Poltergeist en Madrid

Una niña corretea por los salones del Palacio de Linares. Lleva un vaporoso vestido blanco, repleto de volantes que se mueven acompasados al mismo ritmo que su pelo rizado, mientras ella sonríe alegremente.
Así describe Paloma Navarrete, la experta espiritista y futuróloga, su encuentro con uno de los fantasmas que habitan este edificio histórico de la calle Recoletos. Paloma Navarrete forma parte del grupo Hepta y es una de las ponentes de la conferencia «Casas encantadas en Madrid», una de las actividades que tienen lugar hoy en el 34º Foro Internacional de Ciencias Ocultas y Espirituales, que se viene celebrando desde el pasado jueves 2 de octubre en el Palacio de Neptuno.
Cuenta la leyenda que ha ido forjando la rumorología madrileña que en el Palacio de Linares habitan los espíritus de los primeros marqueses de Linares, José de Murga y Raimunda Osorio, que habitaban el palacete junto a su hija Raimundita. Tal vez la razón por la que los espíritus de estos habitantes del siglo XIX continúan ahí sea porque se vieron obligados a acabar con la vida de la pequeña y enterrarla en el palacio, ya que era el fruto del resultado de un matrimonio entre hermanos de padre.
Durante años, los historiadores no han podido comprobar la veracidad de esa relación, pero los espíritus sí están allí. Paloma Navarrete asegura haber visto a la pequeña Raimundita jugar pos los pasillos, aunque no ha podido comunicarse con ella porque «siempre va corriendo». No obstante, la vidente está convencida de que el fantasma al que vio es la pequeña, ya que la pudo «reconocer a la pequeña en uno de los frescos del techo del salón de bailes».
Éste no es el único edificio encantado de la capital, de acuerdo con los conocimientos de esta profesional del espiritismo, que lleva varios años investigando infinidad de casos paranormales en diversas viviendas y edificios de Madrid. Otro de los casos más curiosos es el del Ministerio de Economía, donde Navarrete tuvo la oportunidad de comunicarse con un importante empresario que falleció en una de sus visitas al ministro de la época (finales del siglo XIX). «Este señor me dijo que había ido al ministerio a arreglar unos asuntos y, que aún no los ha podido terminar. Por eso sigue allí», explica, la experta quien asegura que tiene la capacidad de ver y hablar con los espíritus. Además, éste no sería el único espíritu que habita en la sede del ministerio porque según el testimonio de este fantasma «hay otros como él en el edificio», incluso una mujer de la que está enamorado.
La comunicación entre la experta espiritista y los fantasmas es un proceso kinético en el que Navarrete entra en contacto con el espíritu, con el cual habla mentalmente. «Los fantasmas hablan como los niños, porque utilizan expresiones sencillas y yo les entiendo a la perfección». Navarrete, que a parte de ser una profesional en esta materia es también psicóloga, insiste en que ella está segura de que esa comunicación es ficticia porque está convencida de que este «lenguaje tan primario no lo emplearía ella» en sus pensamientos. Paloma Navarrete comenta que su su labor es «entablar un diálogo con el espíritu para saber qué quiere y ayudarle a cruzar al más allá».
Un asesino en serie
Pero los espíritus no siempre quieren avanzar, como ocurre con uno de los fantasmas que mora en el Museo Nacional Reina Sofía. Este fantasma tiene por costumbre poner en marcha los ascensores cuando están sin uso como consecuencia de «la fuerza de su campo energético». Este espíritu es el de un sádico asesino en serie que «se siente arrepentido de los asesinatos cometidos», pero considera que su hogar es la actual pinacoteca que antaño fue el Hospital General de Madrid. «Él fue residente del hospital y lo considera su hogar», aclara Navarrate, quien hace hincapié en el carácter inofensivo de este espíritu y de todos con los que ella, hasta el momento, ha tratado.
«No existen los espíritus malignos como los de las películas», según la experiencia de Navarrete, porque siempre se ha encontrado con fantasmas con experiencias inacabadas en vida o confusos por la situación en la que se encuentran y por eso siguen en el mismo. Algo similar le ocurría a Hugo, un alquimista que falleció en el siglo XVII y que reside en una casa particular cerca de El Escorial. La familia que ahora reside en el inmueble se puso en contacto con Navarrete cuando descubrieron que las cámaras del chalé se ponían en marcha solas. Esto ocurría porque las cámaras de videovigilancia «captan la energía del espíritu», según Navarrete. Esta familia no ha querido «deshacerse» de Hugo, ya que lo ven como un miembro más de la familia. «Lo consideran su espíritu protector», apunta la médium.
Y es que los espíritus no sólo se encuentran en palacios y edificios públicos, ya que Madrid está repleta de casas encantadas. «En muchas casas particulares habitan espíritus de personas que han vivido allí» o de familiares que se han quedado unidos a los actuales residentes. La presencia de los fantasmas implica que los electrodomésticos se pongan en funcionamiento solos, las luces se enciendan de buenas a primeras y las puertas se cierren con un golpe. Están ahí y no todo el mundo tiene la capacidad de verlos, pero si molestan «es suficiente con pedirles con firmeza que se vayan».
(FUENTE: larazon.es)
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Sevilla sobrenatural

