Cuando los ovnis llegaron a Montequinto

«¡Otro platillo de los que habla la prensa!», pensó uno de los testigos cuando el fenómeno se materializó ante él

Fue un 24 de Junio de 1947 cuando el piloto norteamericano Kenneth Arnold vio aquellas extrañas formas voladoras sobre Monte Rainer, a partir de ese momento habría dado comienzo la era de los «platillos volantes».

Y la llegada del fenómeno a España no se hizo esperar ya que un mes más tarde, en Julio de 1947, se dieron dos noticias que reprodujo la prensa española. La primera de ellas fue en la localidad albaceteña de Balazote y la segunda en la guipuzcoana de Azpeitia.

Las crónicas narran como varios campesinos que se encontraban laborando en sus tierras vieron pasar a un aparato oscuro que no hacía ruido, volaba lentamente y era similar a un «sombrero hongo», el avistamiento se produjo hacia las 19:00 h. El misterioso objeto fue visto en varias localidades de la provincia de Albacete coincidiendo en la descripción del mismo: un objeto que carecía de brillo y presentaba la típica forma estereotipo de los ovnis.

El día 15 de Julio de 1947 se produce en la península el segundo avistamiento, fue en Azpeitia (Guipúzcoa). En esta ocasión fueron seis personas las testigos de un extraño objeto que pasó ante ellos. Era muy brillante y dejaba una estela tras de sí. El misterios objeto parecía que iba a descender en unos montes próximos pero se elevó de inmediato.

El objeto fue denominado como el «Platillo de Azpeitia» y mientras que se elevaba emitía unos destellos «que hicieron que todos los valles se iluminaran como si fuera pleno día».

En otras localidades del País Vasco como Fuenterrabía también fue observado, siendo muchos los testigos cuyos testimonios se acumulaban en torno al incipiente fenómeno de, por entonces, el siglo XX.

El ovni de Montequinto

Sería uno de los primeros encuentros cercanos que se tuvo en la península ibérica con un Objeto Volador No Identificado y sucedió en Sevilla.

Era Julio de 1947, sobre las 18:00 h. sufriendo los rigores del verano andaluz se encontraba el joven José Villalobos Cuadra. Era un chico normal, estudiante de medicina e iba, aquella tarde, en dirección a un olivar en Montequinto, barrio próximo a Sevilla.

José Villalobos solía acudir a aquel lugar para encontrar la tranquilidad y sosiego que precisaban sus estudios. Pero aquella tarde sucedió algo imprevisto, sucedió algo que el joven jamás podría olvidar: el fenómeno ovni iba a materializarse ante él.

Se encontraba con la vista clavada en el libro cuando algo llamó su atención, levantó poco a poco la cabeza y justo en frente de él, separados por la carretera que lleva a Utrera, vio un objeto extraño, era como una esfera metálica a la cual rodeaba un anillo. Volaba en torno a los olivos de aquel campo mientras emitía un molesto zumbido…

José Villalobos afirmó que la distancia entre él y el objeto vendría a ser de unos 300 metros. El objeto ascendió entre giros «como si fuera un sacacorchos» y se perdió en dirección sureste.

El chico, como buen estudiante de medicina y nervios templados dijo: «Después de mirarlo continué estudiando normalmente, me dije: «¡Otro platillo de los que habla la prensa!» y seguí a lo mío».

Y sin saberlo pasó a formar parte de la historia ufológica de este país.

 

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