fuerte que vivió”.

Voces de nadie, ruidos extraños y “siluetas o sombras que se pasean por ese mismo sitio y que no están proyectadas por nadie”, son algunos de los fenómenos que hoy se pueden vivir en este preciso lugar pese a que el edificio -como tal- ya no existe.

Pero no son las únicas experiencias extrañas vividas allí, cuando el edificio estaba aún en pie un grupo de personas entró en el interior del mismo a través de la “sala de máquinas”, P.J. nos decía: “Fuimos a este lugar llamados por la curiosidad de ver que sucedía en su interior, venía una persona con dotes de médium. Él comenzó a sentir allí cosas muy fuertes, a manifestar mensajes coherentes con el sitio donde nos encontrábamos pero, lo más impresionante, fue una psicofonía que captamos dentro y que resultaba desgarradora”.

Testimonios y vivencias

José Luis S. también ha trabajado en su interior: “Yo trabajé mucho tiempo allí, cuando había pacientes y cuando no. Cuando había pacientes tenía un pase pero ¿y cuando estaba aquella ala sola? Pues se seguían oyendo gritos, pero no de un animal, que esos los conocemos, gritos de persona como si todavía hubiera allí dentro algo, un recuerdo, algo, el caso es que es tremendo… Cuando tú vas a las habitaciones de azulejos (llamadas así porque están alicatadas incluyendo el suelo, estaban dedicadas a tareas de limpieza) era horrible, percibías cosas, aquellos pasillos que no se acababan y podías oír como algo gruñía, o como te siseaban, o de cómo las luces se iban apagando y encendiendo tras de ti… Es horrible”.

Y seguimos escuchando los testimonios de aquellos que han sufrido experiencias de este tipo, María J. trabajó en el interior del edificio durante cinco largos años: “Era lo peor, cuando llegaba el turno de noche me echaba a morir, de día vaya porque hay luz y hay más gente…, pero de noche es que no se sentía un alma allí y para colmo es que éramos dos personas y con muy pocas ganas de bromas… Un día venía de uno de los patios y cogí el pasillo que lo rodea, entré en una de las galerías y sentí como me llamaban…”Mari” decía aquella voz…mira, un escalofrío me dejó helada, y otra vez aquella voz me dijo: “Mari”, miré buscando quién podía ser, no vi a nadie y salí corriendo en busca de mi compañera que se encontraba en el otro extremo del edificio, llegué tan nerviosa que tuvimos que parar cerca de una hora, ella no podía haber sido, al sentirme llamarla vino a mi encuentro y le conté lo que me había pasado, entonces ella me confesó que a ella también le pasaba muchas veces y que por eso llevaba siempre la radio puesta y alta…, esta vez tuve suerte y la pillé cambiando las pilas…Si no la llego a encontrar me muero”.

En este edificio también encontramos un módulo de la Cruz Roja y un centro de día, aún destaca su antigua arquitectura y las estancias para los residentes, las habitaciones, las zonas de limpieza alicatadas hasta el techo con los tragadores en medio de la sala, largos pasillos con puertas a ambos lados y un ambiente de extrema frialdad, a medida que subimos la situación se normaliza, habitaciones, pasillos y zonas comunes, en la zonas bajas se encontraban las estancias de los pacientes más violentos, las enfermerías, baños y cocinas, todo en estado de semiabandono. Ventanas tapiadas, rejas en las puertas y en las ventanas en las que el ladrillo no quiso cegar su luz.

Los vigilantes de seguridad siguen haciendo su ronda en torno al edificio y no dudan en llamar a las fuerzas del orden público siempre que un curioso o un osado buscador de misterios decide adentrarse en si interior.

Los vigilantes, esos inestimables confidentes, también tenían que contarnos algunas experiencias: “Es difícil deciros si pasa algo o no que sea extraño, hombre, por el tiempo que llevo aquí te diría que sí, que lo es, sobre todo cuando de madrugada, a las 3 miras algo que te llama la atención y es una luz en el edificio que se enciende, o una silueta, como si alguien llevara una luz que se pasea de un lado a otro cuando sabes que allí en ese momento no debería de haber nadie. Entras y buscas, con mucho miedo, y no hay nadie, vuelves a salir y allí está de nuevo la luz, acabas por no echarle cuenta, ¿para qué?