Hace unos años que surgió una idea que estaría llamada a revolucionar el mundo del misterio en Sevilla, la idea era simple y compleja a la vez: se trataba de hacer un libro que hablara de los misterios de la ciudad…

  • Sevilla sobrenatural

Hace unos años que surgió una idea que estaría llamada a revolucionar el mundo del misterio en Sevilla, la idea era simple y compleja a la vez: se trataba de hacer un libro que hablara de los misterios de la ciudad, pero no al estilo de otras obras que narraban las leyendas de una ciudad eterna como la vieja Híspalis. No, se trataba de una obra que sólo pudiera haber sido escrita por aquel que investigó los casos, por aquel que se atrevió a entrar en sitios encantados, en lugares demoníacos donde lo imposible se aparece, donde se manifiesta. Una obra de investigador, de periodista, pero de algo tan extraño como lo paranormal. Y aquella obra debía tener varias vertientes, desde los casos más extremos del mundo del misterio a lo más simbólico y esotérico, una obra que enseñara la Sevilla más oculta, la más desconocida, la más ignorada. Así fue como nació la “Guía Secreta de Sevilla” un libro que marcó una importante etapa en la ciudad para todos los amantes del misterio, una aventura literaria en la que nos embarcamos tanto mi compañero Jordi Fernández cómo yo cubriendo aquellos apartados en los que cada uno estaba especializado.

¿Se atreve a sentir el miedo de lo paranormal? ¿Se atreve a conocer los casos más inquietantes de la Sevilla más sobrenatural? ¿Se atreve a vivir las experiencias más extremas? Si es así comenzamos un viaje imposible por las más sorprendentes historias de la Sevilla más misteriosa.

Fenómenos extraños y fantasmas en un viejo templo sevillano

Sevilla es una ciudad, cómo todas las de nuestro territorio nacional, rica en monumentos, Arte, Historia y leyendas. Una de ellas nos va a llevar a conocer la historia paranormal que se produce en una de sus iglesias, una iglesia donde se manifiesta lo imposible.

El investigador Miguel Ángel Paredes me habló de sus sucesos que se daban en su interior: «hace unos meses me encontraba realizando una investigación contigo y recibí una llamada de otro buen amigo diciéndome que si me podía acercar a dónde él estaba ya que quería darme una cosa y que charláramos». Así comienza la historia de esta investigación.

Hasta la iglesia fuimos y nos encontramos con ese amigo que me le había llamado, los encontramos en plena celebración de una cruz de mayo; entablamos una pequeña conversación y nos pidió si le podíamos acompañar. Junto a él nos llevó a una parte de las dependencias de la hermandad en la iglesia, allí el hermano mayor y el propio párroco nos sorprendería con su relato a la vez que nos pidió mantener en el anonimato la ubicación y nombre del templo.

En el interior de la iglesia destacaba el fresco que hacía en contraposición con el calor reinante en la calle, todo se mantenía en la penumbra hasta que nuestro contacto encendió unas pequeñas luces que se encontraban en el altar mayor. Nos pidió que esperásemos un momento allí pues «iba a recoger lo que le tenía que dar a Miguel Ángel» y estando en penumbra en el interior de la iglesia vimos como una sombra se paseaba por ella, nos sorprendió un poco y al regresar se le preguntó si había alguna otra persona en la iglesia: «estamos solos», fue su sorprendente respuesta.

