El libro que bucea en el fenómeno OVNI que comenzó en la España franquista

Ummo es el nombre de un planeta del que decían provenir los ummitas, civilización extraterrestre instalada en La Tierra a mediados del siglo XX que se puso en contacto con humanos, especialmente españoles durante la década de los 60, a través de mensajes mecanografiados y conferencias telefónicas. Con interés tan reportero, ensayista, recopilador de leyendas y de entretenimiento en estado puro, Eduardo Bravo ha investigado y narrado tan extravagante fenómeno en un libro divertido y oscuro que viene cargado de documentos e imágenes interesantes.
Eduardo Bravo no se considera un experto en misterio ni en ufología ni en ningún tema similar, pero se siente fascinado por la grandeza de este relato.
“Mi interés por este tema y otros semejantes radica en la potencia, complejidad y atractivo de los relatos, que no dejan de ser una suerte de cuentos para adultos que nos atrapan, nos divierten y nos enfrentan con temores y anhelos que, aunque parecen propios de la infancia, permanecen toda la vida con nosotros porque son consustanciales al ser humano”.
“Cuando esas historias ya de por sí atractivas, como las de los ovnis, las apariciones marianas, las posesiones diabólicas, los crímenes truculentos, las sectas, el satanismo, las organizaciones herméticas o los animales míticos adquieren esa dimensión sociológica y se empiezan a mezclar con hechos reales o momentos históricos concretos, entonces el atractivo es ya irresistible”.
La lectura de ‘Ummo. Lo increíble es la verdad’ genera con su absorbente lectura sentimientos encontrados que a veces hace coincidir risa e inquietud. La elaboración ha resultado un proceso similar.
“El libro es en algunos momentos absorbente, en otros provoca desasosiego y en otros se zambulle en el completo delirio. Su redacción también ha fluctuado entre todas esas sensaciones. En ocasiones yo mismo me reía solo de algunas afirmaciones y comentarios de los implicados y, en otras, estaba con el corazón en un puño viendo cómo un hecho que para muchas personas había sido una experiencia inspiradora y agradable, de repente se tornaba terrorífica y comenzaba a causarles problemas”.
“A pesar de todo, la escritura del libro ha sido en conjunto muy amena. Principalmente porque el tema me parece muy interesante y, lejos de agotarse, a medida que iba investigando, no hacía más que crecer y complicarse. De hecho, ha habido que acotar y dejar cosas fuera porque era imposible, al menos para mí, abordar tantísimas ramificaciones”.
Un proceso largo no sólo por el tiempo dedicado al libro sino porque se llevaba fraguando más tiempo del que el propio autor imaginaba.
“Ummo era un tema que ya conocía porque había oído hablar de él desde pequeño pero del que no me había animado a investigar más profundamente hasta ahora. Ese conocimiento previo que parecía que no tenía utilidad alguna, al final ha servido para que más o menos supiera por dónde empezar a buscar y, aunque fueron surgiendo muchas cosas nuevas, al menos intuía cómo podría ser la estructura general que, en un tema como este, no ha sido poca cosa”.
A lo largo de la investigación en sí han resultado cruciales “las librerías de viejo, las hemerotecas y la Biblioteca Nacional. Creo que somos muy afortunados por contar con ese tipo de instituciones, que preservan materiales antiguos que de otra forma sería imposible conservar y que, además, gracias a su carácter público, nos pertenecen a todos. También me ha facilitado la labor que en la actualidad muchos materiales de las hemerotecas estén disponibles online en las webs de algunos periódicos”.
Uno de los retos para el abordaje de un tema controvertido como este, que algunos consideran una estafa complicada y gigantesca, parece el de exponer los datos sin empantanarse en juicios.
“No soy mucho de juzgar”, explica Eduardo, “tal vez porque no me gusta que me juzguen. Eso no quiere decir que no tenga mis opiniones sobre algunas cosas que se comentan en el libro, o que no sea capaz de ponderar el dolor o desgaste que, en algunos casos, provocó para los implicados este caso ufológico o sus ramificaciones. No me gustan los sátrapas, los déspotas o los maltratadores en cualquier aspecto de la vida, y de esos hay unos cuantos en el libro, pero creo que debe de ser el lector el que saque sus propias conclusiones sobre lo que pasó o dejó de pasar”.
“Unas conclusiones que, por otra parte, si se basan solo en lo que se cuenta en el libro, estarán incompletas y sesgadas porque la visión que se da del caso es mía y, para su realización, he prescindido de materiales que otra gente puede considerar importantes de igual modo que he incorporado cosas que otros pensarán que son accesorias. Por eso, y partiendo de la base que cualquier versión de los hechos es incompleta, he preferido no ser tan osado y soberbio de fiscalizar las vidas y actos de otras personas”.