Otras veces sientes un alarido enorme desde el interior y prefieres pensar que es algún animal. Hombre, cuidado hemos de tener, muchas veces vienen chicos alentados por el programa de Iker Jiménez y se creen que venir aquí es venir de excursión a buscar fantasmas y aquí hay que tener mucho cuidado y tener en cuenta que hay personas trabajando, esto no es ninguna feria y luego demuestran ser muy inconscientes, ahí dentro te puedes hacer daño y aunque es muy difícil entrar si alguien entra y le pasa algo fíjate la papeleta para él y para nosotros. Sí que se pasa mal y se sienten cosas raras pero si echáramos cuenta a todo eso no podríamos trabajar aquí” sentencia nuestro amigo mientras salimos del edificio charlando sin echar la vista atrás.

En el año 2003 tuve la oportunidad de entrar en su interior, fui el primer investigador que lo hizo buscando explicaciones más allá de las fronteras de la Ciencia, vi sillas de ruedas y camillas de nadie, archivadores vacíos con vestigios de expedientes, objetos, polvo y abandono… No encontré respuestas pero si descubrí un sitio que me infundía miedo y compasión. Tal vez sea el mismo sentimiento que desde ese “otro lado” hoy manifiestan aquellos que siguen morando en lo que fue su “hogar”.

Fuente: El Correo de Andalucía

Misterio en la base militar, misterio en el Palacio de Sisla en Toledo

Parece claro que La Sisla era una antigua comarca poblada por un denso bosque mediterráneo en época romana, fecha en la que es probable que se acuñara su denominación que derivaría de la palabra silva como lugar boscoso.

Fuente: http://toledoolvidado.blogspot.com.es/

Se trataba de una región natural de cierta envergadura que, con capital en Toledo, se extendía por los actuales términos de Ajofrín, Almonacid, Burguillos, Casasbuenas, Chueca, Layos, Mascaraque, Noez, Polán, Pulgar, Totanés, Olías, Villaminaya, Huerta de Valdecarábanos, Villamuelas o Yepes. Desde entonces, según nos cuenta el historiador Julio Porres Martín-Cleto, este denso bosque debió irse deforestando para ser cultivado, originándose caseríos y alquerías alrededor de las tierras más fértiles. Este sería el origen de los pueblos de la zona. Sigue leyendo

Voces del Misterio nº.603; MISTERIOS con Lorenzo Fernández Bueno

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“Voces del Misterio” nº.603 (Especial Verano nº.003) en el que contamos con un gran periodista y explorador de misterios como Lorenzo Fernández Bueno -director de la revista “ENIGMAS”- que nos hablará de sus viajes en busca del MISTERIOS, 60.000 kilómetros buscando los enigmas y desafíos sobre nuestro mundo y nuestro planeta. Un programa apasionante, no os lo perdáis.

http://www.ivoox.com/voces-del-misterio-n-603-misterios-lorenzo-fernandez-audios-mp3_rf_26649319_1.html

14ª Semana del Misterio de Sevilla en Centro Cultural “DON CECILIO”, del 21 al 23 de junio 2018

Del 21 al 23 de junio de 2018 el Centro Cultural “Don Cecilio” celebrará la 14ª. Semana del Misterio en Sevilla. Este año con nuevos ponentes y un cartel de lujo:
Jueves 21 de Junio:
1º.-Pedro Pilar Jiménez con “Misterios y maldiciones en el cine”.
2º.-Federico Padial “Fede Tiki” con “Templarios en la ruta Atlántica”.
3º.-José Manuel García Bautista con “Misterios y secretos de la Inquisición, lugares encantados inquisitoriales”.
Viernes 22 de Junio:
1º.-Grupo GPS -Lorenzo Cabeza y Carmen Bravo- con “Fenómenos paranormales en Sevilla”.
2º.-Laura Falcó con “Ecos del Pasado”.
3º.-Juan José Revenga y “Expedición y peligros en el narcotráfico en México”.
Sábado 23 de Junio:
1º.-Juan Gómez con “Las cuevas y sus misterios”-
2º.-Mariano Fernández Urresti con “Misterios de Bécquer”.
3º.- Mesa redonda de todos los ponentes.

Presentador: José Antonio Colinet.
Organiza: Centro Cultural “Don Cecilio”.

Precio/día: 10 euros; Abono: 25 euros.
Barras y bar en el interior.