No pasó mucho tiempo cuando llegaron el hermano mayor de la hermandad y el párroco confirmando que allí no había nadie y que «esa sombra la veían ellos constantemente», añadiendo «se ve una sombra deambular por la iglesia con frecuencia». Miramos al párroco que afirmó lo que nuestro testigo decía de forma tajante y con naturalidad, como si estuvieran acostumbrado a ella.

La sorpresa llegó cuando el hermano mayor, sabiendo que veníamos de una investigación, nos pidió que realizáramos algunas pruebas en la iglesia. Para ello sacamos de la mochila una serie de aparatos tales cómo grabadoras, «Spirit Box», Ovilus III, medidor de temperaturas y de campos electromagnéticos. Fue cuando se detectó unos picos anormales en la temperatura de la iglesia.

Estando los cinco en el altar empezamos a realizar una ronda de preguntas que nos dejaban sorprendidos pues las respuestas psicofónicas eran evidentes. Quizás la experiencia más notable la vivió Miguel Ángel junto a su amigo: «de buenas a primeras escuchamos, por la zona del coro, cánticos y risas de niños, pensamos que podían ser de la calle pero al ir a comprobarlo vimos que no y cuando entramos de nuevo a la iglesia volvieron a sonar esos cánticos y risas acompañadas, esta vez, de pasos como si corrieran en grupo».

El párroco no confesó que «la sombra que deambulaba por la iglesia la había visto mucha gente y se dice que es la de un monje que se quitó la vida en la iglesia». Respecto a los niños el párroco se quedó sorprendido «yo había escuchado esos sonidos de niños pero siempre había pensado que podían ser de la calle ya que normalmente hay niños jugando a la pelota por allí pero a esas horas de la noche no podía ser».

Muchas preguntas quedan en el aire: ¿Es cierta la historia del monje suicida? ¿Cuál fue la razón por la que optó por tan trágica decisión? ¿Qué hacen esas almas de niños en el interior de la iglesia? ¿Qué motivo las ata a su interior y que nos quieren decir?

La investigación sigue abierta ya que siguen sucediendo fenómenos en su interior y quizás, en breve, tengamos respuesta.

Terror en el Sanatorio de los Muertos

Por muchos años que un investigador de lo inexplicable lleve en este mundo de la investigación, siempre hay un momento para el asombro, para la sorpresa, para vivir lo paranormal o, simplemente, lo desconocido.

Fue una noche intensa de investigación, una noche en la que -en una experiencia única- se invitó a una serie de amigos y curiosos del misterio a acompañarnos a un edificio encantado. En concreto el lugar elegido para la experiencia fue el denominado Hospital o Sanatorio de los Muertos. Un lugar que era el Complejo Hospitalario de San Pablo y que dejó de funcionar como tal en la década de los 70 del pasado siglo XX. Hoy día el tiempo ha tomado posesión de aquel lugar y sólo es una sombra de lo que fue.

Es curioso porque en una noche de investigación sin precedentes comenzó una experiencia diferente. Repartidos por diferentes edificios los testigos comenzaron a vivir fenómenos difíciles de explicar.

Nuestra primera testigo, Fátima, en el Hospital, comenzó a sentir como algo los rodeaba, los envolvía, como algo los tocaba, un algo invisible, incómodo, pesado, tenso, y como una acompañante se comenzó a sentir mal. Decidieron abandonar el lugar y justo cuando salían un siseo comenzó a llamarlos de forma insistente, como aquel que reclama su atención porque no quieren que se vayan.

Miguel es otro de nuestros testigos que nos llamó al estar viendo en un ala psiquiátrica/urgencias una sombra -o silueta- que se paseaba por la zona alta. Al llamarnos acudimos y comprobamos como, efectivamente, algo o alguien estaba allí. Un equipo se desplazó al lugar y constató como allí no había nadie mientras en uno de los pasillos escuchaban una voz audible de origen desconocido (psicofonía audible, a grandes rasgos) que al decir ellos en voz alta «¿Quién hay aquí?» contestó «nadie».