En el imaginario de Eduardo Bravo resulta esencial la figura de Jiménez del Oso, lo que le aporta a este libro de cierto corte generacional relacionado con la fascinación ejercida por este narrador profesional del misterio.
“El libro está, en cierta manera, vinculado a los que éramos niños o adolescentes en los años 80, cuando se produjeron algunos de los hechos que se narran. Entonces era habitual ver en la televisión al doctor Jiménez del Oso que hablaba de ovnis, cirujanos psíquicos, curanderos, exorcismos, las líneas de Nazca o de sacrificios humanos. Si bien sus temas no se diferenciaban de los que podían tratar otros profesionales del misterio, Jiménez del Oso tenía un talento especial a la hora de transmitirlos, además de una imagen que acompañaba y que era muy afín a lo narrado. Él y Antonio José Alés dejaron el listón muy alto en lo que a narrar este tipo de cosas se refiere”.
Las narraciones que incluyen extraterrestres en nuestros días parecen hermanarse con las de carácter mítico del pasado sobre una base científica, ¿somos capaces de creernos lo que sea si la ciencia sostiene la hipótesis?
“Es una de las afirmaciones que hace C. G. Jung cuando analiza el fenómeno ovni”, responde Bravo, “sostiene que son muchos los testimonios a lo largo de la historia que demuestran que se han visto cosas extrañas en el cielo. Según Jung, pueden ser fenómenos naturales inexplicables, proyecciones del subconsciente o alucinaciones. También apunta Jung que la iconografía propia de esos fenómenos, como los mandalas o los dragones que expulsan fuego en el cielo, pertenece a épocas primitivas o medievales y, por tanto, es incompatible con la sociedad hipertecnificada en la que vivimos”.
“Si alguien afirmase que ha visto un mandala o un dragón en el cielo, lo más probable es que pensásemos que no está en sus cabales, pero si esa persona comenta que ha visto un objeto esférico procedente de una civilización científicamente más avanzada, la gente estará más receptiva porque el aspecto que adquiere el mito o el arquetipo se adapta mejor a su realidad o esquema mental. Todo eso ayuda a hacer verosímil el fenómeno ufológico, pero tampoco hay que olvidar que los humanos somos muy dados a creer cosas incluso cuando los hechos nos demuestran que estamos equivocados”.
En su anterior libro, ‘Villa Wanda’, Bravo abordaba la Europa de los años 70, concretamente, la estrategia de la tensión y los años de plomo en la Italia de esa época. Se hablaba de Brigadas Rojas, de la logia Propaganda Due, de la corrupción política y de los ejércitos stay behind creados por la OTAN a espaldas de los ciudadano.
Otro asunto por completo delirante pero totalmente cierto: “En ‘Villa Wanda’, a diferencia de lo que sucede en Ummo, mi intención era que quedase claro que todo lo que se contaba, por loco que pareciera, era verdad. En ese sentido, si en el futuro hay un tema en el que entren en juego temas paranormales, habrá que valorar si se incorporan al texto o no pero, lo que creo que es seguro es que el tema de mi próximo libro no estará relacionado con el misterio, aunque en estas cosas hay que ser prudentes, que ya se sabe eso de nunca digas de este agua no beberé, ni este cura no es mi padre”.
Y una cuestión fundamental, ante un fenómeno de semejante envergadura, ¿importa acaso qué parte de verdad hay en el fenómeno de los ummitas, estamos ante un relato lo bastante peculiar en sí mismo como para que ese matiz pase a ser irrelevante?
“A mí no me importa, de la misma forma que no me importa que La Odisea no sea verdad o que no lo sea Edipo Rey, La Celestina o El Quijote. Son relatos que me han hecho pasar muy buenos ratos, que en algunos casos abordan preocupaciones que tenemos todas las personas y que están magníficamente narrados”.
“Creo que eso justifica de sobra su importancia y valor independientemente de que sean ficciones. El caso Ummo es un magnífico relato que tiene añadida toda esa dimensión histórica, sociológica y psicológica que lo hace aún más atractivo. Además, sería interesante revisar el concepto de verdad porque, ¿estamos seguros que Ummo no fue cierto?”
“Muchas personas dedicaron su vida, su patrimonio y sus energías a investigarlo y estaban convencidos de que era verdad. Tampoco hay que olvidar que Ummo ha provocado hechos tangibles que sí son reales, han sucedido y están documentados; si lo que queremos es disfrutar de una narración como esta, creo que se puede prescindir perfectamente de la idea de certeza y dejarse llevar”.
Rebosante de humor y profundos conocimientos sociales, ‘Ummo. Lo increíble es la verdad’, publicado por Autsaider División Sesuda, viene además con un precioso parche conmemorativo del avistamiento en San José de Valderas, una edición limitada de regalo para los primeros doscientos ejemplares.
(FUENTE: lasexta.com)
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