El Titanic nazi, del que nunca oíste hablar: un gran desastre marítimo

Un buque mandado construir por Hitler, y que hizo las funciones de hospital, se convirtió en el protagonista de la mayor tragedia de la historia, dejando casi 10.000 muertos.

Foto: El MV Wilhelm Gustloff en Danzig. (Bundesarchiv)

El MV Wilhelm Gustloff en Danzig. (Bundesarchiv)
Fuente: EL CONFIDENCIAL / María Palmero

Todo el mundo conoce la historia del Titanic, en parte gracias a la película de 1997 de James Cameron, ya un hito del cine del que se han escrito muchos libros. El filme acercó a espectadores de todo el mundo al desastre marítimo que ocurrió en realidad. Pero hemos de saber que no ha sido el único crucero que se hundió y se llevó consigo la vida de miles de personas. De hecho, existe un desastre naval que empequeñece al Titanic, pero que rara vez se menciona a pesar de ser la mayor catástrofe marítima de la historia.

El crucero en cuestión se llamaba Wilhelm Gustloff. Zarpó en 1945, al final de la II Guerra Mundial, con casi 10.000 personas a bordo que huían del avance del ejército ruso. El barco salió de Gdynia, luego Gotenhafen en la Polonia ocupada, y se dirigía a Kiel, en el norte de Alemania, pero fue atacado por un submarino ruso en el Mar Báltico en enero de ese mismo año.

El barco nunca fue diseñado para uso militar: primero se utilizó como crucero vacacional para los alemanes y después como un hospital

La catástrofe de este buque es menos cinematográfica que la de Camerom, pues el Gustloff se hundió en menos de 40 minutos, causando la muerte de 9.343 personas, incluidos unos 5.000 niños. Una cifra de víctimas que sextuplica la del Titanic, pero a pesar de ello apenas se conoce el hundimiento de este crucero alemán.

El origen real del barco

Antes de la tragedia, cabe recordar la historia de este barco, que mandó contruir Adolf Hitler y que nunca fue diseñado para uso militar: primero se utilizó como crucero vacacional para los alemanes y después cumplió las funciones de hospital. Así pues, el Gustloff fue construido para ser un crucero dentro del programa de turismo ‘Nazi Strength Through Joy’, que tenía como objetivo acercar las actividades de ocio de la clase media al pueblo a través de un sistema de votación. El buque debería ponerse a las órdenes de la Kraft durch Freude (KdF), una organización nazi dedicada a facilitar las vacaciones a los alemanes.

Su construcción se dejó a cargo de los astilleros Blohm & Voss por mandato del dictador alemán. En 1937, tras muchos meses de fabricación, este transatlántico de 208,5 metros de eslora y 23,5 de manga en su parte más ancha, según el libro ‘Los exploradores de Hitler: SS-Ahnenerbe’ (Ed. Nowtilus), fue botado.

El Gustloff fue el buque insignia de la flota civil durante dos años y participó en muchos viajes hasta la primavera de 1939, cuando fue requisado por la marina alemana para traer tropas que ayudaran a Franco en la guerra civil española. El 22 de mayo de 1939, este transatlántico se dirigió a Vigo, donde debía recoger a la Legión Cóndor, los soldados alemanes que habían combatido junto a Franco en la guerra de nuestro país.

Meses más tarde, en septiembre de 1939, el buque se convirtió en un hospital sobre el mar tras el estallido de la Segunda Guerra Mundial, por orden de Hitler. La decisión no fue tomada al azar: como Alemania tenía prohibida por la comunidad internacional la construcción de cualquier buque que pudiera ser destinado para la guerra, el dictador ordenó crear varios barcos ‘hospitales’ que pudieran reconvertirse sin problemas en barcos de guerra. El Gustloff fue uno de ellos: en tiempo récord se pintó entero de blanco y se le puso una cruz roja.

El Gustloff se hundió en menos de 40 minutos, causando la muerte de 9.343 personas, incluidos unos 5.000 niños

El buque participó en numerosas misiones de rescate y cumplió su función de curación de enfermos. Todo ello hasta noviembre de 1940, año en el que fue dado de baja como hospital. El Gustloff se volvió a pintar y se le añadieron ametralladoras.

En 1941 fue trasladado a Gdynia para servir como cuartel flotante. Permaneció en el puerto durante cuatro años.

La Operación Hannibal

En enero de 1945, Prusia se vio amenazada por el rápido avance ruso desde el este, lo que desembocó en la Operación Hannibal, una evacuación naval masiva de tropas y civiles alemanes. El barco llevaba alrededor de 1.000 soldados y miembros de la Gestapo, y unos 9.000 civiles.

Mientras se dirigía hacia el oeste, fue descubierto por un submarino ruso. El barco alemán estaba provisto con armas antiaéreas, pero se habían congelado y eran inútiles, así que apenas pudieron contraatacar cuando el submarino ruso disparó tres torpedos contra la nave de 25.000 toneladas. Todos impactaron y causaron daños masivos.

Algunas de las 9.343 víctimas murieron en las explosiones y otras fueron aplastadas por los pasajeros. La mayoría murió ahogada o congelada. Aunque en los documentos oficiales se indica que solo había 6.500 pasajeros a bordo, únicamente es una cifra orientativa, pues no se incluye a los civiles que subieron a bordo sin ser registrados.

Igual que el Titanic, en este crucero los botes salvavidas también brillaron por su ausencia. A pesar de que se ordenó a la gente que mantuvieran sus chalecos puestos en todo momento, muchas personas se los quitaron debido al hacinamiento, lo que contribuyó a la pérdida masiva de vidas en el hundimiento.

Los factores que contribuyeron al desastre

El Wilhelm Gustloff salió del puerto acompañado de otro transatlántico de pasajeros, el Hansa, y dos torpederos para protegerse, pero el primero y uno de los torpederos escolta sufrieron problemas mecánicos al poco de partir, lo que afectó en gran medida la seguridad del buque.

Wilhelm Gustloff

Wilhelm Gustloff

Otro factor en el desastre fue la falta de dirección de los cuatro capitanes que había a bordo: uno que gobernaba el Gustloff, dos de la marina mercante y otro de la división de submarinos. Todos estuvieron en desacuerdo sobre cuál era la mejor forma de protegerse de los ataques submarinos y, finalmente, el capitán de Gustloff, Friedrich Petersen, ignoró los consejos militares y navegó hacia aguas profundas, pues estaban libres de minas.

Después, Petersen activó las luces de navegación rojas y verdes del barco tras recibir un mensaje de radio que avisaba de la aproximación de un convoy, como medio para evitar la colisión. Evitaron el choque, pero convirtió al crucero en un objetivo fácil de detectar por la noche.

El frío gélido también contribuyó, pues congeló el sensor submarino que había a bordo del barco escolta, lo que significa que el buque ruso podría atacar sin previo aviso. Y lo hizo. Siguió al Gustloff durante dos horas antes de salir a la superficie para disparar. El tercer torpedo hizo el mayor daño: golpeó la sala de máquinas, dejando el barco sin energía y sin comunicaciones.

Veinte minutos después del impacto, el barco comenzó a inclinarse hacia el costado de babor, haciendo que los botes salvavidas del lado de estribor chocaran contra el mar, quedando inútiles.

Las fuerzas alemanas se apresuraron al barco y pudieron rescatar a más de 900 personas, incluido un bebé.

El Gustloff sigue en el fondo del mar Báltico, y está clasificado como una tumba de guerra. Debido al interés de los cazadores de tesoros, la Oficina Marítima de Polonia en Gdynia ha prohibido llegar a menos de 500 yardas del naufragio.

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