Nuestro siguiente testigo es Juan que sintió como en uno de los pabellones sentía como algo le tocaba y sentía ese contacto frío en sus brazos a la vez que se emplazaba en el mismo sitio donde una silla de ruedas se escucha rechinar. Pero la experiencia más fuerte la tuvo Curro, un chico que mientras preguntaba en sesión psicofónica era cogido por el cuello y, sin violencia, una mano invisible comenzaba a ahogarlo.

Un compañero llevaba consigo la popular ‘Spirit Box’, una máquina de apoyo -solo- de la que hemos hablado en este mismo medio y que permite una «interactuación psicofónica». Estando en una zona donde se encontró asesinada a una prostituta comenzó la máquina a decir: «ven», «por aquí», mientras guiaba sus pasos junto a la de sus acompañantes. «Bajad», «aquí», entonces aquella máquina comenzó a decir «soy yo», «muerta», «David» a la vez que eran acompañados por raps y luces extrañas. Una noche compleja, difícil.

Otras personas, como Ana Garrido o Leo Baisón igualmente han tenido un buen número de experiencias en su interior, desde escuchar sonidos extraños hasta poder visualizar voces y ruidos extrañas, incluso ver sombras deambular en edificios del recinto. Historias en el que se narra como una prostituta fue asesinada en su interior o una niña llamada Clara, que murió en su interior, serían algunas de las presencias que se afirman moran en su interior.

A veces el investigador se encuentra con lo imposible, con lo no esperado… Para finalizar aquella silueta volvió a manifestarse frente a nosotros sin que fuera provocado por nadie.

¿Qué sucedió en esta noche de investigación? Posiblemente las manifestaciones espectrales que habitan en el Hospital o Sanatorio de los Muertos.

Un clásico: Misterio en el Centro Andaluz de Teatro

Frente a la Iglesia de Santa Marina, en las antiguas dependencias del Centro Andaluz de Teatro (CAT), un recinto, que antes perteneció al conjunto Convento-Hospicio de San Luis. Y lo traemos a estas páginas por qué en su interior, en sus dependencias también se han registrado hechos paranormales o cuando menos extraños. Alumnos, profesores y cuerpo de apoyo de esta institución, cuando estaba dedicada a la producción de montajes teatrales en otros, han oído ruidos extraños, han visto luces y cuerpos luminosos moverse por el recinto, alaridos y extrañas apariciones y desapariciones de objetos ante los alucinados ojos de los vigilantes nocturnos. En concreto, las zonas de más frenética actividad paranormal se registran en un pasillo en forma de “L” de unos doce metros de largo en el cual existe una entrada en forma de saliente a la cripta cerrada por una vieja puerta de madera franqueada por una sólida verja férrica.

La segunda zona caliente se ubica en los pasadizos existentes entre las taquillas o vestuarios que se comunicaban con el patio o aula de interpretación. En esta zona también se pudieron ver extrañas formas luminosas y lastimeros quejidos sin origen definido ya que en el lugar no había nadie excepto el efectivo del cuerpo de seguridad. Suelen ser de noche, les acompaña una sensación de frío…

Entre el patio de la cafetería hacía la zona de vestuarios, al fondo del pasillo, puede verse una especie de humo que avanza , una neblina evanescente que va tomando la definición y las características de un ser humano… Una aparición que mora y vaga por los muros y pasillos del viejo edificio.

El último foco conflictivo está una habitación que fue transformada en una pequeña capilla y que es utilizada para los montajes de pantomima. Su emplazamiento es famoso por los extraños ruidos que allí se producen, se da la circunstancia de que el lugar se halla decorado con cráneos y huesos humanos -reales o ficticios-.

Vigilantes de seguridad y familiares comentaban sus experiencias vividas en el CAT, allí se escuchan nítidamente ruidos extraños, quejidos lastimeros, llantos, fríos repentinos, risas… bajar a la cripta es lo peor, cada vez que se abre la puerta un quejido te hiela la sangre. ¿Sugestión? No lo sabemos pero si tiene la oportunidad de entrar en el edificio y bajar le aconsejamos vivir esa experiencia…

Contar una historia de fantasmas siempre es a los ojos del aficionado de estos temas un hecho insólito y muchas veces, demasiadas, no deja de ser un acontecimiento casi increíble…siempre y cuando no le suceda a uno mismo…

Quizás por ello sea tan apasionante la estética de este tipo de relatos y, quizás por ello, sea tan apasionante desvelar los secretos mejor guardados, arrancados casi, de estos edificios que tienen una particular historia que contar.

La Sevilla Sobrenatural tiene muchas sorpresas que dar al lector que quiera dar un paso más, sólo es cuestión de comenzar, sólo es cuestión de repasar aquellos casos que más le han impactado, de guardar en la memoria, de ir a ese lugar abandonado donde dicen que hay fantasmas y comenzar a escribir las primeras páginas de libro de bitácora vital de cada uno. Así comienzan las grandes Historias de lo imposible, de lo extraño, de la Sevilla Sobrenatural.

¿Murió Jesucristo como creemos? Esta es la verdadera historia de la crucifixión

La cruz es hoy uno de los símbolos claves del cristianismo, pero existen pocos testimonios, históricos y evangélicos, sobre cómo fue ajusticiado en realidad Jesús

Foto: Detalle del 'Cristo crucificado' de Velázquez.
Detalle del ‘Cristo crucificado’ de Velázquez.
MIGUEL AYUSO

El Viernes Santo es una de las principales celebraciones del cristianismo, en la que se conmemora la muerte de Jesús de Nazaret, clavado en una cruz. Pero ¿qué cuentan en realidad los Evangelios? ¿Murió Cristo tal como nos han enseñado?

La cruz es uno de los símbolos claves del cristianismo, no en vano, es uno de los aspectos de la vida de Jesús en el que coinciden los –a menudo contradictorios– evangelios canónicos. Aunque Mateo, Marco, Lucas y Juan narran su propia versión de los hechos, todos señalan que Jesús murió tal como nos explicaron en clase de religión (faltaría más). Pero apenas aportan detalles sobre la forma en que se ejecutó la pena:

“Después de crucificarlo, los soldados sortearon sus vestiduras y se las repartieron”. (Mateo 27:35).

“Después lo crucificaron. Los soldados se repartieron sus vestiduras, sorteándolas para ver qué le tocaba a cada uno”. (Marcos 15:25).

“Cuando llegaron al lugar llamado ‘del Cráneo’, lo crucificaron junto con los malhechores, uno a su derecha y el otro a su izquierda”. (Lucas 23:33).

“Allí lo crucificaron; y con él a otros dos, uno a cada lado y Jesús en el medio”. (Juan 19:18).

Como se puede observar, a diferencia de lo que solemos dar por hecho, ninguno de los textos menciona que Jesús fuera clavado en la cruz.

La marca de los clavos

¿Por qué entonces hablamos siempre de los clavos de Cristo? Como de costumbre, es el Evangelio de Juan, el más tardío y el que más diferencias esconde, el que genera esta confusión que llega hasta nuestros días. Aunque, al igual que el resto de evangelistas, Juan no explica en ningún momento que Jesucristo fuera clavado en la cruz, sí hace referencia a este hecho en la famosa escena de la incredulidad de Santo Tomás, cuando éste asegura: “Si no veo la marca de los clavos en sus manos, si no pongo el dedo en el lugar de los clavos y la mano en su costado no lo creeré”. Ocho días más tarde aparece Jesucristo y le pide a Tomás que vea sus heridas y deje de ser incrédulo. (Juan 20:24-29).

[Lea aquí: ‘¿Es Jesús una figura histórica? Cinco razones para pensar que nunca existió’]

'La incredulidad de Santo Tomás'. Caravaggio (1602).
‘La incredulidad de Santo Tomás’. Caravaggio (1602).

Es esta la única referencia de los evangelios canónicos al modo en que Cristo fue crucificado, y se realiza ‘a posteriori’ a través de un apostol, Tomás, del que más allá del nombre no cuentan absolutamente nada el resto de evangelistas.

Como explica en ‘The Conversation’ Meredith J. C. Warren, profesora de estudios religiosos y bíblicos de la Universidad de Sheffield, para encontrar más información sobre los clavos de Cristo hay que recurrir a evangelios apócrifos.

La tradición cristiana asume que los criminales eran clavados en la cruz, pero lo cierto es que en la mayoría de los casos eran colgados usando cuerdas

El evangelio de San Pedro, un texto hallado en Egipto en el siglo XIX y que, según la mayor parte de los investigadores, data de la primera mitad del siglo II (y es posterior, por tanto, a los evangelios canónicos), sí cuenta que los clavos fueron retirados de las manos de Cristo después de su muerte. En este evangelio la propia cruz se convierte en un personaje de la narrativa e, incluso, responde con su propia voz a Dios, algo que, según Warren, constata la importancia que el símbolo, que en los albores del cristianismo no tuvo ninguna importancia, fue ganando a medida que se expandió la religión.

Hasta aquí lo que cuentan los textos religiosos pero ¿qué evidencias históricas respaldan su relato?

Breve historia de un castigo

La crucifixión fue un método de ejecución ampliamente usado en el imperio Romano y en las culturas vecinas del Mediterráneo, que servía para humillar públicamente a los esclavos y los criminales de más baja escala social, así como para castigar a los enemigos del Estado. Esta última es la razón por la que, según los evangelios, los romanos condenaron a Jesús: como Rey de los Judíos, Cristo estaba desafiando la supremacía imperial romana (Mateo 27:37, Marco 15:26, Lucas 23:38, Juan 19:19-22).

Sólo existe una evidencia antropológica de este tipo de crucifixión, hallada en una tumba del siglo I d.C.

Gracias a los documentos históricos existentes sabemos que la crucifixión se podía llevar a cabo de muchas formas. La tradición cristiana asume que los criminales eran clavados en un madero con forma de cruz –el debate se centra, únicamente, en si los clavos se situaban en la palma de la mano o la muñeca–, pero lo cierto es que en la mayoría de los casos los criminales eran colgados usando cuerdas, y no siempre el instrumento de tortura tenía la forma que imaginamos hoy en día.

[Lea aquí: ‘Así era Judas, el tesorero que traicionó a Jesús y terminó ahorcándose en un árbol’]

Es probable que las primeras cruces consistieran sólo en una estaca vertical, a la que se ataba al reo hasta que moría muerto de hambre o ahogado (lo más habitual). Después el método se sofisticó, añadiendo un travesaño de madera a la parte superior, formando un instrumento de tortura en forma de T. Otras formas comunes eran las cruces en forma de X o de Y.

El único vestigio sobre una crucifixión, encontrado en 1968.
El único vestigio sobre una crucifixión, encontrado en 1968.

El historiador judío-romano Flavio Josefo, responsable de la alusión directa más antigua a Jesús de fuentes no cristianas (en torno a los años 92 y 94 de nuestra era), asegura que, durante la primera gran revuelta judía (70 d.C.) los romanos “fuera de si –de ira y odio– se divertían clavando a sus prisioneros en diferentes posturas”. Este hecho, aunque posterior a la muerte de Cristo, parece indicar que, en efecto, en esta época los romanos se molestaban en clavar a la cruz a algunos criminales de tipo político.

La práctica del enclavamiento, sin embargo, goza de muy pocos vestigios arqueológicos (algo habitual en todo lo que respecta al Jesús histórico). Sólo existe una evidencia antropológica de este tipo de crucifixión, hallada en una tumba datada en el siglo I d.C. El cuerpo de Jehohanan, que así se llamaba el difunto, conservaba un clavo oxidado en el talón del pie derecho con el que, se cree, se debieron clavar a la cruz ambos pies. No existen evidencias, por el contrario, de que se le hubieran clavado los brazos o las manos.

Las primeras cruces del cristianismo

El grafito de Alexámenos es un dibujo encontrado en un muro en el monte Palatino, en Roma, considerado la primera representación pictórica conocida de la crucifixión de Jesús. No está clara la fecha en que se pintó, aunque podría datar del siglo I o II d.C. Lo que sí parece claro es que se trata de una representación irónica contra los cristianos, pues el crucificado tiene cabeza de burro y se puede leer “Alexámenos adora a [su] dios” en referencia, probablemente, al hombre que aparece junto a la cruz y que debía profesar el cristianismo.

Delineado del dibujo del grafito de Alexámenos.
Delineado del dibujo del grafito de Alexámenos.

En esta época los cristianos nunca representaban a Jesucristo en la cruz, una práctica que no se extendió hasta bien entrado el siglo IV, cuando empieza a aparecer la imagen icónica de Cristo que ha llegado hasta nuestros días. Las primeras representaciones de Jesús de raigambre cristiana, no obstante, datan de los siglos II y III. Se trata de un par de gemas en las que, claramente, se ve cómo las manos de Jesucristo cuelgan de la cruz, como si estuvieran atadas.

A la izquierda la 'gema mágica' del museo Británico (sg. II o III). A la derecha la gema de Constanza (sg. IV), también presente en el museo Británico. En ella, además de Cristo, aparecen los 12 apóstoles.
A la izquierda la ‘gema mágica’ del museo Británico (sg. II o III). A la derecha la gema de Constanza (sg. IV), también presente en el museo Británico. En ella, además de Cristo, aparecen los 12 apóstoles.

¿Quiere decir esto que los clavos de Jesucristo nunca existieron? No, pero tampoco tenemos información para pensar lo contrario. “Dado que la evidencia de la antigüedad no proporciona una respuesta clara sobre si Jesús fue clavado o atado a la cruz, es la tradición la que dicta esta representación común”, asegura Warren.

En el año 337 el emperador Constantino prohibió la crucifixión como método de ejecución en el Imperio Romano, no por razones éticas, sino por respeto a Jesucristo. Para entonces el relato mítico ya se había formado y la leyenda y la historia no han dejado de confundirse desde entonces.

Fuente: ElConfidencial

Un sabio llamado Ignacio Darnaude

OVNIs en Sevilla: un sabio llamado Ignacio Darnaude

Uno de los mejores ufólogos que jamás ha dado Andalucía fue Ignacio Darnaude Rojas-Marcos. Filósofo de los no identificados y todo lo que ocultan falleció recientemente. Aquí su última entrevista de forma póstuma

El Correo de Andalucía

 

  • Imagen de la recordada entrevista. / José Manuel García Bautista
    Imagen de la recordada entrevista. / José Manuel García Bautista

Ignacio Darnaude Rojas-Marcos fue licenciado en Económicas, trabajador infatigable, pensador, era una de las mentes más privilegiadas de la Ufología nacional. Su casa un museo donde perderse en los mil misterios que guarda cada rincón, cada legajo, cada muestra de los enigmas de nuestro tiempo. De su sabiduría han salido obras de notable importancia como el famoso Ummocat o Catálogo del criptogrupo Ummoel apasionante Los motivos del no-contacto extraterrestre OVNIs: todas las respuestas. Y comienza una apasionante andadura por el conocimiento… Aquí su última entrevista, publicada hoy como emotivo homenaje póstumo.

¿Cómo se inicia Ignacio Darnaude en esto de los OVNIS?

 

Tendría yo 20 o 21 años y andaba por Madrid, era el año 52 y estaba con un amigo mío, nos paramos en el escaparate de Espasa-Calpe, la mejor librería de Madrid, y allí vi un libro pequeño, insignificante, de ufología, de un autor argentino, entré y lo compré, me lo llevé a mi pensión y comencé a leerlo. Lo leí en una sola noche, no pude ni dormir. Me di cuenta de que había otras culturas por ahí que nos visitaban, que eran de fuera, y me interesé por saber por qué nos visitaban, cuáles eran sus costumbres, su teología, su moral…En fin, que aquel librito insignificante me enseñó que hay otros mundos.

¿Hacia dónde va ahora el fenómeno OVNI? ¿Está estancado como dicen muchos?

No, no está estancado. Donde hables y preguntes hay casos pero como no salen en los medios la gente está desactivada. Sigue habiendo casos OVNIs por todo el mundo, hay informaciones y muchas de ellos y sus visitas pero no llegan por que ya no interesa sacar noticias sobre OVNIs y se pierde el interés, pero no está estancado ni mucho menos.

¿Con lo que sabemos de los OVNIs seriamos capaces de realizar un trabajo sobre la antropología de ellos? ¿De dónde son, como viven, su ideología, cuáles son sus costumbres?

 

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